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Visión global y estratégica, clave para gestionar la seguridad en los sectores críticos de la sociedad

En este artículo el autor se centra en el análisis de las situaciones o riesgos globales, cuya importancia no para de crecer en el mundo globalizado en el que vivimos.

Jesús de la Mora
Director de Consultoría. Securitas Seguridad España

Dentro de la estrategia de seguridad es habitual tener en cuenta el ámbito local dado que forma parte de las situaciones o amenazas más probables que nos rodean. Sin embargo, las amenazas globales no deben pasar desapercibidas dentro del análisis de nuestras vulnerabilidades, puesto que pueden tener un impacto incluso mayor sobre nuestros activos.



En la mayoría de los casos, podemos manejar mejor lo local porque tenemos información cercana que nos permite cierto nivel de detalle. Por el contrario, lo global requiere de una mayor atención en el análisis, teniendo en cuenta que en muchas ocasiones carecemos de la información suficiente o que las fuentes a las que acudimos no nos ofrecen una información ni objetiva ni detallada.


En este artículo me quiero centrar en el análisis de las situaciones o riesgos globales, cuya importancia no para de crecer en el mundo globalizado en el que vivimos. El primer paso es un análisis detallado de nuestros principales activos que incluya las personas y tecnologías que soportan nuestra actividad, los suministros principales, las materias primas, los procesos, la logística, nuestras interdependencias, los servicios que prestamos, la importancia de nuestros proveedores principales y un largo etcétera. Con dicho análisis y una visión transfronteriza, conviene empezar a analizar cuáles son nuestras amenazas globales con el fin de tener una estrategia de seguridad a corto y medio plazo. Por ejemplo:

-El ámbito geopolítico a nivel mundial, con muy diversos frentes como pueden ser la tensión constante entre EE UU y China, que puede conllevar situaciones que afecten a la economía y la seguridad mundial con una competencia comercial que puede influir aún más en la fabricación y distribución de equipamiento diverso. También la situación en el Magreb, que puede aumentar la incertidumbre entre Marruecos, Argelia y otros países de la zona, situación que puede provocar un aumento de la crisis global, además de afectar a los intereses de las grandes potencias en algunos países de esta zona con grandes recursos naturales.

En los casos que nos incumban, es necesario identificar nuestra posible afectación y la de nuestros proveedores principales, valorando posibles alternativas con proveedores diversos y con fuertes vínculos que permitan el abastecimiento, distribución y el transporte seguro de bienes y equipamiento.

-No hay que descuidar las connotaciones que pueden derivarse de los principales suministros energéticos, pensando en un posible desabastecimiento progresivo de aquellos que nos puedan afectar. Debemos analizar los principales productores, reservas disponibles o restricciones, analizando cómo puede impactar en nuestra actividad y en la de nuestros proveedores y evaluando nuestra dependencia y capacidad de aprovisionamiento. Todo ello para diversificar y así reducir nuestra dependencia en posibles situaciones de crisis o simplemente para aumentar la eficiencia en el uso de este tipo de suministros.

Seguridad, continuidad de la actividad

-Otro punto a tener en cuenta es el desabastecimiento de tecnología o equipamiento técnico que puede seguir empeorando, como consecuencia de intereses comerciales, sobreexplotación de los recursos mineros o carencia de stock en las empresas. Esta situación tiene un impacto directo en la producción, y debemos abordarla en relación a la continuidad de la actividad, valorando nuestra capacidad de disponer de remanentes vitales, con especial atención a su seguridad.

-También hay que estudiar los efectos de conflictos en curso como la guerra de Ucrania, como son las posibles consecuencias del uso intensivo de los drones, los cuales están siendo determinantes en el campo de batalla y en el impacto directo que tienen sobre la población civil. Una situación que puede empeorar con el uso de enjambres de estos aparatos. Esto está permitiendo desarrollar y adquirir tecnología barata, conocimientos y procedimientos que posteriormente podrían utilizarse en otros países para llevar a cabo acciones dirigidas o terroristas.

Por ello, debemos identificar nuestras vulnerabilidades a través del espacio aéreo y plantearnos si debemos proteger nuestros activos más vulnerables instalando sistemas de detección e inhibición, dentro de esa capa de seguridad (espacio aéreo) tan desprotegida en la mayor parte de las instalaciones.

Autores

Director de Consultoría. Securitas Seguridad España

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