El sistema de monitorización que ha erradicado el COVID-19 en China: ¿Se podría implantar en la UE?

Dra. Cristina Blasi Casagran, Universidad Autónoma de Barcelona
Yunxiao Duan, Universidad Autónoma de Barcelona
Uno de los mayores éxitos en el sistema de vigilancia por el gobierno chino se ha podido evidenciar recientemente en su lucha contra la propagación del COVID-19. Las estrictas medidas de China comenzaron con la orden de cierre de la ciudad de Wuhan en la provincia de Hubei el pasado 23 de enero de 2020. Pocos días después el confinamiento se amplió a quince ciudades más de China y 760 millones de personas de China (la mitad de la población del país) se vieron obligadas a quedarse en casa durante casi dos meses para así evitar la propagación del virus. Sorprendentemente, a día de hoy China ha conseguido controlar el brote mediante sistemas de monitorización. De las 81.008 personas infectadas en China, la mayoría ya ha sido curada (71.740) y solo un 1,4% ha muerto a causa de la enfermedad (3.255).
Cristina Blasi Casagran, profesora de Derecho en la UAB
Yunxiao Duan, alumna UAB

Durante los dos meses de confinamiento, el sistema de vigilancia implantado en China permitió contener el brote del virus en sus primeras etapas de propagación. El gobierno chino monitorizó toda la información referente a medios de transporte como vuelos y trenes de pasajeros que salían de Hubei, y también se realizaron inspecciones exhaustivas casa por casa y a personas para detectar casos de contagio.

En marzo 2020, una vez el brote estuvo bajo control a gran escala, China restableció su trabajo y producción. Actualmente todas las regiones de China excepto Hubei han vuelto al trabajo normal, pero para evitar un posible rebote durante este período de restablecimiento, China ha lanzado una nueva medida de seguridad llamada “Código QR de salud”.

Esta medida utiliza tecnología big data e información de varios organismos y empresas para prevenir y controlar COVID-19 entre la población china. Los desarrolladores de esta tecnología son también los principales proveedores de comercio por Internet en China, “Alibaba” y “Tencent”, por lo que no ha resultado complicado crear una gran base de datos con información personal de la que ya disponen estas compañías para el sistema de crédito social chino.

El Código QR de salud se ha hecho accesible a toda la población china, incorporádolo como una funcionalidad más dentro las dos apps más utilizadas en China: Alipay (para hacer los pagos online) y WeChat, (un equivalente al WhatsApp). Prácticamente toda persona que reside en China, tiene estas apps instaladas en sus móviles. Al pinchar en la nueva funcionalidad por primera vez, todo usuario tiene que autorizar el tratamiento de datos relativos a la temperatura corporal por parte de la compañía, para poder empezar a usar el QR. Este código QR, de acuerdo con las instrucciones fijadas por el Gobierno chino, opera bajo un sistema de tres colores: verde, amarillo o rojo.

sistema de monitorización codigo

El código verde permite a la persona moverse libremente por el espacio público. El código amarillo requiere que la persona haga un confinamiento de siete días. El código rojo requiere un confinamiento automático de 14 días. Los códigos amarillo y rojo pueden volverse verdes una vez transcurrido el tiempo de confinamiento pertinente.

El criterio que permite al Gobierno determinar el color que se asigna a cada ciudadano, radica en los lugares en los que el individuo ha estado recientemente, y la información relativa a la geolocalización de dichos desplazamientos proviene de los tres principales operadores de telecomunicaciones en China: a) China Mobile Communications Group Co., Ltd., b) China United Network Communications Group Co., Ltd., y c) China Telecommunications Group Co., Ltd.

Además, para mantener el código QR actualizado, cada individuo debe registrar su temperatura corporal diariamente, con el fin de informar de su estado de salud al Gobierno. En un principio, algunas provincias usaban los códigos QR de WeChat y otras usaban Alipay. Por eso, a los pocos días el Gobierno chino refundió los datos de ambas aplicaciones generando un data lake.

EL código QR de Salud utiliza tecnología big data e información de varios organismos para frenar el virus

Así pues, actualmente el usuario solo necesita actualizar su registro de temperatura en una de las dos apps, aunque disponga de ambas aplicaciones en su dispositivo. Esta información, además de ser accesible por parte del Gobierno, se monitoriza por el “Centro para el Control y Prevención de Enfermedades” de cada ciudad China.

Tras esta iniciativa china, algunos Estados miembros de la UE y  países de todo el mundo ahora están tomando recientemente medidas similares de control para detener o, al menos, tratar de mitigar la rápida propagación del virus. No sería de extrañar que el código QR de salud chino podría haber inspirado a la app “STOP COVID19 CAT”[1] o la plataforma “Autoevaluación del COVID-19”[2] que acaban de lanzar los gobierno catalán y madrileño, ante la situación de crisis sufrida. Sin embargo, estas soluciones no disponen a fecha de hoy, de una información tan detallada como la temperatura corporal diaria de todos sus ciudadanos.

El caso de China, los ciudadanos chinos deben actualizar la información del QR a diario, ya que si no lo hacen no pueden acceder a ningún lugar público, ni privado abierto al público. Por ejemplo, si tienen código QR de salud desactualizado no pueden acceder a supermercados, farmacias o a sus trabajos. Si una persona trabaja en un supermercado, debe escanear su código antes de incorporarse en su lugar de trabajo.

