Bienvenido a Estados Unidos, ¿podría decirme qué redes sociales utiliza?

Por Yaiza Rubio. Analista de Inteligencia. Eleven Paths

Nadie cuestiona el impacto que tienen las redes sociales tanto en la esfera pública como privada del ser humano. Utilizadas en la actualidad como nuevo espacio de comunicación y lugar en el que sus usuarios expresan sus gustos u opiniones, tampoco es nuevo que estas son una fuente muy valiosa para determinadas agencias estatales de cara a la obtención de información.

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Ya han pasado cinco años desde que el departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) prohibió la entrada a dos ciudadanos británicos por publicar en Twitter que «iban a destruir América» cuando querían decir que iban a «quemar América yendo de fiesta».

A pesar de que esto se quedara en una anécdota, aquello sacó a relucir el inicio de un programa de vigilancia digital sobre aquellos que quisieran entrar en el país.

No quedándose ahí, a finales de 2016 se aprobó la nueva solicitud de información durante la solicitud del ESTA (Sistema Electrónico para Autorización de Viaje): las redes sociales.

¿En qué consiste?

La norma, aprobada por la US Customs and Border Protection, solicita (aunque todavía de forma opcional) que se indiquen los nombres de usuarios y cuentas de Facebook, Instagram, Google+, LinkedIn y Youtube. De acuerdo con el DHS, la investigación a través de redes sociales añadiría un nuevo nivel de seguridad, ya que se estaría tratando información adicional a la ya disponible sobre fuentes oficiales. «La recopilación de datos a través de redes sociales mejorará el proceso de investigación existente, y proporcionará una mayor claridad y visibilidad sobre posibles actividades y conexiones que los analistas pueden utilizar para analizar mejor los casos», decía la propuesta inicial.

Pero, ¿es suficiente con conocer esas redes sociales para analizar la huella digital de una persona y determinar si es una potencial amenaza? La respuesta es no. A pesar de ello, técnicamente, ya existen herramientas de software libre que identifican un nombre de usuario en multitud de plataformas en la red.

Sin embargo, el principal problema para los investigadores surge a la hora de desambiguar los resultados a través de la búsqueda de nombres y apellidos, que en ocasiones pasa a convertirse en una tarea tan complicada como comunes sean los datos de los investigados.

¿Y qué pasa con la parte privada de los perfiles?

En este sentido, John Kelly, secretario de Seguridad Nacional del Gobierno de Donald Trump, ya ha expresado públicamente su intención de exigir las contraseñas de las redes sociales a aquellos que soliciten un visado para entrar en Estados Unidos y que procedan de los países musulmanes vetados por Trump. Entre estas medidas, el propio Kelly ya había anunciado previamente su intención de revisar los historiales de búsqueda y las transferencias realizadas a sus cuentas bancarias.

Siempre que emerge este tipo de medidas que incrementan los controles en las fronteras para identificar potenciales amenazas se dejan de lado las amenazas locales. Al fin y al cabo, ¿hasta qué punto es necesario exigir estas limitaciones excesivas de privacidad a aquellos que entran en el país, si no se realizan también este tipo de investigaciones a potenciales sospechosos que viven o son naturales de Estados Unidos?