“Es esencial invertir en la cultura preventiva”

“Es necesario implantar programas de divulgación en la sociedad sobre la importancia de la conservación y defensa de nuestro patrimonio”, asegura Miguel Ángel Molina, director de Seguridad del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, quien en esta entrevista, además de explicar los grandes retos a los que deberán hacer frente los museos, reflexiona sobre el incendio de la Catedral de Notre Dame en París. “La prevención y protección debe ser continua en el patrimonio” apunta.

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Miguel Ángel Molina, director de Seguridad del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

—Para comenzar, ¿cuáles son los grandes retos, en cuanto a seguridad se refiere, a los que se enfrentan hoy en día los grandes centros museísticos?
—Las nuevas formas de terrorismo, puesto que están evolucionando constantemente y la actuación individual es un problema al que nos enfrentamos, ya no es el clásico terrorismo que tenía unos patrones e incluso unos manuales operativos y que se ajustaran a sus objetivos planteados. Ahora los objetivos son múltiples e indiscriminados, y entre ellos se encuentran los museos al igual que otros espacios públicos.

También se ha puesto de manifiesto, tras el incendio del Museo Nacional de Río de Janeiro y de la Catedral de Notre Dame, la necesidad imperiosa de disponer de Planes de Salvaguarda, que protejan las colecciones ante emergencias y que permitan su evacuación de un modo ordenado y rápido, sin que sufran las obras más de lo mínimo imprescindible.

Otra necesidad que tenemos que incorporar a nuestros Planes de Autoprotección son las personas con cualquier tipo de discapacidad; debemos saber cómo hacer llegar nuestros mensajes de evacuación, en función de su necesidad específica.

Así como disponer de los medios de evacuación necesarios para ellos o de confinamiento seguro, si fuese necesario. Puesto que afortunadamente, el compromiso social cada vez está más presente tanto desde la administración pública como en la empresa privada, consiguiendo certificados de accesibilidad universal y que repercuten muy positivamente en la eliminación de barreras físicas y por tanto en la seguridad en caso de evacuación.

Porque no hay que olvidar que en caso de evacuación por una emergencia todos somos en mayor o menor medida personas con discapacidad, debido al pánico, asfixia, lesiones, ansiedad, humo, etc. Es un compromiso de todos.

—¿Considera necesario implantar programas de divulgación en la sociedad sobre la importancia de la conservación y defensa de nuestro patrimonio?
—Por supuesto, porque lo que he observado desde mi experiencia en PROTECTURI y en la Fundación FUEGO, es que cuando nuestra labor divulgativa y preventiva sobre los riesgos y la necesidad de mejorar la protección del patrimonio histórico-artístico, legado de nuestros antepasados y obligación de todos de conservarlo e incluso mejorarlo para las futuras generaciones, por la actualidad informativa se hace presente, como en los ejemplos anteriormente citados, y todos los medios se vuelcan en preguntar si esto podría pasar en España, y mis colegas y yo coincidimos en un rotundo sí, y de hecho ya pasó en la Catedral de León en 1966.

Hay que invertir en la protección del patrimonio, y por supuesto, la educación y la cultura preventiva es esencial. Al igual que a base de educación se han alcanzado grandes objetivos sociales, tiene que suceder lo mismo con la educación en la protección del patrimonio.

Pero no tiene que limitarse solo a la cobertura mediática de la noticia, tienen que ser programas que perduren en el tiempo, al igual que otros programas educativos y que permitan que esa conciencia en la protección del patrimonio, se traslade de generación en generación; al igual que contra la violencia de género, la ecología, la igualdad de género, y más hitos sociales.

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