Mantenimiento de los sistemas de Protección contra Incendios, clave para la seguridad

Bajo el lema «Mantenimiento, clave para la seguridad», la Asociación Española de Sociedades de Protección contra Incendios, TECNIFUEGO, ha presentado una campaña de sensibilización sobre la importancia vital y estratégica del mantenimiento de los sistemas de protección contra incendios de los edificios, que tiene como eje la publicación de una «Guía técnica básica sobre la necesidad del mantenimiento de los sistemas de protección pasiva en las instalaciones contra incendios». 

 

Durante la presentación, Antonio Tortosa, vicepresidente de TECNIFUEGO, ha informado que el objetivo de la campaña es concienciar sobre la importancia del mantenimiento integral de las instalaciones de seguridad contra incendios, realizado siempre por empresas especializadas y habilitadas para ello.

Antonio Tortosa comentó que «El mantenimiento de los sistemas de seguridad contra incendios, en el área de equipos de protección activa, está muy regulado, sin embargo, en el área de protección pasiva no tanto. Así es frecuente que la instalación y el mantenimiento lo realice personal no suficientemente cualificado y desconocedor de la importancia que la protección pasiva tiene en la seguridad contra incendios del edificio».

Además, no se debe olvidar que «los equipos de protección contra incendios tienen una complejidad importante que necesita, tanto en la instalación como en el mantenimiento personal muy cualificado, y en continua formación. Por ello, para luchar contra el intrusismo y la falta de profesionalidad creemos que la Administración tiene que reforzar la inspección y vigilancia de mercado». Tortosa recordó que los sistemas de protección contra incendios están siempre en silencio y solo funcionan cuando se produce el incendio: «el mantenimiento tanto de los sistemas de activa como de pasiva es la garantía de que el edificio es seguro en caso de incendio».

Por su parte, Rafael Sarasola, coordinador del Comité de Ingeniería, Instalación y Mantenimiento de Productos de Protección Pasiva, resumió los objetivos del Comité en los siguientes aspectos: Necesidad de regulación de la figura del instalador de sistemas de protección pasiva. Desarrollo de un reglamento de instalaciones de protección pasiva a imagen del RIPCI (Reglamento de instalaciones de protección contra incendios), para acabar con el intrusismo. Control de la calidad de las soluciones de protección pasiva., y en este sentido solicitar a las Administraciones el control por tercera parte, a través de un Organismo de Control, OCA, de la correcta instalación y montaje de la protección pasiva, tanto en la entrega como en las revisiones posteriores. Impulsar la formación profesional del sector, trabajando con el INCUAL para que se cree la figura del instalador y mantenedor de sistemas de protección pasiva.

En el plano económico y de reactivación empresarial, dos peticiones a la Administración: aplicación de la legislación vigente relativa a morosidad con control y sanciones, si procede. Y, dado que la protección contra incendios vela por la seguridad de las personas y bienes, que el sector se beneficie de ventajas fiscales.

Minimizar el riesgo

A continuación, Sarasola recalcó que la función de los sistemas de protección pasiva es minimizar el riesgo, mediante la reducción y control de la velocidad de propagación del fuego, facilitando la evacuación de personas del edificio y minimizando el daño de los bienes. «Estamos ante una gran oportunidad para reforzar la protección pasiva. La obligatoriedad de implementar la eficiencia energética en los edificios va a reactivar la rehabilitación y reforma, por lo que es un buen momento para intervenir y reforzar los elementos de la protección pasiva, como son las vías de evacuación, compartimentación, sellados, la fachada …», comentó.

«Esta Campaña de concienciación, y la mentalización de todos son muy importantes. Así como las herramientas y el conocimiento. Con este documento como base elaborado por los expertos del Comité: “Guía técnica básica sobre la necesidad del mantenimiento de los sistemas de protección pasiva en las instalaciones contra incendios”, conseguiremos dar respuesta y soluciones», defendió Sarasola.

La presentación del documento elaborado, la Guía en sí, ha estado a cargo de uno de los autores, Joaquín Lorao, ingeniero experto en instalación y mantenimiento de los sistemas de activa y pasiva, que ha explicado que el documento nace de un problema y que no es otro que la falta de concienciación sobre la importancia estratégica del mantenimiento para la seguridad de los edificios. «En el campo de la protección contra incendios existe mucha documentación a nivel nacional sobre los requisitos que han de cumplir las instalaciones de protección contra incendios activas, tanto en el ámbito reglamentario como en el de normalización y certificación, sin embargo, no sucede lo mismo en el ámbito de la protección pasiva contra incendios».

Por ello, «las labores de mantenimiento indicadas en este documento deberán ser realizadas por empresas especializadas en protección pasiva y de reconocida solvencia técnica teniendo en cuenta que se ha de respetar las especificaciones de mantenimiento, recomendaciones, así como ensayos del fabricante y como mínimo siguiendo las tareas y periodicidades establecidas en la Guía».

En este sentido, Lorao resaltó las recomendaciones que desde la Guía elaborada por TECNIFUEGO se hacen: “Las inspecciones de las instalaciones de Protección Pasiva son una garantía de fiabilidad. Y la revisión del proyecto de la instalación de protección pasiva debe ser el punto de partida esencial para las inspecciones”.

Las conclusiones de la presentación de la Campaña «Mantenimiento, clave para la seguridad» han sido realizadas por Albert Grau, director del Área de Protección Pasiva de TECNIFUEGO, que en resumen se fijan en:

–  Existe un reglamento de instalaciones de protección contra incendios, RIPCI, que define las operaciones de protección activa. Se necesita que las instalaciones «de protección pasiva» estén igualmente reguladas para asegurar su correcto mantenimiento. El mantenimiento de todas las instalaciones: pasiva y activa, es estratégico para que el edificio se considere seguro.

 – Necesitamos regular la figura del instalador de sistemas de protección pasiva, y garantizar así la máxima profesionalidad de quien ejecuta en obra, y de quien mantiene y supervisa el edificio. Una homologación o certificación reglada, y formación continua. De esta forma se reducirá el intrusismo y la economía sumergida. 

 –  Hay que profundizar en el control de la calidad de las soluciones de protección pasiva. Nuestros edificios se rehabilitan, se reforman, se cambian distribuciones… y si cambian las condiciones de uso, cambian las condiciones para las que se pensaron, y pueden resultar insuficientes, o que el material esté degradado o no operativo. El mantenimiento es crítico.

 – Un «producto de pasiva» debe llevar recomendaciones y ensayos del fabricante, y unas especificaciones del mantenimiento mínimo a realizar. En el ”Libro del Edificio”, el proyectista debe haber reflejado esos mínimos, y debe haber un responsable que refleje los cambios que afecten a la seguridad. Esto no está regulado en España para las “soluciones pasivas». Por ello, debemos solicitar a las Administraciones la necesidad del control por tercera parte, OCA, de la correcta instalación y montaje de la protección pasiva, tanto en la entrega como revisiones periódicas.

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