Sucursales bancarias: del búnker a la seguridad tecnológica

Antonio Cambronero Ibáñez. Director de Seguridad.

Las oficinas bancarias han sido objetivo de una gran parte de la comunidad delictiva, bien mediante el atraco en los horarios de atención al público o cuando acceden los empleados a la sucursal, bien mediante la intrusión en los horarios en los que las oficinas permanecen cerradas sin nadie en su interior, o dirigiéndose únicamente a los cajeros automáticos. Hoy los tiempos han cambiado, mejores medidas de seguridad y menos dinero en efectivo han reducido los asaltos a bancos. Aun así, todavía siguen produciéndose.

sucursales bancarias

La seguridad de los bancos ha sido siempre un quebradero de cabeza para los responsables de seguridad de las entidades, ya que suponía un jugoso botín para los delincuentes, que, ante la gran cantidad de oficinas existentes, no dudaban en probar suerte.

A lo largo de la historia hemos podido ver diferentes modelos y tipos de sucursales de las entidades bancarias:

De estar concebidas como pequeños búnkers con exclusas, recintos de la caja blindados totalmente, presencia de vigilantes de seguridad con arma en el acceso del público, cajeros en el vestíbulo de las oficinas a ser lugares más diáfanos, con entrada desde la calle a través de una solo puerta con apertura automática por el personal, con el recinto de la caja totalmente abierto y con menos presencia de vigilantes de seguridad en la zona de acceso y permanencia de público.

A fecha de hoy todavía conviven ambos tipos de oficinas dado la reforma que ha sufrido el sector en los últimos años debido a la crisis y las continuas fusiones que se han producido.

¿Qué tipo de sistemas son más seguros para evitar la intrusión o acceso no deseado? ¿Por qué se ha cambiado la organización de las oficinas?

La normativa de seguridad privada exige a determinados establecimientos la instalación de medidas de seguridad al considerarse potencialmente más proclives a sufrir intrusiones o atracos. Las entidades bancarias son una de ellas y las medidas que se le exigen, de modo resumido, son:

  • Cámaras de video vigilancia y grabación.
  • Dispositivos electrónicos de detección. (Sísmicos, volumétricos)
  • Pulsadores de alarma.
  • Carteles u otros sistemas de información de análoga eficacia.
  • Cajas fuertes, homologadas y bien ancladas.

Si la población donde se ubiquen supera los 10.000 habitantes además deben de contar con una de las siguientes medidas:

  • Recinto de la caja cerrado y blindado.
  • El control individualizado de accesos a la oficina o establecimiento.
  • Dispensadores de efectivo o recicladores adecuados.

Los cajeros automáticos deberán de contar también con medidas especificas dependiendo de la ubicación de estos.

Así las oficinas han optado por no realizar un control de accesos, que causaba más problemas que beneficios y donde los trabajadores debían hacer funciones de seguridad como sucedía con las esclusas, a dejar que el objetivo principal de las oficinas, el dinero contante y sonante, quede a disposición de dispensadores automáticos sin posibilidad de manipulación libre del operador y además contar con menos dinero en las oficinas.

Horarios de cierre

Esto conlleva que el ataque a estos establecimientos se centre en los horarios de cierre de la oficina para poder realizar la apertura de las cajas fuertes, para lo que se necesita herramientas y conocimientos para conseguirlo, o, por otro lado cuando el personal entra a la sucursal y pueden proceder a la intimidación de éstos para que procedan a la apertura de la caja fuerte.

Para la intrusión a las oficinas en los horarios de cierre el acceso suele realizarse más a través del método del butrón desde locales colindantes que pueden estar abandonados o en desuso y desde donde puedan trabajar con tiempo suficiente para realizar el trabajo.

Para poder evitar este tipo intrusión los detectores sísmicos de grado 3 son los más adecuados para una detección precoz de un intento de robo ya que pueden dar la alarma antes de que se produzca la entrada efectiva en la oficina recibiendo la señal en la central receptora de alarmas la cual dará aviso inmediato a las fuerzas y cuerpos de seguridad.

En el caso de los cajeros automáticos son igualmente de efectivos, hoy día se ha procedido a instalar estos en las fachadas de las sucursales a pie de calle, dejando de estar en los vestíbulos de las oficinas, de este modo la parte principal del cajero queda protegida por el mismo muro del edificio y no como en los vestíbulos donde en muchas ocasiones la separación se realizaba con mamparas o muros de poca envergadura lo que facilitaba el ataque a estos, que pueden disponer de importantes cantidades de dinero dependiendo de cuando se haya realizado la recarga.

Conclusión

Aunque no son lo que eran las oficinas bancarias, en lo que a un objetivo de la delincuencia, no se puede bajar la guardia ni en las sucursales más básicas ni en las principales, debiendo dotarlas no sólo con las exigencias de la normativa, sino con la tecnología más eficaz para la intrusión.

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