La Policía Nacional logra reducir un 90% las alarmas falsas de las empresas de seguridad privada

El director general de la Policía, Ignacio Cosidó, inauguró el pasado  17 de diciembre  una jornada de trabajo sobre alarmas que congregó a unos 150 representantes de centrales de recepción y gestión de alarmas y asociaciones de empresas de seguridad privada. Un encuentro en el que se presentaron dos nuevos proyectos para una efectiva gestión y respuesta ante alarmas reales y se analizaron los resultados de años anteriores. Desde el año 2004 hasta la actualidad, la Policía Nacional ha reducido en más de un 90% las alarmas falsas de empresas de seguridad privada, reduciendo las intervenciones innecesarias de las patrullas policiales.

SEGURIDAD PRIVADA

Ignacio Cosidó  destacó que la «seguridad privada es un complemento de la seguridad pública para garantizar un derecho social básico e imprescindible de todos los ciudadanos». El director incidió en la «subordinación de la seguridad privada a la seguridad pública, sumando servicios y capacidades, para ofrecer una respuesta eficaz no sólo a los peligros tradicionales sino a los nuevos retos de escenarios globales». La Dirección General de la Policía sigue impulsando el plan «Red Azul», puesto en marcha hace algo más de un año, para implicar a la seguridad privada en la colaboración con la seguridad pública. Más de 500 entidades se han adherido a este plan y se han registrado más de 60.000 actuaciones de colaboración en este primer año, 12.000 de ellas son colaboraciones y auxilios prestados por los vigilantes privados de seguridad a la Policía Nacional.

En este encuentro de trabajo, que contó con la intervención de Esteban Gándara, Comisario Jefe de la Unidad Central de Seguridad privada, se debatió el borrador del protocolo de actuación policial ante alarmas que busca una mayor eficiencia en la respuesta policial, evitando actuaciones innecesarias ante falsas alarmas, con los consiguientes vicios de rutina, y estableciendo un protocolo de actuación en el ámbito de la seguridad privada para que las alarmas estén correctamente verificadas. De las casi 240.000 falsas alarmas comunicadas a las patrullas policiales en 2004, se ha pasado a unas 20.600 en 2012, es decir, un 90% menos. Esto repercute en un aumento de la seguridad ciudadana, al no restar efectivos policiales a otros servicios de seguridad, y también se evitan riesgos de los vicios de rutinas ante tan elevado número de falsas alarmas.

En esta jornada de trabajo se presentaron dos proyectos vanguardistas para la modernización y mejora de la gestión y de la seguridad, especialmente de los vigilantes y policías intervinientes en la verificación y respuesta ante las alarmas. Estos dos proyectos se enmarcan en el plan Policía 3.0, impulsado por el Plan Estratégico de la Dirección General de la Policía, que busca un patrullaje inteligente y la conversión de las Salas del 091 en centros de inteligencia, mando y control. Uno de esos proyectos es el denominado PROCEDA que contempla la creación de una plataforma informática para la comunicación electrónica de las alarmas reales desde la central que las recibe al 091. El otro proyecto que hoy se ha presentado es el denominado PRISA, -Procedimiento de Respuesta e Intervención Segura ante Alarmas-, que recoge las normas básicas de actuación de la patrulla policial ante una situación de alarma.

En la jornada se abordó también el proyecto de Ley de Seguridad Privada que «refuerza el control y la subordinación de la seguridad privada a la Policía Nacional», señaló el director, «logrando una mayor eficiencia en la policía de seguridad gracias a esa cooperación del sector público y privado». Durante este acto se ha incidido en su papel preventivo en beneficio de la seguridad general, aprovechando e integrando su potencial informativo, los recursos humanos y los medios materiales al servicio de la protección y seguridad de todos los ciudadanos. Ignacio Cosidó  destacó «la importancia de sumar esfuerzos que repercutan en la calidad de vida y bienestar de la sociedad, teniendo presente que las actividades de las empresas y profesionales de la seguridad privada son complementarias y están subordinadas a la seguridad pública».