Diez claves para los nuevos retos de la protección del patrimonio cultural

Siempre he entendido que la seguridad de una institución cultural es un ejemplo patente, y tantas veces imperceptible, de transversalidad organizativa. Los profesionales de la protección deberían de estar presentes desde el diseño de la infraestructura, para proyectar el programa de seguridad integral adecuado y proporcional a los bienes, las personas y el programa de usos de los diferentes ámbitos del equipamiento.

Jesús Alcantarilla. Presidente de PROTECTURI

Jesús Alcantarilla

Para aportar mi grano de arena a esta labor, he querido embarcarme en la elaboración de una propuesta de decálogo, y como tal incompleto, de lo que serían algunos de los factores que concretan y explican nuestra labor y nuestra misión como responsables de la protección del patrimonio cultural. Pero antes de presentarlo, quiero plantear unas cuestiones previas.

Protecturi, desde su fundación, se marcó la prioridad de mediar entre los diferentes agentes involucrados en la protección del patrimonio para generar espacios de diálogo.
Estábamos convencidos de que ese contacto sería fructífero, y que requeriría, por parte de los responsables de la protección, de:
1. Sistematización de los contenidos.
2. Pedagogía con los fines. Sistematizamos nuestra experiencia sectorial redactando el Sistema de Gestión de la Protección del Patrimonio Cultural. Un recurso que está al alcance de los diferentes agentes del patrimonio cultural. Su desarrollo, contextualizador y técnico, permite conocer qué efectos tiene sobre una organización la adopción de una cultura de la seguridad adecuada para cada centro.

Implícitamente, a ningún profesional se le escapa las consecuencias de una actitud mecanizada que no valore, diariamente, los efectos que sobre su organización tienen los contextos internos y externos.

[El artículo íntegro puede leerse en el número 317 de diciembre de CUADERNOS DE SEGURIDAD]

imágenes: Protecturi