Entrena como trabajas, trabaja como entrenas

David Crevillén. CEO GrupoDC Solutions, y Beatriz Gutiérrez. Departamento de Investigación. Grupo DC Solutions

Cuando hablamos de centros comerciales el imaginario colectivo reconoce espacios amplios e interconectados por escaleras mecánicas, con diversas plantas, zonas de restauración, comercios, en algunos casos incluso varias salas de cine y, especialmente, una multitud tanto de usuarios de todos estos servicios como de trabajadores deambulando por todo el espacio.

centros comerciales

Las propias actividades que se realizan en los centros comerciales condicionan que tanto las medidas de seguridad como la percepción de amenaza de los usuarios sean escasas. Esta doble característica se ajusta al concepto de «soft targets» u objetivos blandos, y representa una serie de problemas específicos de seguridad, que van de la protección de activos y bienes a la protección de activos humanos, que en este caso son tanto los propios trabajadores como los usuarios, un volumen de población variable en el tiempo, que pueden conocer o no las instalaciones, con diversas formaciones y características, y que por tanto, por su heterogeneidad, dificultan su protección, especialmente frente a la nueva casuística de incidentes armados que se ha producido en Europa en la última década en forma de ataques terroristas.

Este tipo de incidentes van a reunir, a su vez, una serie de características, que podemos resumir en dos elementos: la maximización del número de víctimas y el dinamismo de las acciones.

Ello conlleva el incremento del número de bajas por unidad de tiempo y en consecuencia provoca que los tiempos de respuesta por parte de los primeros intervinientes policiales y sanitarios deban ser lo más breves posibles para poder limitar el número de muertos y heridos.

Centro Comercial
Los centros comerciales: riesgos y amenazas

Por ello, el tiempo es una de las variables más importantes en términos de respuesta, y casos –aunque no todos de naturaleza terrorista- como Columbine y sucesivos incidentes de características similares han mostrado que los mecanismos clásicos de perimetrar, establecer puestos de mando, contener la amenaza y esperar a los equipos de intervención, si bien son válidos en otro tipo de incidentes, no son adecuados por el incremento en el tiempo de respuesta que suponen.

La mejor respuesta, por tanto, es aquella que proporcione un modelo preestablecido basado en la coordinación, de modo que cada actor conozca las acciones básicas a realizar en este tipo de incidentes. Siguiendo esta lógica, la celebración periódica de simulacros y ejercicios se convierte en una herramienta imprescindible en la prevención y gestión de incidentes armados en objetivos blandos y especialmente en aquellos donde, por sus especiales características, el flujo de usuarios es constante, reduciendo las posibilidades de proporcionarles formación y aumentando la necesidad de que los intervinientes encargados de la seguridad conozcan los protocolos de respuesta y los apliquen de forma no solo eficiente, sino también rápida, a través de la mejora del conocimiento entre los intervinientes y, por ello, de su coordinación inter-agencias.

Pese a que el ámbito de las simulaciones es extensísimo, metodológicamente se pueden establecer una serie de apuntes útiles para su realización. En primer lugar, se debe tener en cuenta el alcance, puesto que la logística no es la misma para un ejercicio de simulación en sala o un ejercicio table-top, que para un ejercicio multiagencia, donde se van a emplear instalaciones del centro comercial, vía pública y un elevado volumen de participantes que cubrirán todo el espectro de intervinientes, tanto inmediatos como policiales y sanitarios.

Ello puede conllevar un control añadido de la información en un vecindario determinado para que no se produzcan sobresaltos, modificación en los horarios del centro comercial u organización donde se celebra, cortes de tráfico, etcétera, que deben ser convenientemente coordinados, en su caso, a nivel municipal.

Dependiendo de las restricciones de escenario Físico y tiempo disponible, lo deseable es realizar varios ensayos previos al simulacro

Definido el alcance, uno de los objetivos que no se deben perder de vista es el entrenamiento de los intervinientes inmediatos -miembros de la organización, especialmente seguridad privada, pero también personal administrativo, comercial y, de gran importancia, mantenimiento, por su especial conocimiento de las instalaciones de los centros comerciales-, y de los primeros intervinientes que van a proporcionar la primera respuesta.

Pese a que es fundamental también que todos ellos conozcan los protocolos de respuesta de los equipos de intervención, deben ser conscientes de que siempre existe un intervalo de repuesta, que media entre el inicio del incidente -en este caso, simulado- y la llegada de los equipos de respuesta táctica, y que en un incidente activo las víctimas se van a seguir produciendo en estos momentos, por lo que las acciones llevadas a cabo en este lapso son fundamentales.