Vigilantes de Seguridad en transportes públicos: profesionalidad y especialización

Alberto Sedeño. Criminólogo colegiado.Director de seguridad experto en Seguridad Transportes Públicos Ferroviarios.

A finales de febrero y principios de marzo nuestra vida ha sufrido un parón y nos ha tocado adaptarnos temporalmente a esta nueva situación. Una situación que por sí sola nos generó un estrés al obligarnos a llevar un confinamiento en nuestros domicilios. El aislamiento obligatorio implica romper con nuestro día a día, nuestras rutinas, nuestro ocio, nuestros amigos, familia y la limitación de libertad entre otras pérdidas. Lo que deriva en tener una potente carga psicológica sobre nosotros.

Datos como los obtenidos por PSY-COVID en el estudio realizado en España, hablan de que aproximadamente un 35% de la población española estaría en riesgo de sufrir o ya habría presentado síntomas de ansiedad o depresión, siendo las mujeres y las personas jóvenes las más afectadas.

Este confinamiento nos ha hecho descubrir trabajos, que en determinados términos económicos se consideraban de poco valor añadido, y que se han revelado como servicios esenciales para nuestra sociedad. El personal que los desempeñan merece un trato y un respeto al nivel del gran favor que han hecho a la sociedad.

Dentro de esos servicios esenciales encontramos a los vigilantes de seguridad que prestan servicio en los transportes públicos ferroviarios. Personal que debe hacer frente a dos situaciones nuevas en su vida. Por una parte, como miembros de la sociedad, deben hacer frente al miedo y a la sensación de desamparo que experimentamos como consecuencia del desmantelamiento de nuestras rutinas. Rutinas que nos aportan una sensación de control en el mundo caótico y cambiante en el que vivíamos antes de la pandemia.

Por otro lado, deben continuar trabajando de cara al público colaborando para que el metro, ferrocarril o trenes funcionen y puedan cumplir su principal labor: el transporte con seguridad de los ciudadanos. En este caso el término seguridad hace referencia a las nociones inglesas Safety y Security. Safety que hace referencia a la protección y prevención de accidentes fortuitos o calamidades naturales. Security para la protección y prevención de incidentes intencionados.

confinamiento

 

Son muchas las funciones que desempeñan los profesionales de la seguridad privada que tienen servicio en los transportes públicos. Aunque una de las más importantes es el efecto disuasorio. Con ese efecto se intentan minimizar los riesgos de que se produzcan comportamientos desviados, antisociales o ilícitos.

La teoría de las actividades cotidianas, explica, que para que ocurra un delito, es necesario la convergencia en el tiempo y en el espacio de tres elementos básicos: un posible delincuente o victimario, un objeto apropiado o deseado y la ausencia de un vigilante adecuado. Siendo esta última figura la que representa a los vigilantes de seguridad que con su presencia minimizan los factores riesgo.

Visto así puede parecer sencillo y fácil de realizar. Pero a esta teoría hemos de añadir variables que puede provocar que el trabajo no sea tan sencillo de realizar. Tobeña, en su libro Neurología de la Maldad, divide la sociedad en tres grupos. Una bolsa de individuos, que no supera el 30%, de quienes puede esperarse, en cualquier situación y sin sanciones, una conducta intachable y ajustada a las normas. Son considerados la única reserva segura de ciudadanos cumplidores y honestos.

Un grupo de aproximadamente un 5% que  son corrosivos y potencialmente dañinos. Grupo que no respetan las normas haya o no compensación. Y finalmente nos encontramos el grupo más amplio. Representan aproximadamente el 65% y respetaran o no las normas sociales dependiendo de la obtención de algún beneficio o para evitar alguna sanción o multa. En definitiva, son personas dispuestas a corromperse si les sale a cuenta.

Además en el informe del Observatorio de Agresiones a Vigilantes en el periodo del primer semestre del 2020, elaborado por ADISPO, la tipología del servicio en el que se han recogido más agresiones es en el transporte público. Un dato más que muestra la importancia y la dificultad del servicio que prestan los vigilantes.

Como se puede ver, ya antes de la pandemia, los vigilantes de seguridad que prestaban servicio en los transportes públicos realizaban una labor que exigía un elevado rango de profesionalidad y especialización. Esa exigencia se multiplica cuando el vigilante debe sumar el estrés al que está sometido en su vida privada y que tiene como culpable a la pandemia.

Por eso he querido escribir este artículo como reconocimiento a la labor que realizan los vigilantes de seguridad que tienen servicio en los transportes públicos. Se les está exigiendo mucho en un momento en el que su entorno familiar y social está viviendo situaciones completamente nuevas y desconocidas. Y que por desgracia todo apunta a que estaremos mucho tiempo en la llamada nueva normalidad.

Referencias bibliográficas.

– PSY-OVIDGrupo de Investigación en Estrés y Salud de la UAB, en colaboración con la UB, la UOC y más de 50 investigadores de instituciones americanas y europeas, analizan los efectos de la pandemia de COVID-19 en el comportamiento humano en más de 30 países.

– Tobeña, Adolf (2017). «Neurología de la Maldad. Mentes predadoras y perversas». Plataforma Editorial enero 2017.

Imágenes: Stevanovicigor/Envato