«Las medidas a adoptar en las entidades financieras deben estar inspiradas en la flexibilidad»

Rafael Madrid García. Director de Seguridad. Cajamar Caja Rural

Cajamar Caja Rural es la entidad cabecera del Grupo Cooperativo Cajamar, formado por un total de 22 cajas rurales y con más de 1.400 oficinas y 6.800 empleados. Rafael Madrid, director de Seguridad de la entidad, explica en esta entrevista cuáles son los elementos fundamentales a la hora de plantear una seguridad integral en las entidades bancarias, sin olvidar el papel que juega la tecnología, entre otros aspectos.

Rafael Madrid

 

A grandes rasgos, ¿podría explicanos cuál es la estructura e infraestructura actual del departamento de Seguridad de CAJAMAR? ¿Cuáles son las funciones específicas?

—Cajamar cuenta con un Staff de Seguridad constituido por tres oficinas internas: Departamento de Seguridad (DS), Gestión Antifraude y Seguridad de la Información. Desde el Staff se ejerce la Dirección de Seguridad prevista por la normativa de seguridad privada. El departamento de Seguridad está integrado a día de hoy por siete personas en dos sedes (Valencia y Almería), cuatro de ellas delegados de Seguridad y una quinta que está finalizando el curso correspondiente para la obtención del título de director de Seguridad con lo que tendremos en breve cinco delegados.

Las funciones del departamento de Seguridad son las previstas por la Ley para las entidades obligadas a contar con esta medida de seguridad. Descendiendo a un terreno práctico, el trabajo diario se centra en construir un espacio seguro para la protección de nuestro principal activo, los empleados y clientes, mientras permanecen en oficinas o instalaciones responsabilidad de la entidad, sin descuidar la protección del efectivo y de las instalaciones en sí mismas consideradas, y todo ello mediante la realización de tareas que podemos agrupar en:

• Gestión y seguimiento de seguridad de oficinas e instalaciones.

• Control presupuestario de las distintas partidas.

• Selección y contratación de proveedores de seguridad.

• Selección y adquisición del material y sistemas de seguridad.

• Control documental, elaboración de comunicados a las FFCCS., (comunicaciones relacionadas con la apertura, traslados, cambio de imagen, etc. de oficinas, cajeros y cualquier otro elemento que requiera la comunicación escrita o expedición de certificados).

• Supervisión de las actividades de la CRA propia.

• La elaboración de informes para la Dirección de la entidad y/u organismos externos.

Cajamar Caja Rural es la entidad cabecera del Grupo Cooperativo Cajamar, formado por un total de 22 cajas rurales y con más de 1.400 oficinas y 6.800 empleados en 41 provincias de Andalucía, Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Comunidad Valenciana, Galicia, La Rioja, Madrid, Navarra y Región de Murcia, así como en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Esta distribución aconseja la zonificación del territorio en el propio departamento de Seguridad, y a la diversificación en la contratación de mantenedores de sistemas de seguridad y empresas de vigilancia y protección.

El departamento de Seguridad de Cajamar cuenta con el apoyo de Oficinas Técnicas de empresas de capital participado 100% Cajamar para la gestión de instalaciones, control de obras, confección de proyectos técnicos, control de facturación, etc.

También Cajamar cuenta con su propia CRA, a la que denominamos Centro de Gestión de Seguridad, que se ocupa no sólo de la recepción, verificación y transmisión de las señales de alarma, sino además de la gestión de toda incidencia que ataña a seguridad desde su origen hasta su resolución.

 

—Teniendo en cuenta que cada entidad bancaria tiene una estructura singular, ¿con qué medios y medidas de seguridad deben contar?

—Considerando el dinamismo al que están sometidas todas las entidades financieras, los medios y medidas a adoptar deben estar inspirados en los principios de flexibilidad -en la elección de medios y medidas según las circunstancias- y adaptabilidad -al cambiante escenario de aplicación-, contando con una estructura organizativa que sea válida si se producen futuras fusiones y que aglutine medios humanos, técnicos y organizativos eficientes.

