Vigías en la lucha contra el crimen

Sentimos la responsabilidad de seguir mejorando, de ayudar a proteger a nuestros clientes, y al mismo tiempo queremos continuar con la mejora de nuestros procesos, para minimizar las falsas alarmas.

José Ignacio Jiménez del Castillo. Director de Relaciones Institucionales de Securitas Direct 

La gran mayoría de los saltos de alarma que llegan a una central receptora son falsos: un error al desconectar el equipo, un usuario que no encuentra la llave o se equivoca con el código, una cortina que se mueve, un perro que no se está quieto…

José Ignacio Jiménez

Por eso es especialmente importante que los operadores de una CRA permanezcan muy concentrados para cuando llega el salto de alarma real. Los operadores son gente muy preparada, que deben verificar qué situación está teniendo lugar a partir de sonidos, imágenes y señales que no siempre son evidentes. A eso hay que añadir que viven situaciones de tensión, y que a pesar de ello deben actuar con rapidez, precisión y contundencia. La profesionalidad de estas personas está fuera de toda duda, y su buen hacer es la base de la tranquilidad que sienten nuestros más de 800.000 clientes.

Nos sentimos orgullosos de la mejora continua de nuestros procedimientos. Como en todo proceso humano, no existe la infalibilidad, y en ocasiones se producen falsos avisos. Trabajamos intensamente para reducir el número de falsas alarmas, y aunque queda camino por recorrer, estamos satisfechos con la línea que estamos siguiendo. Tenemos clara nuestra misión. Cuando nos preguntan si nos dedicamos a luchar contra el crimen, nosotros matizamos: ayudamos a luchar contra el crimen, tratamos de ser los ojos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, de vigilar esos rincones a los que ellos no pueden llegar.

Y a partir de ahí, damos aviso en tiempo y forma. Nosotros avisamos y ellos actúan.
Ésa sí es nuestra misión, la de vigías, y la CRA juega un papel crucial en ello. Sentimos la responsabilidad de seguir mejorando, de ayudar a proteger a nuestros clientes, y al mismo tiempo queremos continuar con la mejora de nuestros procesos, para minimizar las falsas alarmas, porque somos conscientes de que consumen recursos públicos que pueden hacer falta en otras situaciones de emergencia.

No es un equilibrio fácil, pero vamos a seguir trabajando en ello.