AIoT: el poder de la predicción en CCTV

Gerardo Estalrich CCTV
Gerardo Estalrich Melero. Business Vertical Manager de Bosch

Gerardo Estalrich Melero. Business Vertical Manager. Bosch

Los avances tecnológicos en el mundo del Circuito Cerrado de Televisión (CCTV) no dejan de sorprendernos. Desde aquellas cámaras basadas en tubos de rayos catódicos hasta lo que hoy día empieza a aparecer en el mercado —que ya ni siquiera se llama cámara, sino que pasa a llamarse sensor— han ocurrido grandes hitos tecnológicos.

El paso del coaxial analógico al IP digital, el desarrollo de increíbles algoritmos de compresión y gestión en la imagen —de aquellos Wavelet a los actuales H.265, con los cuales se consiguen tasas de bits increíblemente bajas manteniendo una calidad de imagen—, la incorporación de análisis inteligente de vídeo en la propia cámara, la protección contra los ciberataques hacia las cámaras —a través de mecanismos hardware, como la inclusión de criptoprocesadores, o software, mediante la inclusión de certificaciones digitales—, la incorporación de la inteligencia artificial en las propias cámaras aplicando métodos de «Machine Learning» o «Camera Trainer»… el último de estos hitos, como no podía ser de otra forma, hace referencia al Internet de las Cosas (IoT) en combinación con la Inteligencia Artificial (AI), fusión que ya empieza a verse en algunos sensores del mercado.

AIoT en CCTVDichos sensores incorporan, además de toda la electrónica necesaria para el tratamiento de la imagen, nuevos procesadores que hasta hoy día eran utilizados en dispositivos de gran consumo, como móviles o tablets, y que nos van a permitir aplicar nuevos conceptos en las cámaras, como son las redes neuronales (Deep Learning) o los protocolos de comunicación en el ámbito del IoT, como MQTT o Fireware (IEEE 1394). Estos coprocesadores, del tipo Qualcomm 605 o Ambarella V2, van a permitir incorporar aplicaciones específicas para soluciones concretas. La pregunta que nos hacemos es: ¿para qué nos sirve toda esta tecnología en un CCTV? La respuesta es, a la vez que simple, bastante compleja.

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Imágenes: Bosch