De profesión, hacker. Por Yaiza Rubio

Por Yaiza Rubio. Analista de Seguridad. Elevenpaths.

La sociedad evoluciona y con ella también sus profesiones. El proceso que estamos presenciando sobre la digitalización de las compañías está llevando a un crecimiento de ofertas laborales solicitando perfiles bajo el título de analistas en ciberseguridad. Enmascarado bajo este formalismo, se encuentra la filosofía de la profesión del hacker.

El término hacker no es algo nuevo. En realidad fue definido en 1993 en un glosario realizado por el Grupo de Trabajo de Ingeniería de Internet (IETF). Ellos lo definieron como aquella persona que se deleita en tener una comprensión íntima del funcionamiento interno de un sistema, de los ordenadores y de las redes informáticas en particular.

Esta inquietud por saber cómo funcionan los sistemas tiene un trasfondo muy lejos del estereotipo que se ha proyectado desde hace unos años en los medios de comunicación. El fin último de estas personas es hacer de internet un mundo mucho más seguro, tanto para las compañías, organismos públicos o cualquier usuario que vaya a hacer uso de él.

profesión del hacker.

Sin embargo, el término es a menudo mal utilizado en un contexto peyorativo, donde cracker (o cibercriminal) sería el término correcto. Al final, un conocimiento tan profundo sobre una tecnología puede también ser utilizado con fines maliciosos, llegando incluso a paralizar empresas por completo como fue el sonado caso de WannaCry.

Principalmente durante días como esos, es cuando las empresas que han invertido en seguridad y en este tipo de perfiles tienen que demostrar el nivel de madurez que han alcanzado y responder así a lo que está sucediendo sin apenas información. No solamente para identificar cuanto antes dónde se encuentra el problema y así dejar de ser vulnerables, sino también para compartir el conocimiento adquirido con el resto de compañías y organismos públicos para evitar que también lo sean.

Compartir conocimiento de forma altruista

Además de ese sentimiento por compartir, también les caracteriza el de ayudar a los demás. Comparten lo que saben de una forma completamente altruista, cuyo único objetivo es concienciar a aquellos segmentos de la población que pudieran no estar tan concienciados con los riesgos que conlleva Internet.

Una mínima formación en seguridad entre los más pequeños y su entorno, es ya esencial en un mundo que tiene los vestigios de convertirse completamente digital.  Este tipo de proyectos que llegan a todo el mundo también sirven para visibilizar y hacer más atractivo el sector de la seguridad, inculcándoles que no es una profesión imposible de acceder y que no es una profesión únicamente de hombres.

Es importante que comencemos a cambiar entre todos el estereotipo impuesto en el pasado sobre el perfil del hacker para que nadie se quede fuera a la hora de elegir profesiones técnicas a las que dedicarse. En conclusión, qué voy a decir yo, «mi profesión mola». Tiene retos constantes en el que todos los días son diferentes, pero en mi opinión quizá lo más importante sea el poder que tenemos a día de hoy de abrir los ojos a la sociedad dando a conocer que no es cierto que todo tiempo pasado fue mejor. Lo que pasaba es que no nos habíamos dado cuenta de que estábamos tan mal. ●

Imágenes: Shutterstock / Gorodenkoff