El futuro de las normativas contra incendios

David Rajas Martínez. Director General. Redstone Engineering SL

Hoy en día, todas las instalaciones técnicas del ámbito de la Protección Contra Incendios están muy reguladas por muchas normativas, tal vez demasiadas, ya que no solo hay normativas estatales (Código Técnico – SI) o Reglamento de Seguridad contra Incendios en Establecimientos Industriales, sino que existe un compendio de normas UNE muy específicas para cada tipo de instalación que deja muy poca flexibilidad para poder maniobrar con estas instalaciones. Además, las regulaciones locales, autonómicas y municipales, complican todavía más el diseño y montaje de una instalación.

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David Rajas Martínez. Director General de Redstone Engineering SL

 

El mercado para este tipo de instalaciones no ofrece grandes novedades, y la demanda suele ser la misma: grandes edificios, locales comerciales, edificios de uso público y similares. Pero si comenzamos a mirar al resto de vecinos europeos, donde siempre han ido más avanzados en la tecnología de Protección Contra Incendios, descubrimos que tal vez, el mercado se está encarando al ámbito doméstico.

Si bien es cierto que, en los países del norte de Europa, las normativas son también estrictas y complejas, últimamente se han generado muchas normativas de detección a nivel doméstico. En Alemania, por ejemplo, existen localidades donde es obligatorio un detector de humos en ciertas dependencias de las viviendas particulares. Lógicamente, la mayoría de los usuarios busca simplemente cumplir la norma para evitar sanciones, pero existe mucha gente concienciada con su seguridad y la seguridad del hogar, que quieren ir más allá.

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Existe un mercado potencial en el ámbito doméstico, para que la detección sea algo más que algo que piden las normativas. Si bien como explicaba anteriormente la mayoría de los usuarios en nuestro país no son domésticos, también hay una gran concienciación por la seguridad propia.

Existen diversos modelos de detectores, sin cable, con una pila que puede ofrecer una durabilidad de hasta varios años, pero como siempre, las nuevas tecnologías (IOT) podrían impulsar todavía más el uso de estos equipos conectados a un smartphone donde la alarma avise en remoto, informe del estado de la batería o muestre cualquier otra incidencia. Estoy pensando en el mercado doméstico, que es un gran campo por explotar, pero quizás en el futuro, con todos los cambios de normativa, se contemple la posibilidad de utilizar este tipo de elementos en instalaciones mayores cuya obligatoriedad es incuestionable.