Los expertos piden instalar rociadores para evitar muertes por incendios en viviendas

Los rociadores automáticos o sprinklers son elementos fundamentales para evitar fallecimientos por incendios en viviendas, y la exigencia de su instalación en los hogares puede salvar vidas en un país como España, donde en 2017 murieron 110 personas en su casa a causa de las llamas. Ésta es la idea fundamental que defendieron los expertos participantes en el desayuno de trabajo organizado por Tecnifuego-Aespi, Cepreven y la National Fire Protection Association (NFPA).

rociadores
Expertos participantes en el desayuno de trabajo celebrado en las instalaciones de Tecnifuego-Aespi

El objetivo del encuentro, al que asistieron representantes de medios de comunicación especializados, era resaltar los beneficios de estos dispositivos, uniéndose así a la campaña #HomeFireSprinkerDay impulsada en EEUU y Canadá, con la finalidad de crear una conciencia colectiva sobre esta tecnología que salva vidas.

Durante el acto, los participantes, tanto de organismos públicos como de entidades y empresas privadas, plantearon con diversos argumentos y desde diversas perspectivas los beneficios de un dispositivo no exigido actualmente por ley en España.

Así, el presidente de Cepreven, Jon Michelena, recurrió a la comparación estadística con Estados Unidos, país donde estos dispositivos han contribuido a reducir la cifra de muertos por fuego en viviendas de 5.200 a 2.700 entre 1980 y 2016. Michelena recordó que a pesar de ser solo obligatorios por ley en los estados de California y Maryland, el 17% de las casas estadounidenses cuentan con rociadores, doce puntos porcentuales más que en 1980.

“Los rociadores funcionan casi siempre”, indicó el presidente de Cepreven, quien cifró en el 91% el porcentaje de casos donde el sprinkler evita la propagación de las llamas. “El resto de las ocasiones se debía a que el dispositivo estaba desconectado o mal diseñado”, precisó.

El panorama europeo en cuanto a la exigencia legal de estos dispositivos es diverso, explicó José de Antonio, de Viking Ibérica, siendo mayor la exigencia en el norte que en el sur de Europa. De hecho, su instalación “solo es obligatoria en Noruega”, remarcó. Sin embargo, De Antonio sostuvo que “antes de hacer más normativas al respecto, es necesario concienciar a la población” de los beneficios de los rociadores, entre los que destacó que estos sistemas “consumen diez veces menos agua que un fuego apagado por los bomberos”.

En este punto también incidió Miguel Ángel Izquierdo, experto en rociadores de Johnson Controls, quien apostó por la importancia de divulgar entre la sociedad la capacidad de estos sistemas para proteger vidas, además de apoyarse en otros beneficios medioambientales y económicos.

De estos argumentos tomó nota José Carlos Pérez, Jefe del Departamento de Seguridad, Accesibilidad y Proyectos Prestacionales del Ayuntamiento de Madrid, quien constató el goteo permanente de incendios en viviendas.  El representante municipal hizo hincapié en que el 60% de las víctimas son personas de 60 o más años, a lo que se une “una clara tendencia a viviendas ocupadas por una sola persona, lo que aumenta las probabilidades de morir si se desata un incendio“.

Tras las intervenciones y aclaraciones de dudas, Luis Rodríguez, de la Junta directiva de Tecnifuego-Aespi, sintetizó las siguientes conclusiones:

  1. La importancia de involucrar a los promotores inmobiliarios y usuarios finales en las ventajas de instalar rociadores contra incendios.
  2. El tiempo de escape de un incendio se ha reducido a menos de 4 minutos por el uso de nuevos materiales en muebles y decoración.
  3. En Europa se está haciendo una norma sobre rociadores, que es el principio para una futura legislación.
  4. Entre las ventajas de la instalación hay que añadir, la posibilidad de que se abarate el seguro del hogar, al tener una alta protección, y la bajada del IBI, ya que la comunidad tendría que invertir menos, tanto en personal de extinción como en el trazado urbanístico para la entrada del coche de bomberos en urbanizaciones que están aisladas.
  5. Los beneficios mediambientales también son destacables, al apagarse un incendio en sus inicios se evitan gases efecto invernadero, se ahorra agua, y esta agua es del grifo natural y no está tratada con productos tóxicos para el medioambiente.
  6. Las nuevas tecnologías en rociadores facilitan y abaratan la instalación, impiden fugas y son más decorativos.
  7. La normativa europea de rociadores está muy avanzada y va a facilitar utilizar menos agua para extinguir un fuego localizado.
  8. Se debe instalar un detector que avise y un rociador que apague el fuego.
  9. La tecnología es tan fiable que funciona en el 98 % de los casos, y no requiere alimentación eléctrica para activarse.
  10. Hay que acabar con los falsos bulos que señalan inundaciones masivas de una habitación. Solo se abre el rociador que tiene debajo un fuego.
  11. Hay que dar los primeros pasos, instalando en lugares con personas que no pueden valerse por sí mismas en caso de evacuación por incendio, como son guarderías, residencias de ancianos y hospitales.
  12. Es el sistema más sencillo y eficaz para uno de los riesgos más complejos y dramáticos. Muy recomendable en todas las vivienda, y especialmente en casas aisladas y urbanizaciones.