Protección contra incendios: No siempre es cuestión de dinero

Jon Michelena. Director de Cepreven

Jon Michelena. Protección contra incendios
Jon Michelena, director general de CEPREVEN

Hace pocos días estaba tomando una cerveza en la zona de ocio de un centro comercial de una ciudad, de cuyo nombre no quiero acordarme, y mientras conversaba con unos amigos sobre temas banales, por aburrimiento, deformación profesional o curiosidad –vaya usted a saber–, se me fue la vista a la zona de techo al otro lado del atrio. Una tubería con un accesorio flexible llamó mi atención. Prácticamente al final del accesorio colgaba un rociador contra incendios, todo ello pintado de negro.

Después de procesar la imagen, instintivamente desplacé la vista a izquierda y derecha y esa configuración se repetía una y otra vez, en los bordes del atrio y en el techo de toda la zona en la que me encontraba (más tarde comprobaría que se extendía por toda la planta). Toda la planta disponía de una instalación de rociadores contra incendios en el interior del falso techo y otra por debajo del mismo, con rociadores conectados con un latiguillo flexible a la tubería del sistema del techo y siguiendo la misma distribución.

Protección contra incendiosEn principio, siempre que los cálculos hidráulicos estén bien hechos y el montaje posterior respete sus prescripciones, debemos considerar esta configuración correcta, y así debe ser instalada cuando tengamos falsos techos de más de 800 mm. Algún lector avispado ya estará pensando: ¿cómo ha podido ver el interior del falso techo sentado en una mesa y con una cerveza en la mano? La cuestión tiene dos posibles respuestas: a) el falso techo es transparent; b) no hay un falso techo.

La respuesta correcta es una mezcla de las dos opciones. No dudo que en el proyecto inicial estuviese diseñado un falso techo que separase completamente la zona de instalaciones de la zona de ambiente, pero la realidad es que ese falso techo estaba formado por lamas creadas con finos listones de madera colocados linealmente y separados al menos el doble de su espesor, siendo transparente a efectos de la vista y del calor. Los rociadores colocados en los latiguillos flexibles que se asoman entre las diferentes lamas nunca se abrirán.

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Imágenes: Ijeab / Freepik