«El futuro del sector está en nuestras manos, en el trabajo y esfuerzo diario»

    Lo que más impacta de él es la sencillez y normalidad con la que narra en primera persona la historia de su vida. Es de aquellos que cada día se levanta dispuesto a aprender de donde más se aprende, de los demás. Hoy se despoja de cualquier «adorno» y se muestra tal cual es. Es difícil resistirse a compartir «Un café con…», aderezado con una impresionante vista del atardecer en Barcelona, con Francisco Poley Herrera, actual presidente de la Asociación de Directivos de Seguridad Integral (ADSI). Un hombre lleno de contrastes pero sin contradicciones, corazón ingenuo y perfil inconfundible.

    Francisco Poley
    Francisco Poley

    Arranca esta conversación, junto a dos refrescos «zero», sin mediar pregunta alguna y al compás de los disparos de una cámara. «El sector de la seguridad es parte de mi vida», es la frase de inicio de su relato. No hay duda, 35 años vinculado a este mundo dan para mucho. Una carrera profesional que comenzó «paso a paso» en una de las grandes compañías de servicios de seguridad españolas –además fue coordinador de Seguridad Física en la Central Nuclear Ascó I y II–, hasta asumir, hace ahora ya más de una década, la dirección de Seguridad de L´illa Diagonal, un macro complejo que comprende un centro comercial, dos hoteles y oficinas. Solo han hecho falta un par de preguntas inesperadas para entender que en Francisco Poley, que también ostenta la presidencia ejecutiva de la Federación Europea de Directores de Seguridad (FEDS), no hay lugar para la improvisación. Dice lo que piensa, y piensa lo que dice. «El futuro del sector está en nuestras manos; en el trabajo y esfuerzo diario. Hemos conseguido una nueva Ley, con la que abrir nuevos nichos de mercado, pero estamos parados. ¡Urge el desarrollo reglamentario ya!», insiste. Cercano –muy cercano– en el cara a cara, se «subleva» solo con insinuarle una vida alejada de un sector que ha convertido en «mi segunda casa», y donde se encuentra rodeado de grandes «compañeros y amigos». «Nunca dejaré de luchar por el sector», apunta. Educado, elegante y… de cautivadora conversación, contempla el transcurrir de su vida desde el balcón de la tranquilidad. Sonríe al descubrirnos aquel niño que, natural de La Carlota (Córdoba), emigró a Barcelona junto a su familia en busca de un futuro mejor. Un futuro convertido hoy en presente que le ha llevado también durante unos años a involucrarse en la política municipal. «Siempre quise hacer algo más por la mejora del país –apunta– y de los ciudadanos». Inquieto por naturaleza –«me libero del estrés en el gimnasio y haciendo natación»– y amante de la gastronomía española y japonesa, Poley asegura cuidar su imagen –«soy muy coqueto, me gusta estar bien conmigo mismo y arreglarme». Gran aventurero, curioso lector, … y «un gran romántico». Debo reconocer que lo que iba a ser una tarde de trabajo se convirtió en un encuentro entre dos amigos.