Seguridad contra Incendios, una tarea común de todos

Por Adrián Gómez. Presidente de Tecnifuego-Aespi

ADRIÁN GOMEZ

La realidad del sector de seguridad contra incendios debería alarmar al público en general, a los clientes profesionales en particular y a la Administración pública, específicamente, como garante de la seguridad y bienestar social. Algunas de las lacras más evidentes son: aterrizaje en el mercado de empresas generalistas que ofertan en los concursos por debajo del precio de mercado, con una competencia desleal y poco profesional que luego se materializa en instalaciones defectuosas; la falta de inspección por parte de la administración; la reglamentación obsoleta, en algunos casos de hace 25 años, que no recoge los últimos avances normativos; la falta de mantenimiento de las instalaciones, cuya especificidad es que no tienen que activarse, sino en caso de emergencia…

Vayamos por partes, y analicemos cada uno de estos frentes descritos. La realidad de un mercado que debido a la crisis ha evolucionado no hacia la calidad sino hacia el mejor precio, no parece que sea una buena opción en seguridad contra incendios, sobre todo si esa reducción del coste afecta a la calidad y eficacia de la instalación. La falta de inspección por parte de las administraciones competentes agrava esta situación ya que no sale a la luz, salvo que se dé un siniestro y hay una investigación judicial. Pero en esta circunstancia el daño ya está hecho.

Desde nuestra posición, tenemos una gran responsabilidad cuando observamos que están operando en el mercado empresas que no son profesionales. Esto es un riesgo, que no podemos ni debemos silenciar. Hay que denunciar a las empresas que operan utilizando malas prácticas empresariales. Empresas que por llevarse el contrato, ofertan instalaciones/mantenimientos/equipos a precios por debajo de coste. Estas malas prácticas, desencadenan instalaciones deficitarias, es decir, engañosas. Esto en seguridad contra incendios pone en riesgo la vida, el negocio y el futuro.

Una buena forma de que el cliente no se engañe ni le engañen, es que se lea los certificados de instalador o mantenedor con los epígrafes correspondientes autorizados para dichos trabajos, y que elija empresas profesionales y serias en la adjudicación de los contratos. Se debe comprobar que los productos son con marcado CE y exigir a los fabricantes la obligada Declaración de Prestaciones.