Seguridad inteligente, clave para las ciudades del futuro

Las ciudades son el entorno cotidiano de la población mundial. La ONU estima que, en el año 2050, cerca de 2.500 millones de personas vivirán en áreas urbanas. Esto supone que el proceso de urbanización sea un fenómeno global que está alcanzando sorprendentes magnitudes y que tiene como consecuencia, la mayor construcción de edificios. Esta creciente edificación da lugar a una agudización de los riesgos en términos de seguridad.

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Así, bandas de delincuentes que toman edificios enteros, explosiones o incendios son amenazas que acechan a los ciudadanos en su día a día. Y es que a todas las personas les gustaría vivir en la ciudad más segura del planeta. De acuerdo con el índice de las Ciudades Seguras 2017, realizado por la Unidad de Inteligencia de The Economist (EIU), Singapur se ha impuesto en el número uno en términos de seguridad de la Infraestructura, seguida de Madrid y Barcelona. Pero ¿y si todas las metrópolis pudieran alcanzar el primer puesto? En las últimas décadas las nuevas tecnologías han favorecido la eliminación de las vulnerabilidades con respecto al control de accesos, vigilancia, o protección de personas y edificios característicos de la ciudad del siglo XXI.

No obstante, para llegar a esta posición, hoy en día los propietarios de los edificios y sus responsables de seguridad se enfrentan continuamente al reto de cuidar de las instalaciones de forma eficiente. En este sentido, las nuevas tecnologías nos han blindado con sistemas de seguridad antes inimaginables para conformar el tándem perfecto.

Tal es así que, actualmente existen sistemas de reconocimiento facial que permiten detectar múltiples rostros en tiempo real, sistemas de detección perimetral multi-sensorial, basados en analítica con cámaras térmicas, radares y detectores de movimiento. No en vano, estos dispositivos tecnológicos no reemplazan la vigilancia física, pero sí se han convertido en aliados indispensable a la hora de evitar la incursión de delincuentes en las instalaciones, sea de día o de noche.

Unido al desafío del intrusismo, otro de los riesgos a los que se enfrenta la población mundial en los últimos años es la amenaza terrorista. A pesar de que, como índica el reciente informe anual sobre el terrorismo en el mundo del Departamento de los Estados Unidos, los atentados se redujeron un 23% a nivel global en 2017, los niveles de alertas siguen patentes en todos los rincones de planeta. Frente a esto, el desarrollo de equipos de inspección y detección, como escáneres o rayos x, detectores de explosivos o de armas de alto calibre y otros elementos metálicos que pueden suponer una amenaza, continúa en auge.

Así, estos sistemas de seguridad de prevención han disminuido la sensación de desprotección que estas acciones han generado en la vida cotidiana en general. Ahora bien, ¿y si el peligro al que se enfrenta la población no está estrechamente ligado a un tercero? Más allá del control de intrusismo y de las amenazas terroristas, existen una serie de incidentes que pueden generar múltiples problemas con graves consecuencias.

Por Rafael Serrano. Director comercial de Siemens Tecosa. 

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Imágenes: Shutterstock / Vasin Lee