Arranca la Asociación Catalana para la Prevención de la Inseguridad a través del Diseño ambiental (ACPIDA)

Hace años que la criminología y otras disciplinas han planteado la necesidad de una aproximación y un tratamiento transversal a la seguridad con múltiples actores. En esta dirección, muchos profesionales de la seguridad manifiestan frecuentemente su desaliento por el hecho de afrontar las consecuencias de situaciones sobre las cuales ellos no tienen ningún tipo de incidencia. Y aunque sigue habiendo un predominio de la acción policial y de la seguridad privada, los proyectos transversales han incrementado en número, ya que cada vez resulta más evidente que las causas de la inseguridad frecuentemente escapan a las posibilidades de acción directa de la seguridad pública y privada.

ACPIDA

Entre las aproximaciones transversales más estructuradas encontramos la conocida como Prevención del Delito a través del Diseño Ambiental (CPTED en sus siglas en inglés). Esta no deja de ser una respuesta a las cuestiones planteadas por la criminología ambiental a través del conocimiento sobre cómo el entorno (el medio) condiciona la seguridad (y la delincuencia), evidenciado por el hecho que hay lugares que acumulan la mayoría de los delitos que tienen lugar en una población determinada.

Hasta ahora no ha habido en nuestro país un trabajo estructurado que difunda los principios y metodologías CPTED, así como, que prepare (forme) los actores que los tienen que poner en práctica. Conscientes de esta carencia, un grupo de profesionales de procedencias disciplinarias diversas – seguridad pública y privada, profesionales de la criminología, arquitectura, urbanismo, etc. -,  se han propuesto trabajar para su promoción y difusión, creando la Asociación Catalana para la prevención de la Inseguridad a través del Diseño ambiental (ACPIDA). La entidad se constituye con las siguientes finalidades:

Difundir e impulsar la prevención del delito y la inseguridad a través del diseño ambiental (elementos físicos, sociales y de sostenibilidad), promoviendo la inclusión de esta perspectiva en la planificación y las políticas públicas, así como formando personal que esté en condiciones de aplicar los principios CPTED a nivel operativo y práctico.
Favorecer el conocimiento, seguimiento e implantación de los estándares internacionales en la materia (especialmente CEN 14383-2 e ISO 22341).
• Promover la integración de la diversidad en el diseño ambiental, especialmente la perspectiva de género en el ámbito de la seguridad.
• Promover una nueva forma de concebir el diseño urbanístico: incorporar multivisiones, la interdisciplinariedad para entender el espacio y el factor comunitario, así como el uso de nuevas tecnologías que permitan prevenir y reducir el delito y la inseguridad…

En un primer momento (metodología CPTED de primera generación), el objetivo se centró en el diseño estricto de los espacios. El centro de interés consistía en el hecho de evitar crear espacios sin visibilidad externa o sin salidas fáciles, así como también en la construcción de edificios que dificulten la comisión de actos delictivos por su misma estructura física y el diseño de los espacios y de los accesos, ventanas y balcones, o iluminación de los espacios públicos.

En un segundo momento (metodología CPTED segunda generación) se introdujo la perspectiva social (ambiental). Esta perspectiva pasó a tener en cuenta las personas que ocupaban estos espacios, las actividades que llevaban a cabo, la manera como la gente se desplazaba, así como, los horarios en que lo hacían y, muy especialmente, la cohesión social y la apropiación pacífica del espacio que hacía la ciudadanía o los usuarios. Posteriormente se han ido introduciendo principios como la sostenibilidad urbana y el favorecimiento del desarrollo de las personas en el que se ha venido a denominar CPTED de tercera generación.

Estos procesos de diseño ambiental requieren dos características nucleares para tener éxito: en primer lugar, que cuenten con la participación de las personas destinadas a utilizar los espacios objetos de tratamiento ya que son las que lo conocen y saben cuáles son las necesidades para sentir aquellos espacios como seguros. En segundo lugar, un tratamiento concreto y específico de cada espacio o problema. Las problemáticas a afrontar son extraordinariamente específicas y por ello hay que tener presentes las características específicas del espacio y de las personas que viven o transitan en cada caso, los circuitos de movimiento que siguen la mayoría de las personas, etc. Si no es así, los resultados serán, como mínimo, insatisfactorios.

La perspectiva CPTED ha ido consolidándose a nivel internacional, hasta el punto que ya se han creado estándares de calidad, tanto a nivel europeo (CEN/TR 14383-2, aprobado en 2007), como, más recientemente (este mismo 2021), a nivel mundial (ISO 22341). Es decir, existen unas guías y unos parámetros para garantizar (o para certificar) que los requisitos necesarios por un diseño ambiental que prevenga la inseguridad y el delito son tenidos en cuenta y ademanes en práctica en la planificación y análisis. Circunstancia que, a buen seguro, motivará a nuevos actores a seguir estas pautas de prevención de la inseguridad.