Medio siglo de análisis de riesgos con el Método Fine (III)

Óscar Pascual Sanz. Director de Operaciones-España. Advanced Security Business Group.

 

«Clasificación del Riesgo» vs. «Criterios de Riesgo»
En cuanto a la tabla de «Clasificación del Riesgo» observamos que, si bien hay que reconocer la bondad del método al aportar una clasificación en función del valor numérico resultante del riesgo, bajo términos tales como «aceptable, posible, considerable, alto o muy alto», está claro que tras los estudios en profundidad de la Organización, podremos establecer la relación necesaria con sus «criterios de riesgo» y los niveles «deseable, apetencia al riesgo, capacidad de riesgo y riesgo intolerable», que de forma particularizada haya expresado la Alta Dirección a través de los correspondientes órganos gerenciales o de supervisión en que delegue.

Método Fine

Estos criterios son determinantes para la posterior gestión del riesgo y dado que son dinámicos deberán revisarse en nuestro ciclo de mejora continua.
Igualmente, y aunque en el ámbito de la seguridad corporativa los criterios de riesgo suelen ser bastante genéricos, hemos de tener presente que podrían ser diferentes para cada tipo de activo, de forma que por ejemplo variase el nivel asumible previsto para alcanzar los objetivos (apetencia al riesgo) o bien el máximo tolerable para la Organización, etc.

Limitaciones del «Método de Justificación»
Debemos ser conscientes de las limitaciones del procedimiento Fine de «Justificación de Inversiones», aspecto que fue la clave del éxito de esta metodología en sus orígenes.
Estas peculiaridades no son sino las derivadas de las propias fórmulas aritméticas y los valores de las tablas a utilizar.
Así pues, si la Justificación (J) es el resultado de dividir el valor del riesgo inherente que deseamos reducir (R), entre el resultado del producto de los factores «Coste de Medios» (CM) y el «Factor de Corrección» (FC) procedente del porcentaje de eliminación de riesgo prevista, tenemos las siguientes particularidades que debemos conocer:

-1ª Limitación: «Si R>1.200 cualquier inversión resulta justificada»
J = R / (CM x FC) y aplicando las correspondientes tablas se obtiene que, para todo nivel de riesgo mayor de 1.200, se justificará siempre cualquier inversión, aun en el caso más desfavorable en que el coste de medios sea el máximo CM=10 (mayor de 75.300 €) y la eliminación del riesgo FC la menor FC=6 (eliminación menor del 25 %).

2ª Limitación: «Si R<10 ninguna inversión resulta justificada» De forma equivalente a la anterior, para todo nivel de riesgo menor de 10 nunca se justificará ninguna inversión, aunque esta tenga el coste de medios mínimo contemplado en las tablas CM=0,5 (menor de 150 €) y el factor de corrección sea el máximo disponible FC=1 (eliminación próxima al 100 %).

Actualmente el valor crítico para alcanzar la justificación se establece en 20, de forma que cuando la justificación (J) es mayor o igual que 20 se justifican las acciones correctoras.
Sin embargo, el método original lo justificaba a partir de 10, aunque al igual que sucedía con el método de análisis, el sistema de justificación se definía con flexibilización, pues concretamente Fine indicó lo siguiente:
«La calificación crítica de la Justificación se ha fijado arbitrariamente en 10, en función de la experiencia, el juicio y la situación presupuestaria actual. Después de una experiencia extensa en cualquier organización individual, basada en la experiencia de accidentes, situaciones presupuestarias y evaluaciones del estado de la seguridad, puede ser conveniente aumentar o disminuir la puntuación crítica».

