Cómo y cuánto aportar a la sociedad

Eduard Zamora, Presidente de ADSI.

«Los directivos y directores de Seguridad han demostrado una notable capacidad de aportación y de resiliencia durante la crisis sanitaria»

Esta grave crisis ha aflorado muchos aspectos positivos del funcionamiento de nuestra sociedad, como la firme voluntad de la ciudadanía en acatar estrictamente las duras condiciones y sacrificios del confinamiento; la alta solidaridad, individual y social, asumiendo que en momentos difíciles conviene aunar esfuerzos y aplicar el sabio refrán de que los grandes males hay que combatirlos con grandes remedios.

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Eduard Zamora. Presidente de ADSI

Desde un buen principio la ciudadanía entiende que si alguien refleja el paradigma del esfuerzo para atacar la pandemia son los equipos sanitarios y su ejemplar actitud y dedicación, en todos sus niveles. Pero junto a ellos coexisten otras funciones, otras personas, que con diferentes tareas asignadas contribuyen sobremanera a que los servicios hospitalarios funcionen adecuadamente. Sin su notoria aportación no hubiera sido posible que los sanitarios realizasen su esforzada tarea de manera tan efectiva.

Me refiero a todo el personal que trabaja en los hospitales en una u otra función, pero con especial mención a los servicios de limpieza, quizás, con los propios sanitarios, el personal más expuesto al riesgo directo de infección.

Junto a ellos destacar el personal de seguridad privada y las personas que los coordinan, los directivos-responsables-directores-jefes de seguridad. Su nombre exacto no importa, pues cada entidad los designa de manera diferenciada, pero todos sabemos que hablamos de quienes se responsabilizan de la difícil tarea de gestionar la seguridad en los centros hospitalarios.

Profesionales que no han llenado portadas, ni sido protagonistas de vídeo o aplauso alguno, pero que es justo decir que sin ellos llevando la coordinación de la seguridad y la prevención de riesgos en estos momentos difíciles, los hospitales no habrían llegado a las altísimas cotas de efectividad que han logrado.

Sobre esfuerzo realizado y alto riesgo

Me disgusta ver el desagradable debate de hasta dónde se fija el límite para determinar a quién se concede una paga extra de la Administración por los magníficos servicios prestado, el sobre esfuerzo realizado y el alto riesgo asumido. En mi opinión es muy fácil: la Administración debía abonarla tan sólo a sanitarios, personal de limpieza y resto de servicios prestados en los hospitales en contacto muy directo y muy estrecho con las personas y espacios infectados, sean o no funcionarios.

Sin menospreciar el resto de tareas de la sociedad, si no se atiende a ese altísimo riesgo de infección, es difícil fijar un límite, puesto que deberíamos también valorar la importante tarea de transportistas, empleados de todos los comercios básicos abiertos, operarios de industrias esenciales, las diversas policías (estatales, autonómicas y locales), servicios de emergencia (bomberos o protección civil), vigilantes y auxiliares que han posibilitado la apertura de las industrias y servicios esenciales…, y así hasta llegar al último de los trabajadores, de todas y cada una de las personas que han participado en alguna de las múltiples actividades designadas como básicas en los momentos más difíciles de la crisis.

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Todos han asumido riesgos, en mayor o menor manera, mientras el resto de la población, la mayoría de ella en ciertos momentos, podía confinarse para evitar la propagación del virus y tenía la tranquilidad de ver cómo el abastecimiento de sus necesidades básicas estaba totalmente garantizado.

Anteponer intereses generales a particulares

Tiempo habrá para retratar la incapacidad de los partidos políticos de adaptar sus intereses particulares al beneficio de la sociedad en general, aspectos en los que mucho deberían aprender del ciudadano de a pié o de ciertas empresas que han visto cómo se pone en alto riesgo en muchos casos la continuidad de su actividad profesional; o de aquellos que han visto mermado o perdido su sueldo, etc. De todos deberían aprender aspectos como la solidaridad y el anteponer intereses generales a los particulares.

También será preciso analizar en profundidad las enseñanzas que las empresas han extraído de la notable capacidad de aportación y de resiliencia de los directivos y directores de seguridad, que en muchos casos han aglutinado funciones que pudieran inicialmente no corresponderles, pero que con el ánimo, siempre presente en este colectivo, de contribuir a minimizar los impactos de los altísimos riesgos de estos críticos momentos en sus empresas, han dado también el do de pecho, mediante su intensa dedicación en la valoración y planificación de las medidas para mantener la operativa empresarial con la mínima afectación a sus procesos, instalaciones y bienes, o bien colaborando en la planificación de las medidas a aplicar para la vuelta a la actividad en los casos en que se ha visto suspendida o mermada la misma.

En estos momentos en que es preciso disponer de liderazgos efectivos en todos los campos de nuestra sociedad, momentos en que se deben anteponer ciertos deberes a determinados derechos, los directivos y directores de seguridad han demostrado una vez más, en sus empresas y ante la administración pública competente en materia de seguridad, cómo y cuánto son capaces de aportar, de contribuir al mejor funcionamiento de la actividad de las empresas para las que desarrollan sus funciones y, por ende, al de la sociedad en general.

Mi aplauso de las 20.00 horas de hoy, en nombre de toda la Junta Directiva de ADSI a la que represento, es para todos ellos, por el altísimo capital humano y profesional evidenciado.

Imágenes: Mike-konon-unsplash.