Un viaje a lo desconocido

Jon Michelena Muguerza. Director General de Cepreven

La mejor referencia para hablar del futuro es asomarnos al pasado. Si echamos la vista atrás, no mucho, con noventa días es suficiente, y nos observamos desde la distancia, nos veremos comentando, asombrados, las peripecias de los chinos con un nuevo virus en una ciudad que a casi ninguno nos suena, donde han estado confinados más de dieciséis millones de personas y pensando que esas cosas no pasan en nuestro primer mundo civilizado. Si nos llegan a decir entonces que solo 30 días después íbamos a estar los cuarenta y siete millones de españoles confinados en nuestros hogares, responderíamos a coro: ¿Cómo va a pasar eso si tenemos el mejor sistema sanitario del mundo?

confinados

Después de sondear el pasado corresponde hablar del futuro. Miro alrededor de la mesa y no veo ninguna bola de cristal que pueda utilizar para apoyar mis previsiones. Después de muchos días iguales que se han sucedido a una velocidad vertiginosa, sin dejar demasiado rastro, empieza la desescalada y el confinamiento empieza a relajarse y tendemos hacia una nueva y desconocida normalidad. Viajábamos por un verde y frondoso valle y de repente nos encontramos con un túnel muy largo, eterno para algunos, del que ya vemos la luz de la salida, donde otro valle nos espera, puede que sea un valle desértico, un páramo, pero seguro que no será un vergel.

Desconocemos el camino, nos encontraremos con más túneles, esperemos que no muy largos, y los valles se irán sucediendo hasta llegar a un destino lejano que anhelamos que se parezca al punto de partida.

Confinados…y desescalada

Y ese camino lo tendremos que hacer todos y cada uno de nosotros, a pesar de políticos, oportunistas y visionarios. El tiempo dará la razón al que la tenga, o para ser más justos, señalará a quien en estos momentos de incertidumbre tuvo la suerte de acertar o tomar la decisión menos mala. Mientras se acercan tiempos difíciles, difíciles para el sector de la Seguridad contra Incendios porque serán tiempos difíciles para toda la sociedad.

El sector se nutre de dos grandes fuentes de actividad, por un lado de la instalación de nuevos sistemas, actividad muy relacionada con la construcción y por ende con el crecimiento económico y, por otro lado, del mantenimiento.

La primera de ellas debería sufrir una fuerte caída en la mayoría de los sectores, de la que quizá se salve la logística tras el descubrimiento obligado del comercio on-line motivado por el confinamiento. El sector público, se verá muy condicionado en recursos por la bajada de ingresos y la elevada deuda pública, que lastrará su capacidad económica durante varios lustros. El mantenimiento, como en otras ocasiones, será el salvavidas de muchas empresas, pero la caída en sectores como el hotelero, pondrá contra las cuerdas a muchas de ellas.

Probablemente ocurra algo parecido, o igual sucede todo lo contrario, pero no se preocupe porque lo acabaremos sabiendo, solo es cuestión de tiempo; del tiempo en que seamos capaces de crear una vacuna y aplicarla de forma generalizada. Después solo habrá que esperar a que las ganas de vivir y disfrutar de todos nos devuelvan a la antigua y ansiada normalidad.

Seamos optimistas. La humanidad siempre se ha recuperado de las grandes plagas, las pestes medievales que diezmaban la población, la gripe española del 18, con más de cincuenta millones de fallecidos, la gripe asiática del 57, con más de un millón de muertos, la gripe aviar o el SARS entre las más recientes… De esta también saldremos.