Incendios, fenómenos meteorológicos, robos… edificios seguros gracias al empleo de materiales cerámicos

Helena Platas

En la madrugada del 14 de junio de 2017, una torre de viviendas sociales de 24 pisos de altura situada en el céntrico barrio londinense de Kensington quedó completamente arrasada por las llamas, ocasionando numerosas víctimas mortales. El incendio se inició en una cocina de la cuarta planta, pero se extendió rápidamente por todo el edificio, sorprendiendo incluso a los bomberos que se afanaban por apagar el fuego. En ese momento, no sabían que las paredes exteriores de la Torre Grenfell estaban revestidas con materiales inflamables.

materiales cerámicos PCI
30 viviendas en Aldaia (Vitoria) de Patxi Cortazar y José Manuel Simón. Foto de César San Millán

La tragedia ha servido para revisar normativas y endurecer las exigencias anti incendios de los edificios, pero también ha dejado miles y miles de pisos invendibles en el Reino Unido. Todos aquellos que, como la Torre Grenfell, tienen materiales inflamables en su envolvente y que ya no pueden obtener una hipoteca sin un certificado sobre la seguridad de su fachada o cubierta y pasan a tener una valoración de cero libras en el mercado inmobiliario británico.

En España, el tsunami del terrible incendio londinense no provocó tantos daños, pero sí hizo que diversos agentes del sector comenzasen a plantearse de qué materiales están hechos nuestros edificios, cómo pueden propagarse las llamas de forma rápida a través de la envolvente o cómo una fachada puede ser acelerador de las llamas.

También la normativa se ha vuelto más exigente. La reforma del Código Técnico de la Edificación a finales de 2019 impuso nuevos requerimientos para limitar la propagación exterior del incendio a través de la fachada. En concreto, se establecían clases de reacción al fuego más exigentes para los materiales que componen las fachadas en función de la altura total del edificio. Más recientemente, otros incendios en España, como los de sendos hoteles en Marbella o Madrid o el de un edificio de viviendas de 20 plantas de altura en el madrileño barrio de Pinar de Chamartín, han hecho saltar de nuevo las voces de alarma.

Desde Tecnifuego AESPI, la Asociación Española de Sociedades de Protección contra Incendios, inciden en la necesidad de implementar una protección integral, que «contemple los sistemas de protección y extinción activa (detectores, rociadores, extintores) y los de protección pasiva (compartimentación, protección estructural y reacción al fuego de los materiales)».

Cómo reaccionan los materiales frente al fuego

Desde Tecnifuego afirman que la reacción de los materiales al fuego debe ser de máxima exigencia (materiales completamente incombustibles) en el caso de hoteles y rascacielos «donde la evacuación resulta aparatosa y puede haber un alto coste de vidas humanas». Hispalyt, la Asociación de Fabricantes de Ladrillos y Tejas de Arcilla Cocida, se suma a todas aquellas iniciativas que deriven en normativas que tengan como objetivo garantizar la seguridad de los usuarios en caso de incendio y reducir lo máximo posible los daños ocasionados por el fuego.

Los materiales cerámicos, recuerdan desde Hispalyt, tienen la máxima clasificación posible de reacción al fuego (Euroclase A1), no son combustibles y en caso de incendio no contribuyen al desarrollo del mismo, sin producir llamas, humos ni gases tóxicos. Asimismo, las soluciones constructivas cerámicas presentan una elevada resistencia al fuego y cumplen sobradamente con las exigencias normativas en cuanto a seguridad en caso de incendios.

La elevada protección frente a incendios de la cerámica, unida al resto de sus prestaciones técnicas (acústicas, térmicas, etc.), hace que estas soluciones sean idóneas para la construcción de fachadas, cubiertas y particiones, dando lugar a edificaciones seguras, eficientes y sostenibles, tal y como se recoge en el decálogo de la sostenibilidad de Hispalyt, en el que se exponen todas las razones por las que estos materiales son social, económica y medioambientalmente sostenibles.

«Frente al fuego, el material cerámico es idóneo»

Eduardo Cuevas fue hasta hace un año el Director de Servicios del Parque de Bomberos de Albacete. Además, es Arquitecto Técnico, presidente del Colegio de Aparejadores de Albacete y Tesorero Contador del Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE). Por su doble profesión, como bombero y aparejador, es un gran experto en la incidencia de los materiales en la propagación de incendios. «No hace falta que el fuego se origine en el exterior del edificio para que la fachada contribuya a la propagación del incendio, puede originarse en el local de la planta baja o incluso en un coche aparcado en la calzada y propagarse a través de la envolvente. Son incendios que van del exterior al interior. También un incendio en el que las llamas salgan por la ventana de un inmueble puede propagarse hacia los pisos superiores por el exterior», explica Cuevas.

