Juan Gualda. Director del Área de Comunicaciones y Seguridad del Grupo Álava

El Grupo Álava, con cerca de medio siglo de trayectoria profesional, es un referente para el sector como distribuidor de soluciones de valor añadido para el mercado de la seguridad. Su apuesta por la innovación y la internacionalización, de la mano de empresas de primer nivel, le permite ofrecer al cliente la mejor propuesta adaptada a sus necesidades. El responsable del Área de Seguridad del Grupo, Juan Gualda, analiza en esta entrevista para CUADERNOS DE SEGURIDAD la trayectoria de la compañía, su apuesta por afianzarse en el mercado estadounidense así como la situación que atraviesa el mercado en la actualidad.

Juan GualdaCuál es el origen de la compañía?

—El Grupo Álava nació como Álava Ingenieros hace 43 años. Lo fundó Jaime Álava y empezó con un becario y una secretaria y hoy somos un grupo de empresas con más de 180 trabajadores y una facturación en torno a 50 millones de euros.

—¿Cómo definiría el servicio que ofrece Álava en materia de seguridad?

—Álava Ingenieros es un distribuidor de valor añadido. Al final lo que buscamos es la solución que mejor se adapta a las necesidades del cliente. Hacemos la preventa, la venta y la postventa de las soluciones. Trabajamos fundamentalmente con integradores e instaladores, con empresas que están en proyectos más grandes. Buscamos que esos subproyectos llave en mano dentro de proyectos de mayor envergadura nos los puedan subcontratar a nosotros.

—¿Cuál ha sido la evolución de Álava Ingenieros dentro del sector?

—Álava siempre ha trabajado en el entorno de la instrumentación. De ahí se fueron derivando nuevos mercados, y uno de ellos, que nació hace más de 25 años, fue el que históricamente llamamos Comunicaciones.

Eran fundamentalmente sistemas de grabación de audio, que se instalaban en bancos, policías, bomberos, aeropuertos, centros de emergencias etc. Así fue nuestro comienzo en el mundo de la seguridad. En 2002 añadimos a nuestro catálogo la grabación de vídeo, con proyectos de envergadura. El primero fue la T4 de Barajas. Hace cinco años se decidió hacer una apuesta muy importante por Seguridad y empezamos a rodear la grabación de vídeo de todo tipo de accesorios, componentes, sistemas y soluciones.

—¿Qué otras soluciones se han ido añadiendo?

En paralelo empezamos a añadir otro tipo de productos, con aplicaciones también en el ámbito de Defensa, como sistemas optrónicos, sistemas de visión térmica de largo alcance o radares de superficie, entre otros. Hace tres años también empezamos a trabajar con sistemas de detección de trazas de explosivos. Todo ello bajo un paraguas que comienza a conocerse en el mercado como PSIM (Physical Security Information Management). Estas soluciones permiten a los operadores de los centros de control de seguridad gestionar desde su interfaz todos los subsistemas de seguridad.

—¿Por qué se decidió apostar más por Seguridad?

—La apuesta por Seguridad se inició hace cinco años, en un momento muy complicado, aunque entonces el mercado de Seguridad era uno de los que más en crecimiento estaba. Tristemente vivimos rodeados de amenazas y tenemos que protegernos de ellas. Por eso decidimos ampliar nuestro porfolio, buscar nuevos socios, tecnologías con las que no habíamos trabajado hasta entonces y ponerlas en el mercado.

—¿Cómo ve el momento que atraviesa el mercado actualmente?

—El año pasado parecía que la situación mejoraba mucho y al final del año se notó un ralentización.

Durante los meses que llevamos de 2016 la indefinición del momento político está afectando a la ejecución de presupuestos y notamos cierto parón. El final de esta situación, la diversificación de la compañía, que trabaja en entornos tan diferentes como el industrial, el mantenimiento predictivo o la ingeniería civil con servicios de auscultación y la presencia internacional con oficinas en Lisboa, Lima, Quito y Texas, nos permiten ser más optimistas para los próximos meses.

—Dentro de su estrategia empresarial es crucial la internacionalización. ¿Qué pasos se van a dar en ese sentido?

—Nuestra apuesta por Latinoamérica es muy fuerte, tanto por el idioma como porque las empresas españolas están yéndose hacia allá y vamos de su mano, acompañándolas en proyectos grandes ocupándonos de proyectos menores dentro de ellos. En Estados Unidos ya tenemos oficina pero estamos buscando sinergias entre las distintas empresas del grupo para poder ofrecer más servicios a los grandes contratistas, sean españoles o no. Como proyectos más destacados, hemos participado en el Canal de Panamá y en el Metro de Lima.

—La tecnología está en el ADN del Álava. ¿Cuál son los próximos pasos para avanzar en ese camino?

—Estamos intentando dar más contenido a ciertas familias de tecnología que se han ido incorporando a nuestro porfolio en los últimos años. Trabajábamos con grabación de audio, que ha sido históricamente nuestro ‘core business’ y empezamos a añadir soluciones en el entorno del vídeo, lo que buscamos es más producto en el entorno del vídeo. Lo mismo ocurre con el CBRNE y con la visión térmica. Nuestro equipo de Desarrollo de Negocio siempre está buscando nuevas tecnologías y nuevos socios. De forma habitual trabajamos con unos 200 socios y de forma puntual con más de 600.

—¿Cómo ve el futuro de la tecnología aplicada a la Seguridad? ¿Qué amenazas ve como más importantes?

—Parece que el futuro va a venir marcado por el Internet of things. ¿Cómo va a afectar a nuestra vida personal y profesional? Aún no los sabemos. Sucede lo mismo con los drones, que parecía algo utópico y que ahora los puedes comprar con el periódico. En cuanto a amenazas, el reto mayor ahora mismo es la protección de las infraestructuras críticas de ataques terroristas.

Texto y Fotos: Emilio S. Cófreces