El trivial de la información

Pedro Barceló. Director de Seguridad Club de Mar. Mallorca. Graduado en Seguridad y Ciencias Sociales

No es precisamente trivial la cuestión de la información. Por todos son conocidos los diversos Servicios de Información que actúan en nuestro país y, también, cómo no, al otro lado de nuestras fronteras, aunque de éstos quizás sabemos más a través del celuloide.

Información

Por lo que ya podríamos hablar de una división primaria del tratamiento de la información, la interior y la exterior, ambas de naturaleza diferente, pero condenadas a complementarse al mismo tiempo, y desde hace algo más de dos décadas, su crecimiento exponencial las ha expansionado por nuestro planeta globalizado, en donde todo tiene repercusión fuera de las fronteras del epicentro del problema.

Las réplicas de un atentado cuya «zona 0» se encuentra a miles de kilómetros de nuestro hogar, llegan, invaden y afectan a nuestra zona de confort como si de un tsunami se tratase. Son algunas de las ventajas de la globalización…

Son muchas y diversas las noticias, preocupaciones o amenazas que incumben a la información de cualquier país medianamente ubicado en el tablero geopolítico mundial. El nuestro, por fenómenos exógenos y endógenos, se ha convertido en un objetivo, ahora también legítimo para grupos terroristas de corte yihadista.

Amenazas directas

Especialmente en el año 2019 que acabamos de lacrar, en el que hemos recibido un aumento considerable en el número de amenazas directas a nuestro país, ya sean como consecuencia de la detención, en la localidad madrileña de Parla, de un integrante de su frente mediático a través de su «cibercalifato», en esa red del terror que, mediante una continua guerra psicológica, pretende complementar sus otras acciones directas en el teatro de operaciones.

O por el siempre socorrido alegato de recuperación de «Al Ándalus» e incluso amenazas directas de Dáesh, como sucedió en la pasada nochevieja, contra nuestra icónica Puerta del Sol, buscando siempre la multiplicadora visualización mediática mediante un mega atentado.

Acabamos de tocar el Talón de Aquiles de la Información, el terrorismo que es la prioridad de todos y cada uno de los servicios de información españoles.

Hablar de actividad contraterrorista no es fácil, ni siquiera prudente. Aunque actualmente los expertos se prodigan por los platos, foros, tertulias o conferencias con el manual bajo el brazo de «Cómo ser un espía en un fin de semana y no morir en el intento». Tampoco defiendo la mitificación del agente de información, pues mi pregunta sería: ¿Quién no es informador o quien no posee información de interés para cualquier servicio?

Y ésta es la parte más sustancial de la información, en la era de la tecnología digital con posibilidades prácticamente ilimitadas por parte de algunos gobiernos, el uso de la más alta y sofisticada tecnología al servicio de los servicios de inteligencia, indica que los resultados de tan ingente arsenal, no son suficientes para acabar con el terrorismo, si todo ello no va acompañado de la –en muchas ocasiones infravalorada- fuente viva.

Completar el puzle

Ahí es donde entramos y encajamos todos como piezas, para solucionar y completar el puzle, independientemente del servicio, unidad o colectivo al que pertenezcamos.

Cada organismo estatal, comunitario o local maneja «un quesito» de información, desgraciadamente en muchos casos, demasiado aislado, ubicado en un silo que no es compartido, ni volcado o contrastado con el resto de «quesitos» mediante vasos comunicantes, que tienen información sobre el mismo problema.

Información

Si no hay ente que pueda visualizar todos los quesitos en su conjunto, no hay inteligencia, como resultado de tanta información analizada.

Y esta sí que es la clave de bóveda de tanta información, la dovela central para crear inteligencia útil y actualizada para usarla contra una amenaza que en muchas ocasiones se presenta intangible, pero que desgraciadamente nos afecta a todos.

La seguridad privada no queda excluida ni mucho menos de esta ingente labor. Es más, tanto por parte de la Policía Nacional como de la Guardia Civil a través de sus respectivos programas RED AZUL y COOPERA, de colaboración con la Seguridad Privada, coordinan, gestionan, alimentan y también forman a un colectivo que resulta fundamental para conseguir una «Seguridad Integral» tanto en ámbito público como privado.

Por lo que animo desde esta revista que resulta una ventana profesional e imprescindible para todos los que formamos parte del sector de la Seguridad, a colaborar mediante los diversos canales de comunicación reseñados, a trasladar de cuanta información sea de interés a nivel de contraterrorismo especialmente, sin dejar de lado otros aspectos que por nuestra labor diaria seamos conocedores en cuanto a seguridad ciudadana se refiere, como pueden ser, por poner un ejemplo, los relacionados con robos, estupefacientes o con otra lacra que golpea cobardemente a nuestra sociedad como es la violencia de género y la trata de seres humanos.

Formemos parte de esta manera, participando en nuestra propia defensa, resultando parte activa en nuestra principal labor diaria… que es la prevención y protección.

No hay por lo tanto información trivial, resultando siempre aconsejable compartirla con los profesionales que puedan analizarla y explotarla o incluso descartarla. Difícilmente podremos ganar esta partida… si no contamos con todos los «quesitos informativos» en el mismo «cubilete» del analista.  

Revista – Marzo 2020