El futuro de la seguridad inteligente

Davide Villa. Director de Desarrollo de Negocio de Western Digital EMEAI

La seguridad inteligente está avanzando rápidamente. A medida que las soluciones de cámara y vídeo inteligente sigan añadiendo inteligencia artificial y 4k, las resoluciones de las imágenes serán cada vez más altas y, en consecuencia, las necesidades de almacenamiento también. Estas nuevas tecnologías, además de suponer una gran ventaja para usuarios y compañías, permiten extraer información más precisa y valiosa a través de la videovigilancia.

Davide Villa. Director de Desarrollo de Negocio de Western Digital EMEAI

Los complejos sistemas de gestión de cámaras en red requieren soluciones de almacenamiento que soporten una gran cantidad de datos, sobre todo, cuando se trata de monitoreos 24/7 con dispositivos inteligentes habilitados para vídeo. Con el crecimiento imparable de las cámaras compatibles con 4k, se prevé que representen más del 24% de cuota de mercado para 2023, será necesario implantar soluciones de videovigilancia que cuenten con sistemas de almacenamiento altamente fiables y potentes. Pero, la pregunta estrella para las organizaciones es: ¿necesitarán modificar su red de vídeo inteligente existente, separando y compartimentando las cámaras para gestionar los requisitos de datos o para aumentar sus capacidades de almacenamiento?

A medida que los profesionales se han ido incorporando a sus puestos de trabajo tras implantar las medidas iniciales de COVID-19, hemos percibido un incremento en la demanda de soluciones de imágenes térmicas. Una nueva técnica que permite determinar temperaturas a distancia sin necesidad de contacto físico con el objeto a analizar. Esta nueva situación ha provocado que las organizaciones se replanteen completamente sus estrategias de vídeo para análisis inteligente y, para ello, la tecnología edge computing jugará un papel fundamental en la captura, recopilación y análisis de datos.

Actualmente se utilizan todo tipo de cámaras; desde cámaras corporales a cámaras dashboard o nuevos dispositivos y sensores IoT. Gracias a sus sofisticados sistemas es posible obtener mayor cantidad de información y analizarla en tiempo real, en lugar de tener que esperar a realizarlo más tarde.

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Edge computing y seguridad inteligente

Durante los últimos años, las empresas y organizaciones apostaban por la nube pública como una plataforma centralizada para big data. Con el paso de los años, esta tendencia se ha visto frenada y en su lugar las compañías han comenzado a demandar soluciones de datos procesados en el edge. La razón principal para este cambio de preferencia es la latencia.

 

La latencia es una característica fundamental cuando se trata de realizar sistemas de reconocimiento de patrones por imágenes en tiempo real. Para las cámaras es muy difícil procesar datos -en monitoreos de videovigilancia 4k y 24/7-, si estos tuvieran que volver desde una infraestructura centralizada a cientos de kilómetros de distancia. El análisis de datos debe realizarse de forma rápida para que sea aplicable a situaciones dinámicas, como la seguridad pública. Al almacenar los datos relevantes en el edge, la inferencia de la IA puede producirse al instante. Gracias a este avance, nuestras comunidades serán más seguras, realizarán operaciones más eficaces y contaremos con infraestructuras tecnológicas más inteligentes.

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Almacenamiento y UHD

Las aplicaciones y capacidades habilitadas para la inteligencia artificial, como es el caso del sistema de reconocimiento de patrones, dependen de resoluciones de alta definición como la tecnología 4K -Ultra Alta Definición (UHD)-. Los datos procesados a través de estos sistemas de reconocimiento tienen un gran impacto en el almacenamiento, tanto en la capacidad y la velocidad para escribir, como en la red. Tal y como están evolucionando estas nuevas tecnologías, en los próximos años podríamos estar hablando ya de 8K.

En comparación con la alta definición (HD), el vídeo 4K tiene requisitos de almacenamiento muy elevados y cuenta con cuatro veces más píxeles. Además, soporta 8, 10 y 12 bits por canal que se traducen en una profundidad de color de 24, 30 o 36 bits por píxel. Un patrón similar se aplica a la alta definición: más color usando 24 bits o menos al usar 10 o 12 bits de profundidad de color por píxel. En total, hay un incremento de hasta 5,7 veces en los bits generados por el vídeo de 4K vs. 1080 píxeles. Los archivos de vídeo más grandes plantean nuevas exigencias para la infraestructura de datos, tanto para la producción de vídeo como para la vigilancia. Lo que significa que la inversión en la infraestructura de datos se convierte en una consideración clave cuando se trata de seguridad inteligente.

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Imágenes: Mstandret/Envato