Medidas para proteger las instalaciones agropecuarias

Por Antonio Cambronero Ibáñez. Director de Seguridad.

Las instalaciones agropecuarias vienen siendo desde hace bastante tiempo objetivo de los amigos de lo ajeno: tanto los propios almacenes, bodegas, corrales, naves, material, maquinaria como las propias extensiones de tierras sembradas de diferentes frutos.

La ubicación de este tipo de infraestructuras en zonas en despoblado, en parajes rurales con multitud de caminos y senderos alejados de vías de comunicación y con mala cobertura en materia de comunicaciones juegan a favor para los delincuentes. Por tanto, un verdadero quebradero de cabeza de seguridad para los propietarios y responsables de este tipo de actividades que por sus características y particularidades requieren este tipo de ubicación para sus negocios.

Hay un dicho que dice “¿quién le pone puertas al campo?”; efectivamente una realidad en la que se ven multitud de ganaderos y agricultores que ven cómo sus explotaciones se encuentran ubicadas en el medio rural y junto a éstas necesitan disponer de las infraestructuras necesarias donde guardar o almacenar maquinaria, productos, materias primas etc., quedándose en un verdadero desamparo cuando cesa la actividad, en medio de la nada, sin mucha iluminación y poco tránsito.

El robo en el campo ha llevado a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, concretamente a la Guardia Civil por ser su ámbito de actuación, a establecer dispositivos de seguridad para atajar los continuos robos que sufren los agricultores, en muchas ocasiones coincidiendo con la época de recolección de determinados productos.

Incluso los propios agricultores y ganaderos han llegado a organizarse para realizar patrullas por sus tierras para evitar el robo en sus propiedades o contratando seguridad privada.

Buscando soluciones 

Hace ya bastantes años que en las fincas rurales solían vivir los trabajadores, algún encargado o los propietarios de éstas, pero hoy en día esto no suele ser lo habitual, sobre todo en aquellas instalaciones de tamaño medio o pequeño.

El vallado de toda la extensión de terreno puede suponer un gran coste económico y no supone por si mismo un gran impedimento para que pueden acceder a la propiedad, aunque se suelen instalar, por lo que ahí reside el principal problema para garantizar la seguridad.

Los almacenes y otro tipo de inmuebles agrupados si pueden ser delimitados por un vallado e incluso y dependiendo de la normativa urbanística, con muros, y es que la seguridad física, como aquella con que las propias construcciones impiden la intrusión es la principal arma contra los delincuentes.

Primeramente, debemos establecer cuáles son nuestras necesidades en materia de seguridad, es decir si solo queremos proteger las instalaciones donde se almacenen, ubiquen o guarde maquinaria, herramienta, materias, o por el contrario queremos una protección total de toda nuestra propiedad.

Para la protección de las instalaciones existen en el mercado un amplio catalogo de soluciones de seguridad para prevenir el robo e intrusión, pero para la elección del sistema debemos tener en cuenta la cobertura energética y de telecomunicaciones que disponemos lo que necesitaremos para poder elegir la mejor solución de seguridad.

Las características de las instalaciones agropecuarias con construcciones amplias y altas o semiabiertas con animales etc.., requieren dispositivos con una cobertura eficaz e inmunes a falsas alarmas.

Actualmente no se puede concebir una instalación de seguridad sin cobertura de vídeo, la información que facilita la hace imprescindible y en estas infraestructuras donde desplazarse tanto a los responsables como los servicios de seguridad para la verificación de los saltos de alarma supone un trastorno importante dado la ubicación y localización de éstas.

Para las extensiones de cultivos se complica todo, al encontrarse muchas veces en campo abierto, por lo que la instalación de detectores perimetrales no procedería por diversas circunstancias.

Por tanto, soluciones para la protección de cultivos habría que buscarla en la seguridad privada, mediante vigilantes de seguridad con patrullas permanentes o periódicas, o también con guardas de campo; si bien es cierto que en el caso de los cultivos la problemática viene en la época próxima a la recogida por lo que se ciñe a esos periodos cuando deben implementarse o aumentarse las medias de seguridad , junto como siempre la colaboración con las fuerzas y cuerpos de seguridad, la guardia civil normalmente por ser la competente en el medio rural.

Conclusiones 

La seguridad en instalaciones agropecuarias conjuga varias circunstancias que suponen puntos en contra para garantizar la seguridad en este tipo de infraestructuras por lo que la elección de un buen sistema de seguridad debe ir acompañado de un buen diseño de las construcciones a proteger y del apoyo de personal de seguridad en todos sus vertientes, seguridad privada y seguridad pública, sin obviar también las medidas de prevención que deben tomar los propietarios, trabajadores y responsables de las instalaciones con su maquinaria, herramientas, inmuebles, cultivos, propiedades y en general todo aquello susceptible de poder ser sustraído.

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