El patrullaje policial a pie y sus resultados en la prevención del crimen

A raíz de diferentes estudios de investigación, las patrullas a pie se han convertido en una parte importante del trabajo de la Policía. Hoy recorremos la historia de este método de prevención policial.

El patrullaje a pie y sus resultados en la prevención policial
La prevención policial y sus resultados

El término Hot Spot se utiliza en el campo criminológico para identificar a nivel territorial las zonas de alta criminalidad. En estas áreas conflictivas se ejecuta un patrullaje policial a pie, en moto o coche para la prevención del crimen.

En los años setenta, el departamento de policía de Virginia comenzó a evaluar la efectividad del patrullaje preventivo aleatorio. A raíz de ello, surgió el experimento de patrulla preventiva de Kansas City, seguido por la investigación de Newark.

Un giro importante en la investigación sobre las técnicas de patrullaje tuvo lugar en 2008, cuando el entonces nuevo Comisario de Policía de Filadelfia, Charles Ramsey, decidió analizar el patrullaje a pie con un enfoque más tecnológico y asesorado por Jerry Ratcliffe, profesor de justicia penal.

Patrulla a pie
Patrullaje policial a pie

Los primeros pasos de la investigación sobre el patrullaje policial a pie

En décadas pasadas, el Departamento de Policía de Filadelfia se ocupaba de la vigilancia de las áreas de alta criminalidad mediante el patrullaje policial en coche. En los años setenta, la National Police Foundation de Virginia comenzó a cuestionarse lo que entonces se consideraba la base de la actividad policial estadounidense: el patrullaje preventivo aleatorio. El resultado fue el histórico Experimento de patrulla preventiva de Kansas City, llevado a cabo entre 1972 y 1973 por el Departamento de Policía de Kansas City de Kansas City. Sin embargo, los resultados fueron decepcionantes, puesto que el patrullaje preventivo no parecía tener ningún efecto sobre los índices de delincuencia.

Unos años más tarde, la Fundación de la Policía Nacional de Virginia organizó otra investigación, dentro del proyecto llamado Experimento de la patrulla a pie de Newark, enfocado en el análisis de los resultados de la presencia policial en áreas conflictivas. Aunque no se registró ningún efecto sobre los niveles de delincuencia, el patrullaje a pie consiguió aumentar la sensación de seguridad de los residentes.

Avances en la investigación

Los datos adquiridos evidenciaban una mejor relación entre la policía y la comunidad. Por otro lado, aún no se registraban datos relevantes sobre los efectos del patrullaje a pie en reducir la delincuencia.

Gracias al subcomisario de Filadelfia, Kevin Bethel, surgió otra oportunidad de investigación en 2008. Para poder diseñar un nuevo experimento sobre patrullaje a pie, Bethel se puso en contacto con Jerry Ratcliffe, profesor de justicia penal en la Universidad de Temple y antiguo agente de policía de Londres.

Ratcliffe conocía el Experimento de Newark, pero tenía la esperanza de que un enfoque más tecnológico pudiera dar resultados diferentes. Parte de ese enfoque consistía en una técnica denominada hots spots policing (policía de puntos calientes), que había surgido en la década de 1990 gracias a los esfuerzos de David Weisburd y Lawrence Sherman.

El experimento contribuyó a dar lugar a la práctica de la vigilancia de los puntos calientes, que aumentó la presencia policial en las zonas de alta criminalidad. El experimento se llevó a cabo durante el verano de 2009 y, después, Jerry Ratcliffe y sus colegas recogieron los datos de los 120 puntos conflictivos que estaban estudiando (60 con patrulla a pie y 60 sin ella) para comparar sus cifras de delincuencia y publicar los resultados obtenidos.

Policia en ca calle
Presencia policial en zonas de alta criminalidad

Los resultados del patrullaje policial a pie

En oposición a los resultados del Experimento de Newark, el proyecto de Filadelfia y sus resultados fueron muy prometedores en lo referente a la incidencia delictiva.

En primer lugar, se desarrollaron patrullajes con mejor dosificación de policías, que recibieron un entrenamiento previo sobre la zona a patrullar. Se recorrieron las áreas designadas en parejas, por al menos 16 horas al día (en 2 turnos) y durante 5 días de la semana.

El resultado de este experimento fue una reducción del 23% en crímenes violentos en todas las zonas donde se ejecutó el patrullaje a pie, así como la disuasión policial resultó efectiva para delitos violentos al aire libre.