Los protocolos de seguridad contra la violencia sexual en grandes eventos

Anna Almécija Casanova. Abogada y criminóloga. Directora de Seguridad Privada.

Artistas, asistentes, el personal… todas las personas que acuden a un evento multitudinario, -especialmente en un entorno de ocio festivo como puede ser un concierto, un festival, etc.- pueden ser víctimas de violencia sexual.

violencia sexualAdemás de las conductas que se pueden producir en el propio evento –tocamientos, comentarios groseros, seguimientos, acoso, etc.-, estos espacios son lugares de captación y acercamiento a personas que pueden encontrarse en situación de vulnerabilidad por la ingesta de alcohol u otras sustancias, y que son acompañadas al exterior y agredidas sexualmente en aparcamientos, parques, viviendas, etc.

No se trata de criminilizar la noche, ni los espacios festivos, sino de buscar soluciones y garantizar un ocio y un entorno de trabajo seguro, luchando contra este problema con la planificación de acciones concretas en diferentes ámbitos: prevención, detección de este tipo de conductas, intervención y la atención a las personas afectadas.

Uno de los instrumentos que debe incluir un plan contra la violencia sexual es un protocolo de actuación, que será un procedimiento operativo que ha de servir para que todo el personal sepa identificar la conducta que ha detectado -o de la que le han advertido- y actúe de manera correcta, tanto en relación a la persona afectada como ante la persona agresora.

  1. Prevención

La formación es el punto de partida para poder prevenir la violencia sexual. Los contenidos deben cubrir tres ámbitos: sensibilización, conceptos jurídicos y procedimientos operativos para actuar ante determinadas conductas.

Para activar el protocolo de actuación el personal ha de saber identificar qué es y qué no es una violencia sexual, superar los mitos que hay en torno a ella, entender conceptos como el consentimiento, contar con cifras y datos sobre estos comportamientos, distinguir qué comportamiento es delito, qué es infracción administrativa o qué conducta no está legalmente tipificada, pero ante la cual podemos intervenir para garantizar el bienestar de asistentes y trabajadores, y que ese comportamiento inadecuado no vaya a más.

Todo el personal de la organización puede sufrir o detectar una conducta que constituya violencia sexual y debe saber cómo actuar, por eso todos deben recibir una formación aunque sea mínima.

Y teniendo en cuenta que los contenidos obligatorios de formación para aspirantes a vigilantes siguen sin incluir los delitos contra la libertad e indemnidad sexuales, es imprescindible que el personal de seguridad privada que ha de prestar servicio en el evento, reciba, además, una formación lo más completa posible sobre este tema.

No solo vigilantes, sino también el/la directora de Seguridad, coordinadores, etc. Y por las funciones que desempeñan en los acontecimientos, también deberían contar con conocimientos más extensos el personal de control de acceso y auxiliares.

El compromiso de un evento contra la violencia sexual debe visibilizarse a través de cartelería, vídeos, mensajes en redes sociales

Eso también es prevención, ya que ayuda a crear un entorno seguro para trabajadores y asistentes, y puede ser disuasorio para el potencial agresor, que así sabrá que en ese recinto se actúa ante conductas indebidas.

En coherencia con el plan, en el evento no deberían realizarse prácticas sexistas, por ejemplo, en el control de acceso: no hacer pagar entrada a las mujeres y sí a los hombres es una discriminación que vulnera el principio de igualdad.

Tampoco pueden imponerse códigos de vestimenta diferente a mujeres y hombres, ya sean asistentes o trabajadores. Asimismo, debe revisarse la cartelería, flyers… con la que se promociona el evento, o el contenido de la página web para evitar imágenes que cosifiquen a la mujer o contengan expresiones sexistas.

Además, el personal de control de acceso tiene una misión muy importante: del mismo modo que no deben permitirse indumentarias, símbolos… con mensajes de odio racistas, xenófobos, homófobos, etc., tampoco deben permitirse mensajes sexistas o denigrantes para la mujer.

Y en cuanto que las condiciones de acceso lo son de permanencia, en el caso que dentro del recinto se detecte a alguien con ese tipo de indumentaria, se debe actuar.

Es esencial adoptar medidas de prevención situacional. Para ello hay que hacer un recorrido por el recinto por donde se desarrolla el evento y sus entornos para detectar riesgos y buscar soluciones para combatirlos: mejorar la señalética, buena visibilidad (ver y ser visto), implantar sistemas que permitan pedir ayuda en entornos alejados de la multitud o por el contrario excesivamente ruidosos (pulsadores de alarma, etc).

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