Si ese día el trabajador ha estado en contacto con alguna persona con síntomas (por ejemplo un cliente con QR amarillo o rojo), al día siguiente este trabajador tendrá su QR amarillo y no podrá ir a trabajar. Esta persona deberá registrar manualmente su temperatura todos los días para demostrar que está sana y que después de debido confinamiento puede reincorporarse  a su lugar de trabajo. De esa manera se puede controlar eficazmente que las personas que se desplazan no están contagiadas ni han sido expuestas al COVID-19.

Aunque en China el registro de temperatura se introduce manualmente por cada individuo, la información se puede contrastar con otros datos de conducta y personales así como acciones registradas por Alibaba y Tencent (por ejemplo compras de medicamentos, desplazamientos a hospitales, etc.).

El Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de cada municipio se centra fundamentalmente en monitorizar aquellos individuos con códigos amarillo y rojo. Para estos, además de mandar unas preguntas que deben contestar todos los días, se realizan visitas sorpresivas en sus domicilios a diario para verificar la información proporcionada, garantizando su aislamiento frente a contactos cercanos.

monitorización covid 19

Quizás tras leer sobre el funcionamiento del QR de salud, la medida puede parecer intrusiva, pero la realidad es que, excepto en casos excepcionales, todos los ciudadanos han accedido a ofrecer dicha información de manera voluntaria, ya que la población es consciente de la necesidad de dicha medida para frenar la propagación del COVID-19 y son conscientes de antemano que si obtienen un QR rojo, el gobierno va a ofrecer medidas inmediatas de ingreso a hospitales preparados y no sobresaturados donde podrán recibir la asistencia y proporcionarles médica adecuada, ya que se cuenta con equipos hospitalarios y recursos suficientes para atenderlos a todos, sin excepción.

No es cuestión baladí que en China hay una consolidada normalización de la continua monitorización por parte del Gobierno. Más allá del control efectuado para frenar el COVID_19, cabe recordar que los ciudadanos son constantemente vigilados por cámaras de videovigilancia y también durante sus compras y búsquedas de Internet, como parte de su sistema de crédito social. La mentalidad general de la población es que si no se comete ninguna infracción, uno se puede olvidar de que está siendo vigilado constantemente y hacer vida normal. Claramente, esta forma de pensar no corresponde con la mentalidad ni la moralidad existente hacia un derecho de privacidad en la UE.

Así mismo, hay otras diferencias importantes a nivel jurídico que hacen cuestionarse si un sistema de big data similar al chino pudiera funcionar en la UE, ya que el mismo podría ser contrario a la normativa europea de protección de datos. Recientemente hemos podido ver Autoridades de Control europeas que realizaban manifiestos en relación al tratamiento de los datos en el contexto del COVID-19, donde recordaban que el derecho a la Protección de Datos no es un derecho absoluto.

La propia Agencia Española de Protección de Datos, muy acertadamente sostuvo que “la protección de datos no debería utilizarse para obstaculizar o limitar la efectividad de las medidas que adopten las autoridades, especialmente las sanitarias”.[3]

Para que un sistema similar se implantara en la UE, habría que considerar si el “interés público”, como base legitimadora del tratamiento, permitiría que los datos personales de las principales compañías que registran la ubicación de las personas, como Google, Apple, y las compañías de telecomunicaciones (Movistar, Vodafone, etc.) fueran compartidos con los gobiernos para controlar la movilidad de los ciudadanos, aunque dichos datos fueran usados para propósitos distintos a los descritos en sus términos y condiciones.

No cabe duda de que el derecho a la protección de datos es fundamental, pero en ciertas circunstancias prevalece el derecho a la vida e integridad física

Lejos de llegar a una solución unánime para todos los países de la UE, lo cierto es que actualmente no todos los países de la UE están tomando las mismas medidas en el tratamiento de datos personales ante el COVID19. Por ejemplo, mientras que países como Bélgica, Francia o Países Bajos tienen un enfoque muy restrictivo en cuanto al tratamiento de datos personales para fines de propagación del COVID-19, otros países como España, Dinamarca, Irlanda o Italia están tomando medidas mucho más laxas.[4]

Más allá de las diferencias en la normativa que pueda existir entre países de la UE, ello nos hacer reflexionar sobre la correcta ponderación de dos derechos que no son absolutos. No cabe duda que el derecho a la protección de datos es un derecho fundamental y debe respetarse, pero en determinadas circunstancias como la actual, prevalece el derecho a la vida y a la integridad física, a la hora de realizar un juicio de ponderación de derechos e intereses de los afectados.

En una situación como la que estamos viviendo actualmente, ¿debería primar el derecho a la protección de datos o bien el derecho a vida y la salud pública? En China claramente se han inclinado por éste último, sin embargo en la UE no parece haber de momento un consenso al respecto.

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Referencias: 

[1] https://www.worldometers.info/coronavirus/country/china/ (último acceso: 21 marzo 2020)
[2] http://canalsalut.gencat.cat/ca/salut-a-z/c/coronavirus-2019-ncov/stop-covid19-cat/
[3] https://www.coronamadrid.com/
[4] https://www.aepd.es/es/prensa-y-comunicacion/notas-de-prensa/la-aepd-publica-un-informe-sobre-los-tratamientos-de-datos-en
[5] Hogan Lovells (2019), “Coronavirus and data protection – Guidance by data protection authorities”, 16.03.2020.