La privacidad, la gran olvidada en plena era digital

En un mundo cada vez más interconectado, en el que compartir información online es una práctica habitual, ¿ha muerto la privacidad?. El 56% de los internautas cree que la privacidad total es imposible en el mundo actual. Nueve de cada diez (89%) consumidores acceden a la red varias veces al día.

privacidad total

Así lo revelan los datos de un estudio de Kaspersky. Internet se ha convertido en una parte esencial de casi todo lo que hacemos -desde comprar y ver películas a cambiar de trabajo, socializar o gestionar las finanzas personales.

Nuestro comportamiento online también influye en el tipo de contenidos que visualizamos, como la publicidad personalizada, que percibimos como una invasión de nuestra privacidad total. En este contexto, ¿se puede considerar a Internet un lugar seguro o una zona de conflicto?

La investigación de Kaspersky muestra que una de cada tres personas (32,3 %) no sabe cómo proteger plenamente su privacidad online, y algunas no se creen con suficiente poder como para defenderse ante posibles ataques. Más preocupante aún, más de uno de cada diez (13%) ha perdido interés en informarse sobre cómo mejorar aún más su privacidad.

Aunque a veces puede parecer una zona de conflicto, el mundo online es en realidad un lugar seguro, siempre y cuando se tomen las debidas precauciones. Si ahondamos en la importancia que los consumidores realmente conceden a su información personal, llama la atención que muchos -quizás de forma inconsciente- se ponen en riesgo al no gestionar con prudencia sus datos personales. Una mala costumbre que puede socavar el resto de las medidas que hayan adoptado para mantenerse seguros.

Aunque cada uno tiene su propia percepción de la privacidad, hay consecuencias reales derivadas del mal uso de los datos personales o el hecho de que caigan en manos equivocados. A pesar de ello, uno de cada cinco (18%) consumidores estaría dispuesto a sacrificar felizmente su privacidad total si obtuviera algo gratuito a cambio.

El intercambio de información a través de redes sociales puede convertirse en un círculo vicioso, debido a la publicación temeraria de datos personales a cambio de ganancias a corto plazo o para obtener un mayor número de ‘me gusta’, aunque las consecuencias a largo plazo sean desastrosas. Cada vez más común que los departamentos de recursos humanos de las empresas analicen los perfiles de sus empleados y candidatos en LinkedIn, Instagram, Facebook o Twitter para comprobar su reputación y para asegurarse de que no perjudican la imagen de la compañía.

El concepto la privacidad online puede ser complejo, sin embargo, el impacto financiero e incluso emocional del mal uso de los datos online puede tener un gran alcance y sus efectos pueden perdurar durante varios años. Según datos de Kaspersky, más de la cuarta parte (26%) de los usuarios ha sufrido intrusiones a sus datos privados, una cifra que alcanza el 31% en el caso de los jóvenes entre 16 a 24 años. Para el 24% de estas personas, sus datos privados o secretos fueron robados o manipulados. Cerca de la mitad (46%) de los usuarios sufrieron accesos no autorizados a sus datos personales a través de sus cuentas online.

Para Alfonso Ramírez, director general de Kaspersky Iberia, aún hay esperanza en materia de seguridad. En este sentido, el enfoque más holístico de Kaspersky en relación con la seguridad de los sistemas personales permite a los usuarios estar protegidos. “Estamos centrados en la ciberinmunidad, con el objetivo de proteger a todos los entornos de las ciberamenazas. La clave es la prevención y, a través de la educación y de consejos y trucos sencillos y fáciles de entender pretendemos que la vida online sea más segura para todos”.

 “La privacidad y la seguridad online son conceptos muy personales. Todos contamos con diferentes ‘niveles’ de seguridad, sin embargo, lo más importante es tener algún sentido de la seguridad y responsabilizarnos por nuestra propia identidad online. Al margen de nuestros temores respecto a la realidad del mal uso de nuestros datos online, la privacidad de los datos debe ser un objetivo alcanzable para todos” concluye Alfonso Ramírez.