En este sentido, es fundamental una adecuada gestión del conocimiento, manteniendo a los mejores técnicos de los DDSS., conocedores de su red de oficinas y edificios no funcionales. Medios técnicos de vanguardia tanto físicos como electrónicos, con un plan de renovación tecnológica adecuado a las necesidades, más allá de la simple imposición normativa, y por último medios organizativos adaptados a las características de la entidad que deben implicar a departamentos u oficinas internas que no guardan relación con Seguridad, pero que junto con el departamento de Seguridad, han de contribuir a garantizar ese espacio seguro al que aludí anteriormente, y al fomento de una cultura corporativa de seguridad.

 

—¿Cuáles considera que son los elementos fundamentales a la hora de plantear una seguridad integral en una entidad bancaria?

—Son los medios humanos, técnicos y organizativos que como partes integrantes de un todo, aunados adecuadamente, han de proporcionar un resultado armónico de seguridad.

Para ello se han de constituir equipos con personas formadas en Seguridad, distribuyendo cometidos descentralizados, bajo la dirección del director de Seguridad, para áreas geográficas concretas. Hay que lograr que estas personas desarrollen un fuerte sentimiento de pertenencia y sientan como suyo el bien a proteger.

Habremos de elegir los elementos y sistemas, tanto físicos como electrónicos, adecuados a las características del bien a proteger y las amenazas imperantes.

Por último debemos elaborar planes, normas y estrategias en un marco organizativo, que se ajuste al nivel de seguridad deseado y necesidades de la entidad, que facilite el ejercicio de las funciones directivas por parte del director de Seguridad y la implementación de una cultura corporativa de seguridad en toda la entidad.

 

—¿Qué papel juega actualmente la tecnología en el ámbito de la seguridad bancaria?

—Para las entidades financieras son los avances tecnológicos y el modo en que éstos son percibidos por los delincuentes, la mejor garantía de protegernos frente a sus ataques, puesto que la iniciativa en la actividad criminal la tiene el propio delincuente.

A mi entender la tecnología tiene dos caras bien definidas y necesarias; una eficacia, otra disuasoria.

Eficacia mediante la constante adecuación de los sistemas de seguridad a las nuevas amenazas, a fin de mantener su capacidad frente a los ataques que sufran ya sean físicos o tecnológicos.

Disuasoria frente a la voluntad del delincuente sabedor de la existencia de medidas de seguridad, físicas, electrónicas y lógicas que tendrá que franquear y que, confiado en que podrá vulnerarlos, debe sentirse desconcertado al enfrentarse a sistemas de seguridad diseñados con tecnología de vanguardia que no esperaba encontrar.

 

—¿Cómo cree que está afectando la situación económica por la que atraviesa nuestro país al sector de la seguridad privada? ¿Y de una manera concreta al sector de la seguridad bancaria?

—Sin entrar en un análisis estadístico, el número de empresas de seguridad está experimentando una reducción importante. Empresas con un espíritu y proyección local están pasándolo realmente mal para mantenerse en un sector donde la contratación ha sufrido una gran caída. Incluso las grandes empresas se están viendo obligadas a adoptar medidas duras para mantener balances positivos, viendo reducidos sus márgenes de explotación.

A diferencia de otros sectores, en los que por decisión empresarial se pueden asumir riesgos y prescindir de medidas de seguridad, las entidades financieras están obligadas a mantener/instalar unos mínimos, lo que garantiza, en mayor o menor medida, la continuidad del gasto e inversión de todas las entidades en seguridad. Este hecho conocido por las empresas prestadoras de servicios de seguridad las anima a ofrecer sus servicios y a luchar por mantener sus clientes.

