Asesinos en masa, amok y lobos solitarios

Por David Crevillén. CEO de Grupo DCSolutions

david crevillen

Los medios de comunicación no dejan lugar a dudas. Las noticias de lo que en la calle comúnmente se conocen como tiroteos se repiten casi a diario en distintos puntos del mundo. El informe del FBI «A Study of Active Shooter Incidents in the United States between 2003 and 2013» ratifica esta percepción. Entre los años 2000 y 2006 se produjeron 6’4 incidentes implicando a tiradores activos al año, mientras que para el periodo 2007-2014 la cifra se elevaba hasta un 16’4. Y sin embargo, tan importantes son las estadísticas como la nomenclatura, pues de ella depende por una parte la categorización, y por otra, la respuesta dada a un fenómeno que al año se cobra decenas de víctimas.

El término «tirador activo» es un concepto aplicado por las Fuerzas de Seguridad a las situaciones en las que se está produciendo un tiroteo, pero con la especifidad, y ello es el primer elemento a tener en cuenta, de que una de las características del delito como tal es que el mismo ataque en proceso puede condicionar los protocolos de respuesta y reacción al incidente sobre el terreno.

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Ello se debe a que, contrariamente a lo que sucede en crímenes comunes, como el asesinato o la violación –donde el único elemento «activo» es el perpetrador-, en los incidentes de tiradores activos tanto las fuerzas de seguridad (primera respuesta) como los ciudadanos (víctimas) tienen la capacidad potencial de afectar al desarrollo y resultado del incidente en base a sus propias reacciones y actuaciones a lo largo del mismo.

Lea el artículo íntegro en el número de septiembre de CUADERNOS DE SEGURIDAD.