Factores de riesgo que afrontan los inmigrantes

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Alberto Sedeño. Criminólogo colegiado.Director de seguridad experto en Seguridad Transportes Públicos Ferroviarios.

Después de siete meses de viaje, el pasado 18 de febrero, el robot explorador Perseverance tocó la superficie de Marte. Aunque es una noticia propia de una película de ciencia ficción, lo que más me sorprendió fue una de las figuras encargada de dirigir el vuelo a Marte. Una ingeniera aeroespacial de origen colombiano que llego a los Estados Unidos sin saber inglés y con solo 300 dólares en el bolsillo.

La criminología es una ciencia interdisciplinar que se nutre de una gran diversidad de disciplinas científicas como son la psicología, el derecho, la sociología y la estadística entre otras. Lo que significa que es una ciencia que se encuentra enriquecida de una amplia literatura científica, que entre otros objetivos, intenta buscar una explicación de todo lo relacionado con el delito.

Gracias a lo cual, intentaré exponer algunos de los riesgos a los que se enfrenta una persona que llega a un país diferente al suyo, sin conocer el idioma y sin apenas dinero. Una vez se lean a los diferentes factores de riesgo a los que se enfrenta comprenderemos con más claridad lo difícil que es conseguir algo similar a lo que en Estados Unidos llaman «el sueño americano».

El concepto es simple, pero muy complicado de lograr, y se puede resumir en que si te esfuerzas los suficiente, al margen de tus raíces familiares y de tus orígenes socioeconómicos, podrás llegar allí donde te propongas.

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La primera pregunta sería, ¿qué hace un inmigrante con poco dinero y sin conocer el idioma cuando llega a otro país? La respuesta, generalmente, es afincarse en una zona donde está rodeado de personas de su mismo estatus social. Y una vez allí intentar ganarse la vida para poder sobrevivir. Para argumentar la respuesta utilizaremos la teoría de La pirámide de Maslow. Teoría de motivación que trata de explicar que impulsa la conducta humana. El autor es el psicólogo norteamericano Abraham Maslow (1908-1970) y con ella explica, de forma sencilla y muy visual, el comportamiento humano según sus necesidades.

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La pirámide se divide en cinco niveles, que están ordenados de manera jerárquica, teniendo en cuenta las necesidades que cada persona va atravesando. En la base de la pirámide aparecen las necesidades que todos los humanos necesitan cubrir en primera instancia. Una vez cubiertas estas necesidades se busca satisfacer las necesidades inmediatamente superiores, pero no se puede llegar a un escalón superior si no hemos cubierto antes los inferiores. Es decir, según se van satisfaciendo las necesidades más básicas, se van desarrollando necesidades y deseos más elevados.

Cuando los inmigrantes con poco dinero, llegan a un país, podemos considerar que se encuentra en la primera fase. En esta fase el sujeto debe cubrir sus necesidades más básicas que son las inherentes a todas las personas: respirar, vestirse, alimentarse, descansar, etc. Son todas las necesidades relacionadas con el ser humano para que pueda sobrevivir. Una vez se han cubierto las necesidades básicas o fisiológicas, pasaremos a la segunda base que hace referencia a las necesidades de seguridad. Con ellas se busca crear y mantener una situación de orden y seguridad en la vida.Seguridad física (salud), económica (ingresos) y vivienda.

La siguiente fase consiste en cubrir la necesidad de sentirse integrado en la sociedad a través de las relaciones interpersonales y el desarrollo afectivo. Las dos últimas bases son las que se consiguen al cubrir las necesidades de autoestima o reconocimiento y la de autorrealización que está considerada como la búsqueda del éxito personal.

Ahora que sabemos el orden de las necesidades que tiene el ser humano, hay que analizar cómo nos comportamos a medida que se van pasando las bases de la pirámide. Para ello haremos referencia a los estudios sociológicos de Universidad de Chicago. Universidad fundada en 1892 y que desde sus inicios contaba con un gran número de figuras de la ciencia estadounidense y rápidamente se convirtió en un centro académico de gran influencia.

A finales del siglo XIX y principios del XX, la ciudad de Chicago era un importantísimo centro receptor de inmigrantes de diferentes países. Una época de elevada delincuencia y otras graves dificultades en una urbe con crecimiento desproporcionado. Lo que motivaba que la ciudad se veía constantemente sometida a cambios tremendos. Situación que facilitó que los investigadores de la escuela de Chicago dedicasen gran parte de sus esfuerzos en el estudio de la ciudad y la relación de los individuos en el medio en el que se mueven. Estudiaban los procesos de integración social de las comunidades de emigrantes que iban llegando a la ciudad (polacos, rusos, irlandés o italianos), el grado en que vecindario y barriadas podían ser estables y compartir valores comunes.

Shaw y McKay (1942) detectaron que los delincuentes no se distribuían en Chicago de una forma uniforme, sino que se concentraban en zonas determinadas. Los delincuentes procedían principalmente de las zonas adyacentes al distrito central de negocios e industrial y la concentración se iba disminuyendo a medida que las áreas de residencia se alejaban del centro. Las concentraciones de delincuentes se caracterizan por un estatus social bajo, una alta movilidad de la población y una concentración de grupos pertenecientes a minorías.

Un análisis más prolongado confirmó que los nuevos inmigrantes, según llegaban al país, tendían a concentrarse en las áreas más desfavorecidas y con más delincuentes de la ciudad. Ese es el momento en el que los sujetos se encuentran en la primera base de la pirámide de Maslow. Cuando sus necesidades lograban ascender a la segunda base, una de sus prioridades es salir de esas zonas marginales para establecerse en zonas mejores de la ciudad.

La ciudad está formada por varias áreas, cada una con su ambiente propio y carácter típico, y con una función específica en la economía urbana. Barrios con caracteres étnicos homogéneos, o los barrios de lujo, de clase media, de obreros, las zonas de vicio, etc., entre los cuales la distancia social corresponde a los soportes físicos. La distribución de la población en cada área es fruto de la competencia (el precio del terreno es el indicador más importante) que hace de colador, lo cual permite que se agrupen conjuntos de iguales.

En el caso de los inmigrantes con pocos bienes materiales y que desconocen el idioma lo lógico es que se ubiquen y se concentren en los barrios de la ciudad que están más devaluados y degradados donde el alojamiento es más asequible precisamente por las malas condiciones de habitabilidad. Barrios que acumulan múltiples factores de desfavorecimiento, como son el desempleo y el empleo precario, un bajo nivel educativo y formativo, espacios públicos deteriorados y abandonados o viviendas inadecuadas.

Además los inmigrantes recién llegados tienen muchas posibilidades de ser víctimas de delitos por aquellos ciudadanos que llevan mucho más tiempo en el barrio. Delitos que generalmente no son denunciados por no tener todos los documentos para estar en el país o por desconfiar de las autoridades.

Si sumamos todos los factores en contra que hemos enumerado, podríamos llegar a la conclusión de que son mínimas las posibilidades de que los inmigrantes no puedan superar tantas adversidades. Pero afortunadamente, existe la probabilidad de superar esas adversidades y un claro ejemplo es el expuesto al inicio del artículo. El entorno al que llegan no es el ideal, pero las características psicológicas y la motivación de cada sujeto son factores importantes para afrontar los riesgos que existen al empezar a vivir en una sociedad marginal.

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