Niveles de Riesgo
A diferencia de otros métodos como por ejemplo el Método Mosler, Fine no emplea ponderaciones igualitarias en sus tablas, sino que los parámetros asignados a cada factor en su graduación mantienen un nivel de magnitud bajo hasta llegar a sus dos graduaciones más elevadas, en que los parámetros se disparan exponencialmente. Así los parámetros asignados en cada graduación son:
• En la Graduación de la Exposición: 0,5; 1; 2; 3; 6 y 10
• En la Graduación de la Probabilidad: 0,1; 0,5; 1; 3; 6 y 10
• En la de las Consecuencias 1; 5; 15; 25; 50 y 100.
Esto indica que, por simple combinatoria, existirán en el método muchos más niveles de riesgo con resultados bajos y medios, que niveles altos o muy altos.
Pero a su vez, al tratarse de un producto de tres factores, en cuanto la graduación de un sólo aspecto se eleve hacia sus valores máximos, el resultado final para el nivel de riesgo también se elevará proporcionalmente.

Clasificación del Nivel de Riesgo

Este efecto se hace más notable por el hecho de que tampoco existe ponderación igualitaria en la tabla de clasificación del riesgo, repartiéndose 4 clasificaciones (Aceptable, Posible, Considerable y Alto) entre valores que van únicamente de 0,05 a 400, y reservándose el enorme intervalo entre 400 y 10.000 únicamente para la clasificación de riesgo Muy Alto.
Conocer estas particularidades pueden ayudarnos a comprender mejor los resultados de algunos análisis, cuando en ocasiones quedan agrupados en torno a valores elevados, en comparación con los obtenidos por otras metodologías cuyas magnitudes finales resultan mucho más dispersas en el mapa de riesgos.

Conclusiones
Las evidencias expuestas nos llevan a determinar dos aspectos clave. Que la aplicación correcta del método requiere del factor humano en cuanto a su adaptación a las circunstancias particulares de cada organización y que se deben conocer las peculiaridades del método para poder interpretar correctamente los resultados de los análisis efectuados.

La alineación de los diferentes valores de la «Tabla de Consecuencias» con la situación real de la Organización y sus Criterios de Riesgo, requieren de un pleno conocimiento de la misma, así como especialmente del respaldo de gerentes y supervisores designados bajo el liderazgo de la Alta Dirección.

Consensuar valores y límites con la corporación proporcionará objetividad, legitimidad y validez a nuestro trabajo.La adaptación del método a cada caso y momento concreto, está en concordancia con la idea original de William T. Fine, siendo la única forma de analizar los riesgos con este método de manera fiel a la realidad corporativa.

Estas labores «extra» no deben hacernos «dejar de lado» la metodología, sino llevarnos a pensar que, si se «ajusta» en su concepción y adaptación a cada caso, obtendremos un método altamente fiable que podrá ayudarnos a detectar niveles de riesgo que de otra forma pudieran pasar desapercibidos.
Disponer de un método que incluye un factor para la exposición al riesgo (E) y contar con una tabla de consecuencias semicuantitativas actualizada y ajustada a la realidad será un valor añadido de confiabilidad para nuestros estudios.
Conocer a fondo las ventajas y limitaciones de la metodología Fine es esencial para poder aplicarla con propiedad.
No debemos limitarnos a planteamientos que, bajo el paradigma de ser métodos invariables, el detectar una aplicabilidad poco coherente con la realidad de la corporación nos lleve a dejarlos en un segundo plano de elección. Bajo nuestra experiencia y conocimiento debemos investigar y buscar soluciones adaptadas con congruencia a cada caso concreto.

Referencias
• Fine, William T. (1971). “Mathematical Evaluation for Controlling Hazards”
• UNE-ISO GUIA 73:2010. “Gestión del riesgo. Vocabulario”
• UNE-ISO 31000:2018. “Gestión del riesgo. Directrices”
• UNE-ISO 31010:2011. “Gestión del riesgo. Técnicas de apreciación”
• INSHT. NTP 101. “Comunicación de riesgos en la empresa”
• INSHT. NTP 330. “Sistema simplificado de evaluación de riesgo de accidente”

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