La oportunidad de la incertidumbre

Anna Aisa. Gerente de la Asociación Catalana de Empresas de Seguridad. ACAES

Al inicio de 2021 seguimos lidiando con esta pandemia que nos ha sumergido en una época de incertidumbre, de soledad, de precariedad, de jornadas interminables, de pérdidas, de tristeza y de ansiedad, pero también de oportunidad, de nuevas posibilidades, de transformación digital, de nuevos nichos de mercado, de nuevos métodos de venta y, en definitiva, de nuevas perspectivas. Todos los cambios habidos, no se han producido de la manera más correcta o idónea, pero la necesidad y la situación de urgencia han comportado que, en muchos casos, se implementaran, aunque de forma precipitada, permitiendo posteriormente su evolución, desarrollo, maduración y correcta implementación.

2021
Anna Aisa. Gerente de la Asociación Catalana de Empresas de Seguridad. ACAES

Las empresas de Seguridad Privada vieron desde el inicio que se abrían diferentes puertas para ofrecer los servicios que sus clientes precisaban en cada momento. De este modo, se instalaron sistemas para la prevención y detección del Covid-19, tales como toma de temperatura, control de aforos, control de colas, renovación de aire, desinfección de instalaciones, etc, y se sigue apostando e invirtiendo en el desarrollo de nuevos sistemas y productos de prevención.

Por nuestra parte, las asociaciones aportamos nuestro granito de arena, organizando jornadas formativas sobre dichas nuevas soluciones, sus características y sus posibilidades, e incluso en el caso de ACAES, concertamos un acuerdo con PIMEC para ofrecer estas soluciones a sus asociados. El cambio de rutinas, cambio en los métodos de trabajo, el cierre de determinadas instalaciones y establecimientos, los confinamientos y las medidas restrictivas adoptadas por las autoridades sanitarias, evidentemente han conllevado un cambio en los riesgos de las instalaciones y en las amenazas, que también ha sido analizado por el sector de la Seguridad Privada, ofreciendo, en cada caso, las soluciones correspondientes a cada riesgo concreto según el cliente a proteger.

Paralelamente, desde las asociaciones, intensificamos nuestras reuniones institucionales para conseguir que el personal de Seguridad Privada pudiera asumir algunas de las funciones que el control y prevención de la pandemia exigía. De este modo, no ha habido problema alguno para que la toma de la temperatura por parte de los vigilantes de seguridad, tuviera respaldo jurídico en el artículo 32 de la Ley de Seguridad Privada; ni tampoco ha habido inconveniente en que los vigilantes prestaran servicio en espacio público garantizando el cumplimiento de las medidas impuestas por la autoridad pública competente.

En la misma sintonía, los servicios de Seguridad Privada han sido considerados por el Procicat, como servicio esencial, no viéndose limitados por las restricciones de movilidad que se han ido acordando durante este año. En esta gestión también debe destacarse el papel que han tenido los Servicios de Prevención de las empresas de seguridad, que adaptaron rápidamente los protocolos a la gravedad de la situación. Prueba de ello es que, siendo un sector que ha seguido prestando servicios, muchas veces en contacto directo con el ciudadano y con pacientes de Covid-19, los contagios han sido menores, gracias a que las empresas han sabido adaptarse con eficacia a las medidas preventivas correspondientes, facilitando los medios de protección adecuados.

En este punto también ACAES apostó por dichos medios y desde la asociación centralizamos la compra de material de protección, con la finalidad de que nuestras empresas asociadas pudieran acogerse a los beneficios de una compra centralizada, principalmente en los momentos más duros en los que escaseaba el material de protección que se requería.

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