El Informe de Seguridad Nacional 2018 alerta de la transformación del fenómeno terrorista

El Consejo de Seguridad Nacional ha aprobado el Informe Anual de Seguridad Nacional 2018, cuya elaboración ha sido coordinada por el Departamento de Seguridad Nacional del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, con la participación de todos los departamentos ministeriales y el Centro Nacional de Inteligencia. El informe se estructura en torno a los quince ámbitos de la Seguridad Nacional, e incorpora una novedad con respecto a ediciones anteriores; la sección de “tendencias”, dedicada a la evolución de los principales desafíos en el periodo 2013-2018, además de la descripción de los principales retos y las realizaciones para cada ámbito.

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Entre las principales tendencias identificadas se encuentra la mayor competición geopolítica entre actores y el protagonismo adquirido por las amenazas híbridas, que combinan el uso de capacidades tradicionales con elementos nuevos como son los ciberataques o las campañas de desinformación.

La capacidad disruptiva de la innovación tecnológica es bien patente en todos los ámbitos. La robótica, la inteligencia artificial o técnicas como el blockchain tiene cada vez más implicaciones relevantes para la seguridad como es el caso de su empleo en actividades ilegales como el blanqueo de dinero o la financiación del terrorismo.

El informe se hace eco de la mutación de la transformación del fenómeno terrorista a escala global. El terrorismo yihadista sigue siendo fuente de preocupación. Son varios los factores a considerar, desde la evolución de Daesh como una entidad territorial que muta hacia una organización en red encubierta y, dentro de las fronteras europeas, sus acciones indiscriminadas, los objetivos “blandos” de sus ataques, el uso de medios poco sofisticados, la acción de los lobos solitarios, la presencia de combatientes terroristas extranjeros, hasta la fuerte actividad de propaganda.

La fragilidad del multilateralismo, con ejemplos palpables en materia de no proliferación de armas de destrucción masiva, como el anuncio de retirada del Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio, o el aumento de la acciones de espionaje son factores que afectan notablemente a la Seguridad Nacional.

Los tres espacios comunes globales identificados en la Estrategia de Seguridad Nacional 2017, el ciberespacio, el espacio marítimo y el espacio aéreo y ultraterrestre son asimismo motivo de análisis en el documento del Consejo de Seguridad Nacional. Cabe destacar la contribución al cumplimiento de uno de los objetivos generales de la estrategia – favorecer el buen uso de los espacios comunes – mediante iniciativas tendentes a completar el Sistema de Seguridad Nacional. En concreto, la nueva Estrategia de Seguridad Aeroespacial y la revisión estratégica de la Estrategia de Ciberseguridad Nacional 2013 se encuentran en fase muy avanzada del proceso de elaboración que comenzó a mediados de 2018. Además, vendrá acompañada de la creación de un Comité Especializado de Apoyo al Consejo de Seguridad Nacional, el Consejo de Seguridad Aeroespacial Nacional.

El esquema de planificación estratégica generado con la Ley de Protección de Infraestructuras Críticas va completándose de forma progresiva. Del periodo analizado cabe destacar el aumento de los ciberataques a los sectores estratégicos, siendo los más afectados el financiero, tributario, energético y el relativo al transporte.

En materia de seguridad económica, la tendencia general es la recuperación económica en el periodo 2013-2018, si bien las cifras de crecimiento económico muestran signos de ralentización a nivel global para los próximos dos años. El Brexit y las políticas de proteccionismo comercial son sin duda alguna unos de los factores – causa más relevantes de que las perspectivas económicas emitidas desde instituciones financieras económicas como el Banco de España, o el Fondo Monetario Internacional, muestren análisis prospectivos todavía positivos para España, pero a un ritmo menor que en años anteriores.

La ordenación de flujos migratorios es una de las prioridades en la Política de Seguridad Nacional. La principal tendencia del periodo 2013-2018 ha sido el incremento significativo de la llegada de inmigrantes a Europa y España, principalmente procedentes de África.

En materia de política energética, el informe recuerda la vulnerabilidad derivada de la fuerte dependencia de materias energéticas que tiene España del exterior. La apuesta por un nuevo marco estratégico que impulse las fuentes energéticas renovables y respetuosas con el medio ambiente son, sin duda alguna, seña de una visión de largo plazo y de sensibilidad hacia uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta el planeta, y que tiene serias derivadas para la seguridad: el cambio climático.

Además del proceso de calentamiento global, se están experimentando periodos de meteorología adversa que ocasiona episodios de emergencias que afectan directamente al ciudadano. En 2018 destacan las inundaciones derivadas de las crecidas del río Ebro.

Finalmente, la seguridad frente a epidemias y pandemias, originadas normalmente en las zonas más deprimidas de la geografía mundial, se ve amenazada por el creciente volumen de viajes internacionales, los grandes movimientos de población, las enfermedades animales y la circulación de microorganismos son determinantes de los retos actuales.

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Imágenes: Unsplash / Ben Koorengevel