Sanidad y ciberseguridad: Los hospitales en la línea de fuego como nunca antes

Borja Pérez, Country Manager Stormshield Iberia

La crisis de salud de COVID-19 ha situado a los hospitales en la primera línea, como nunca antes, en términos de exposición a los riesgos cibernéticos. Una combinación de campañas de phishing, troyanos y ransomware han generado una amenaza cibernética en permanente cambio. Pero, ¿qué hay detrás de la debilidad digital del sector hospitalario?

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Borja Pérez, Country Manager Stormshield Iberia

Entre febrero y marzo de 2020, los meses que marcaron el inicio de la pandemia en Europa, los ataques maliciosos contra hospitales aumentaron un 475%, una cifra cinco veces superior a la normal (según otro actor de la ciberseguridad). Tanto es así, que hasta la Interpol expresó públicamente su preocupación por la proliferación de ciberataques contra estas entidades, mientras que exjefes de Estado y de gobierno, y antiguos responsables de organizaciones internacionales, empresas y abogados, como Ban Ki-moon, Desmond Tutu, Mikhaïl Gorbachev o Brad Smith solicitaban una acción concertada por parte de los gobiernos frente a la amenaza cibernética.

Ciberseguridad en hospitales

La crisis del COVID-19 ha sido la confirmación de que los sistemas en entornos hospitalarios son hipersensibles a los ciberataques. Pero, ¿es esta situación puramente producto de las circunstancias actuales… o se trata de una demostración pública de las debilidades digitales y de los problemas que han estado afectando al sector de la salud durante varios años?

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COVID-19 y HOSPITALES: FALTA DE CIBER-MADUREZ

Desde siempre, los hospitales han sido un objetivo para los ciberatacantes quienes, en busca de un beneficio económico, han dirigido principalmente dos tipos de ataques: los destinados a la extracción de datos de salud y de ransomware.

Los datos médicos de los individuos son un valor estratégico ultrasensible en el funcionamiento de los servicios hospitalarios, mucho más que la información personal ordinaria. Precisamente, por la necesidad de proteger este activo sensible y por su obligación de garantizar una atención sanitaria ininterrumpida, los ciberdelincuentes saben que de producirse un ataque de ransomware los hospitales tienen altas probabilidades de pagar.

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