Cómo evitar ser víctima de un fraude en el alquiler vacacional

Cuando se acercan las vacaciones, las plataformas de alquileres se llenan de ofertas muy atractivas para los usuarios, pero a veces acaban siendo fraudes. Aunque estas plataformas tienen sistemas para detectar y evitar que se publiquen anuncios con alquileres fraudulentos, es inevitable que de vez en cuando se cuelen algunos. Por esta razón, los usuarios debemos estar preparados para reconocer las técnicas empleadas por los estafadores e informar a la plataforma o a las autoridades sobre este tipo de prácticas.

Cada vez más personas deciden alquilar una casa o apartamento por Internet debido a sus numerosas ventajas: es más económico, rápido y tenemos a un solo clic muchísimas opciones. En una encuesta realizada por la OCU, el 72% de los encuestados afirmaba haber encontrado un apartamento para sus vacaciones en Internet. Para cubrir esta demanda, existen plataformas destinadas a este propósito. Lamentablemente, no están exentas de los intentos de fraudes por parte de los ciberdelincuentes, y ha dado lugar a una práctica delictiva muy popular en los últimos años.

¿Cómo funcionan estos fraudes?

Los estafadores se sirven de páginas webs especializadas en el alquiler de viviendas vacacionales, legales y fiables, para publicar ofertas de alquileres que resultan ser una trampa para los usuarios.

En algunas ocasiones, nuestro estafador, que suele residir habitualmente en países extranjeros, se sirve de un intermediario afincado en nuestro país para recibir y luego reenviarle el pago. Con esto, buscan dificultar las labores de identificación del verdadero estafador.

La trampa comienza con la creación de un anuncio falso, con fotografías robadas de otros anuncios de esta u otras webs y con una descripción y un precio muy atractivos. Este cebo tiene como objetivo atraer el interés de las potenciales víctimas y al mismo tiempo generar confianza.

Otra opción muy utilizada por los ciberdelincuentes es la de enviar correos con enlaces a supuestas webs fiables, réplicas de otras plataformas más populares, pero que realmente son falsas. El objetivo es que acabemos compartiendo nuestros datos bancarios, información personal y demás datos de carácter sensible dentro de la web fraudulenta del ciberdelincuente.

Nosotros, como usuarios, solemos dejarnos llevar por la sensación de estar frente a un chollo y poder ser los primeros en hacernos con él. Como consecuencia de esto, pagamos la señal o incluso hacemos un pago por adelantado para no dejar escapar la oportunidad. Sin saberlo, acabamos de ser estafados. Días, semanas o meses más tarde, cuando tratemos de contactar con el anunciante, nuestros intentos serán en vano, ya que habrá desaparecido de la web y con él, nuestro dinero. En el peor de los casos habremos acabado en la dirección que aparecía en el anuncio para darnos cuenta de que no existe tal apartamento, ni forma de contactar con el anunciante.

¿Qué podemos hacer para evitar este tipo de fraudes?

La Oficina de Seguridad del Internauta ha elaborado una lista de aspectos clave a tener en cuenta a la hora de irnos de vacaciones:

  • ¡Ten cuidado con los chollos! Si encuentras anuncios muy atractivos y a un precio de escándalo, no te confíes. Muchos estafadores buscan atraer el interés de los usuarios por medio de fotos atrayentes, zonas muy demandadas o descripciones muy llamativas. A pesar de esto, existen estafadores que tratan de equilibrar esta relación calidad/precio. Para ello, lo mejor es investigar cómo están los precios de mercado, compararlos con los de la oferta, y continuar con el resto de las recomendaciones.
  • Descripción con prisas. Si el anuncio publicado está mal redactado, tiene faltas ortográficas o se nota que ha sido escrito con prisas, es muy posible que nos encontremos ante una estafa. Es habitual que se utilicen traductores de texto automáticos que dejen los textos con erratas o mal redactados. Lo mismo puede aplicarse a las comunicaciones con el arrendador.
  • Problemas y más problemas. Alquilar una vivienda en verano no debería ser una carrera de obstáculos. ¿La persona de contacto no se encuentra en España y utiliza un intermediario? ¿El sistema de comunicación de la plataforma no funciona y prefiere por correo? Es habitual que los anuncios fraudulentos solo muestren un correo electrónico y una vez recibidos los correos, los ciberdelincuentes contesten a los interesados desde otro email para dificultar el seguimiento en el caso de denuncia. En ocasiones, también incluyen un teléfono de contacto, pero este siempre se encuentra apagado o no hay respuesta.
  • Autenticidad del anunciante y del inmueble. Es muy importante comprobar la identidad del anunciante y de la titularidad y existencia del inmueble. Debemos ser conscientes de que la documentación puede falsificarse, incluso hay casos donde los estafadores utilizan las propias fotocopias de los DNI de otras personas que han timado, usurpando su identidad.
  • Métodos de pago poco fiables. Es posible que el anunciante nos pida un adelanto para la reserva del alojamiento. Aunque no es una señal de alarma, debemos tener mucho cuidado con el método de pago que utilicemos. Si nos propone un método de pago alternativo a la plataforma, podemos desconfiar. Este tipo de webs disponen de plataformas de pago con las que poder asegurar nuestras transacciones. Cualquier pago ajeno a ellas puede acarrearnos problemas y terminar siendo víctimas de una estafa.

¿Qué hacer si creemos haber sido víctimas de una estafa?

Si hemos sido víctimas de este tipo de estafa, lo más recomendable es que denunciemos la falsa oferta a los responsables de la plataforma a través de la cual hemos realizado el alquiler. Este tipo de sitios web suelen contar con un servicio de reclamación para ayudar a los usuarios a resolver dudas o para denunciar anuncios fraudulentos.

Por otro lado, es importante que recopilemos todas las pruebas que podamos de la estafa, y si disponemos de información sobre el anunciante, mejor. Después, deberemos poner el fraude en conocimiento de las autoridades pertinentes, como la Policía Nacional.

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