Ante esta situación, los departamentos de Seguridad de las entidades financieras debemos optimizar al máximo nuestros presupuestos, realizando un ejercicio constante de adecuación de las medidas a las amenazas, evitando gastos innecesarios o planteamientos de seguridad desmedidos, y sin por ello descuidar la seguridad ni abandonar la renovación tecnológica. En este planteamiento es importante la acertada selección del proveedor de servicios de seguridad, y el control del cumplimiento de los acuerdos de servicio, de modo que no se convierta en una amenaza más el inadecuado mantenimiento/prestación de servicios por empresas que han ofertado más allá  de sus posibilidades.

 

 

—¿Cuáles considera que son las claves para una seguridad satisfactoria en las instalaciones bancarias?

–Cuatro claves fundamentales:

• Adecuada formación y concienciación de los empleados.

• Acertada elección de las medidas de seguridad en atención a las características de la instalación o del bien a proteger y de las amenazas a las que está expuesto.

• Contar con mecanismos de seguimiento y control, que permitan conocer en todo momento el estado de la red de instalaciones protegidas y calidad de los servicios contratados.

• Mantenimiento adecuado que asegure el perfecto funcionamiento y eficacia de las medidas instaladas.

 

—Recientemente ha sido aprobado en Consejo de Ministros el proyecto de Ley de Seguridad Privada, ¿podría hacernos una valoración del nuevo texto normativo? ¿Y desde el punto de vista de la seguridad bancaria?

—Considero necesario y positivo en general el cambio legislativo que se avecina. Cualquier regulación normativa por justa y equilibrada que sea supone cambios que obligan a un esfuerzo de adaptación a las partes afectadas, incluso a la propia Administración; cambios con los que se puede o no estar de acuerdo, pero que representan reglas de general aplicación que obligan a todos por igual. Desde la aprobación de la actual Ley de Seguridad Privada en 1992 los cambios sociales, tecnológicos y normativos han sido muy significativos, por lo que, aún con las sucesivas modificaciones de la Ley y su Reglamento, y a pesar de la publicación de diversas órdenes ministeriales, a día de hoy resulta necesaria la redacción de un nuevo texto legislativo acorde con los tiempos, que con su posterior desarrollo reglamentario, ordene el presente -y deje asentadas la bases futuras- de un sector de absoluta importancia para la sociedad.

La norma legal se centra más en las empresas de seguridad privada y detectives privados. Habrá que esperar al desarrollo reglamentario de la Ley para ver hasta donde se verán afectados los establecimientos obligados a contar con medidas de seguridad.

Sí parece que la Ley otorga una mayor consideración al director de Seguridad a quien asigna funciones nuevas, como la posibilidad de validar provisionalmente las medidas de seguridad conforme a normativa, hasta su comprobación posterior por parte de la Administración. En el caso de las entidades bancarias, esta función supondría la posibilidad de abrir al público una sucursal a esperas de, pero sin haber pasado, la que ahora es preceptiva inspección de la policía.

 

–¿Cree que la figura del responsable de Seguridad está totalmente integrada y reconocida dentro del entramado departamental de las grandes corporaciones bancarias?

—Aunque la figura del responsable de Seguridad es una imposición de Ley en las entidades financieras, cada vez más las entidades distinguen con la adecuada consideración a su responsable de Seguridad.

La figura del responsable de Seguridad, con sus distintas denominaciones según la estructura de cada entidad, gana importancia en especial en épocas como la presente, en la que son múltiples las amenazas que acechan al normal desenvolvimiento de la actividad principal de este sector y a la seguridad de empleados y directivos.

En un panorama social, donde las entidades financieras a vista de muchos son las responsables de la actual situación de crisis, con estructuras complejas, múltiples y diversos intereses a proteger, con presencia de instalaciones e intereses en muchos casos dentro y fuera del país, obliga a un ejercicio organizativo responsable por parte de las directivas de las entidades, que deberían dejar, si aún no lo han hecho, su seguridad en manos de expertos situados a un nivel adecuado de interlocución dentro de la estructura corporativa de la entidad. ●

 

Texto: Gemma G. Juanes. Fotos: CAJAMAR