«La filosofía del trabajo de un hacker es usar sus conocimientos para el bien»

Define al hacker como a alguien que «podría ser un arma en sí mismo» y que permite proteger a la sociedad de los ciberdelincuentes, figura con la que, aún en demasiadas ocasiones, se les confunde. Enrique Serrano, Security Account Manager de IBM, habla con pasión de una profesión de «futuro» en esta entrevista para Cuadernos de Seguridad.filosofía del trabajo de un hacker

—¿Cómo definiría qué es un hacker y cuáles son sus funciones y filosofía de trabajo?

—A un hacker le gustan los retos. Quiere entender cómo funciona todo desde sus adentros y no entiende un no por respuesta a la hora de sobrepasar una barrera. Las funciones de un hacker son variadas, dependiendo del papel que desempeñe en una organización o en la sociedad. Puede ser desde responsable máximo de Seguridad de una empresa, hasta un técnico de campo. También está el caso de los hackers que en el día a día aportan a la sociedad sus conocimientos, investigando y ayudando a particulares y organizaciones a prevenir ciberataques, detectar vulnerabilidades, etc. La filosofía de trabajo de un hacker se define por usar sus conocimientos con el fin de hacer el bien. Esta decisión es personal y, en muchas ocasiones, el hacker en su carrera tendrá que decidir si caer y pasarse al otro lado, generando el mal a los demás gracias a sus conocimientos, o permanecer en el lado de los buenos. Sin embargo, cabe destacar que en muchas ocasiones el proceso es a la inversa, y los ciberdelincuentes tras pagar sus penas, se convierten en hackers cambiando su filosofía.

—¿Qué cualidades debe tener un buen hacker?

—Bajo mi punto de vista un buen hacker tiene que ser una persona curiosa a la que le gusten los retos y superarse a sí mismo, humilde y con personalidad. Una persona que siempre quiere saber más, reconoce que le queda por aprender y tiene clara su filosofía sin dejarse influir por factores externos.

—¿Por qué se les confunde aún con ciberdelincuentes?

—Una persona que tiene la capacidad de saltarse barreras y medidas de seguridad que se creen seguras, es lógico que genere desconfianza. Pero debemos equipararlo con el mundo físico. Ciertas figuras de autoridad en nuestra sociedad tienen determinadas armas, literalmente en muchos casos, que les permiten protegernos a todos de los que teniendo armas similares, las usan para hacer el mal. Al final, un hacker podría ser un arma en sí mismo.

—¿Por qué decidió orientar su trayectoria profesional en el mundo de la ciberseguridad?

—Aunque desde los 11 a los 17 años estuve dedicado también a la magia, el cual creo es un punto importante a comentar, ya que tiene cierta similitud y estoy seguro de que influyó… Pienso que decidí orientar mi trayectoria profesional hacia la ciberseguridad porque desde que tuve mi primer ordenador a los 14 años, tarde quizá para estos tiempos, siempre quise ver más allá, no conformarme con usarlo sin más.
Por ejemplo, no podía entender por qué si estaba conectado con un amigo por Internet, no podría acceder a su ordenador porque alguien lo hubiera configurado de esa manera. Por ello, investigando, poco a poco fui rompiendo barreras y especializándome en este mundo que, cada día, me proporciona nuevos retos y situaciones a las que enfrentarme.

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