«Un café con…», María Valcarce. Directora del Salón Internacional de la Seguridad. SICUR

María Valcarce. Directora del Salón Internacional de la Seguridad.
María Valcarce. Directora del Salón Internacional de Seguridad. SICUR

La  historia de María Valcarce mezcla a partes iguales talento, pasión y humildad. Ella es creíble, entregada y sobresaliente. Ha sabido trazar con pincelada maestra su propio camino: una vida donde la realidad alcanza los sueños. Sueños de mujer, esposa, madre y profesional. Hoy es la perfecta anfitriona al recibir a «Un Café con…» a las puertas de su lugar de trabajo, el recinto ferial IFEMA en Madrid. Es allí, en ese preciso momento, cuando, y sin darse cuenta, comienzan a tomar forma las líneas de este corto relato. Ahora ya no hay excusa posible. Solo queremos averiguar quién es ella… y sus secretos confesables.

Más de 25 años le unen a la actividad ferial de nuestro país. Tras estudiar Ciencias Económicas y Empresariales, y coincidiendo con la entrada de España en la CEE, no dudó en hacer las maletas y volar a Bruselas para realizar un máster sobre economía europea y, de paso, «rematar mi francés», matiza. A su vuelta, IFEMA ya pasaría a formar parte de toda su vida profesional; desde sus inicios, en un departamento de gestión de ferias, hasta hoy como máxima responsable de un Grupo Ferial, dentro del que se encuentra el Salón Internacional de la Seguridad, SICUR. «Durante toda mi carrera he estado vinculada a ferias de diversos sectores: Expoóptica, Aula, el Salón del Automóvil…, donde he tenido la oportunidad de aprender cosas nuevas y conocer gente muy interesante. Organizar un encuentro profesional requiere mucho esfuerzo y dedicación, pero yo disfruto con mi trabajo. Es un privilegio poder acceder a personas relevantes de la actividad empresarial de un país», explica.

Simpática, ingeniosa, mimosa, y con unas dosis de picardía, esta asturiana de nacimiento –«presumo de Asturias, aunque mis raíces son leonesas», apunta– cierra los ojos por un instante para volver a «saborear» los recuerdos de una infancia, junto a sus padres y cuatro hermanos, en la que le enseñaron a «creer en mí y a ver la vida siempre de forma positiva». Con sus manos «abrazando» de manera continua el calor de una tetera que reposa al lado de un escueto café descafeinado, apuramos los minutos de una conversación cómoda, plagada de sonrisas y gestos cómplices. Confiesa haber recuperado su afición por la pintura –«soy autodidacta, pinto paisajes, escenas…»-, una  faceta artística que le ayuda a «relajarse y desconectar de todo».

De hablar pausado y dulce, María Valcarce, que proyecta un espíritu fuerte y luchador, transcribe en un pequeño cuaderno aquello que aún tiene pendiente por realizar. «Quiero recorrer el Camino de Santiago, aprender a hacer cerámica o escultura, viajar en un barquito costeando las islas griegas…». Fanática de las aceitunas, los panes y los quesos, disfruta con el «picoteo» y se aventura siempre que puede a probar nuevos «sabores». Más de salado que de dulce. Ya nos dimos cuenta, los exquisitos macarons que acompañaron este «Un Café con…» se quedaron solos en el plato. λ