Por este motivo para este experto en incendios y materiales es tan importante la elección de los materiales para la construcción de edificios: «es fundamental contar con materiales bien diseñados y ejecutados que no contribuyan a la propagación del fuego y contar con otros productos que, en caso de incendio, retrasen la extensión de las llamas, dando tiempo a la actuación del cuerpo de bomberos». Cuevas valora muy positivamente el material cerámico y su uso en cubiertas, fachadas o forjados ya que «es completamente incombustible, es un material muy bueno en materia de seguridad y, como bomberos, lo tenemos muy comprobado. Las típicas fachadas de ladrillo caravista ‘de toda la vida’ ni arden, ni propagan el fuego ni generan humos ni gases tóxicos, lo cual, para la extinción de incendios, es una auténtica ventaja».

Cuando el incendio se origina en el interior de un recinto, también es importante contar con materiales que por su naturaleza incombustible contribuyan a frenar la expansión de las llamas, gases y humos a recintos colindantes. Es el caso de las paredes separadoras de ladrillo y bloque cerámico revestidas con guarnecidos de yeso o con placas de yeso laminado, que en este sentido garantizan la máxima resistencia al fuego posible, EI240 min, cumpliendo sobradamente las exigencias establecidas en el DB SI del CTE para separación entre vivienda y paredes delimitadoras de sectores de incendio. Esta resistencia al fuego es muy superior a la que presentan los tabiques de perfilería/entramado autoportante con placa de yeso laminado, los cuales requieren del empleo de placas especiales para mejorar su resistencia al fuego, con los que se puede alcanzar como máximo una resistencia de EI180 min.

Asimismo, las paredes de ladrillo cerámico también presentan mejor comportamiento frente al fuego que otros productos alternativos para fábricas de albañilería. Por último, pero no menos importante, los forjados cerámicos presentan un mejor comportamiento al fuego que cualquier otro tipo de forjado realizado con materiales no cerámicos. La clase de reacción al fuego de las bovedillas y casetones cerámicos es también A1, siendo no combustibles y sin contribución al fuego en caso de incendio y pudiendo dejarse sin revestimiento.

Mucho más que seguridad ante incendios

materiales cerámicos contra propagación fuego
Viviendas colectivas 13 alturas en Madrid. Arq. Jorge R. Calvo, Roberto Tapia y Javier Domínguez. Foto de Conarquitectura

En definitiva, tabiques, forjados, cubiertas y fachadas cerámicas ofrecen una seguridad y protección contra incendios que pocos materiales pueden proporcionar, por ello son una excelente opción como material constructivo del edificio.

Pero, además, los materiales cerámicos no solo ofrecen seguridad frente a los incendios, sino frente a otros muchos riesgos a los que están expuestos, al estar sometidos a los fenómenos meteorológicos de viento, lluvia o nieve. En este sentido, por ejemplo, las cubiertas de teja cerámica no se alteran debido a la acción del agua de lluvia, ni se desprenden al ser sometidas a fuertes vientos, riesgos a los que sí están sometidas las cubiertas de paneles metálicos. La altísima durabilidad de las tejas cerámicas hace que los fabricantes ofrezcan garantías de hasta 150 años.

Son ideales para ambientes húmedos, por su capacidad para regular la humedad ambiente y su resistencia al agua. Por un lado, la porosidad del material cerámico le permite absorber la humedad del aire cuando la humedad relativa es alta, y liberarla cuando el aire interior se vuelve más seco, y, por otro lado, la presencia de agua no altera sus propiedades, lo que hace que no se deterioren. En una vivienda, los materiales cerámicos pueden ser utilizados en cocinas y baños, además de otros espacios, sin presentar ningún tipo de problema. Además, en estas estancias son capaces de soportar cargas suspendidas muy pesadas (muebles de cocina, estanterías, etc.) sin necesidad de emplear refuerzos o fijaciones especiales.

Cuando la falta de seguridad no es producida por un accidente, sino por una acción intencionada como un robo, es importante contar con materiales cerámicos para protegernos. La solidez y resistencia estructural de las paredes de ladrillo hace que sea prácticamente imposible atravesarlas, garantizando, con ello, la seguridad frente a este tipo de incidentes.

Por último, no podemos olvidarnos de los fenómenos meteorológicos adversos. La tormenta Filomena llenó las noticias de cubiertas metálicas desprendidas por la acción del viento y hundidas por la acción y el peso de la nieve. Desde Hispalyt quieren dejar patente que incluso con las condiciones climatológicas más adversas, los materiales cerámicos son seguros y fiables «gracias a su robustez y estanqueidad, que garantizan el confort y la seguridad de los usuarios incluso ante tormentas, rachas muy fuertes de viento o inundaciones».