«La tecnología nos ha mostrado su potencial como herramienta para la gestión de la crisis sanitaria»

«De la misma  forma que esta crisis ha puesto en valor a los profesionales sanitarios, el personal de seguridad que trabajamos en los hospitales hemos adquirido una relevancia que debería ser determinante para el futuro de los departamentos de Seguridad de los centros sanitarios», señala Antonio J. Martín Gómez, director de Seguridad del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, quien en esta entrevista explica cómo se articuló y gestionó la seguridad del centro durante la crisis sanitaria.

personal de seguridad
Antonio J. Martín Gómez. Director de Seguridad. Hospital Clínico San Carlos. Madrid

—¿Qué papel ha desempeñado el departamento de Seguridad del Hospital Clínico San Carlos de Madrid desde que comenzó la crisis sanitaria?

—Aunque resulte obvio decirlo, el personal de seguridad no ha tenido un papel tan determinante como el desempeñado por los profesionales sanitarios, pero igualmente esencial para el correcto funcionamiento del centro, ya que todos debemos estar coordinados en una situación de excepcionalidad.

Dicho esto, nuestro departamento se integra operativamente en la Dirección de Gestión, desde donde se coordinan todas las operaciones logísticas, de recursos humanos, técnicas, así como todas las que afecten a infraestructuras necesarias para la continuidad asistencial. Formando parte de este equipo de trabajo se ha colaborado en todas las actividades en las que hemos sido requeridos, tales como adecuación de espacios, apoyo a logística y comunicación, acreditación, etc. Además de las propias de un departamento de Seguridad.

Creo que de la misma forma que esta crisis ha puesto en valor a los profesionales sanitarios, el personal de seguridad que trabajamos en los hospitales hemos adquirido una relevancia que debería ser determinante para el futuro de los departamentos de Seguridad de los centros sanitarios.

—Los centros sanitarios han sido las instalaciones clave, como servicio esencial, en esta excepcional situación. A grandes rasgos, ¿qué protocolos y planes se pusieron en marcha desde el departamento de Seguridad?

—Durante los primeros días de marzo tuvimos que adecuar el procedimiento de entrada y salida de materiales y aparataje, debido al incremento en las entradas de mercancías, muchas solicitadas con carácter de urgencia, lo que supuso la modificación de los registros para agilizar la entrada, manteniendo el control en la recepción.

También al inicio de la crisis, hubo que establecer un nuevo procedimiento de control de acceso de vehículos al aparcamiento de empleados, y establecer un puesto para el control del aforo a la cafetería del personal de guardia.

Pero fundamentalmente, el uso de los planes y procedimientos de seguridad utilizados, vino determinado por los cambios en la funcionalidad de los espacios para adaptarse a las necesidades asistenciales y esto se producía de manera constante y prácticamente de un día para otro. Esta circunstancia determinó que hubiese que modificar las órdenes de puesto y operativas afectadas por los cambios, adecuándolas a las nuevas necesidades.

Al mismo tiempo que se revisaba el Plan de Emergencia y el Plan de Evacuación, actualizando las vías y la señalización de evacuación, así como los medios de protección contra incendios, en base a un nuevo análisis de riesgos efectuado tras la modificación de las áreas afectadas.

—¿Cuáles han sido los grandes retos que ha tenido que asumir el equipo de seguridad del hospital ante la  COVID-19?

—En primer lugar hubo que aceptar la nueva realidad a la que nos enfrentábamos. Esto fue un proceso gradual, que superamos con el apoyo de nuestros compañeros, compartiendo nuestros temores al tiempo que la actividad del hospital aumentaba y nos sumergíamos en nuestro trabajo.

La gran afluencia de trabajadores en vehículo privado planteó dificultades durante las primeras jornadas, cuando las autoridades recomendaron el trasporte privado y las contrataciones de personal aumentaron considerablemente.

Teniendo en cuenta que nuestro centro únicamente tiene un acceso de vehículos, impedir que el vial no se colapsase supuso un gran esfuerzo durante los dos primeros días. La solución llegó, como tantas en estos tiempos, de la colaboración y solidaridad. Las instituciones que trabajan en nuestro entorno más próximo, atendieron rápidamente nuestra solicitud y cedieron sus aparcamientos. Fue determinante también la gestión municipal, liberando las zonas SER de estacionamiento regulado y la colaboración de la Policía Municipal.

El mantenimiento de las instalaciones de protección contra incendios, (especialmente las averías en la detección), en un hospital dedicado en gran medida al tratamiento de pacientes de COVID-19, ha sido uno de los más relevantes retos y que se pudo afrontar gracias a la profesionalidad del técnico responsable y de la empresa mantenedora.

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