Ignacio Gisbert. Jefe de Personal, Seguridad y Servicios de Cecabank

Nada más cruzar las primeras palabras ya supimos que esta entrevista acabaría reflejando una historia cargada de sentido común. Sobran los minutos para descubrir a un hombre que evoca los momentos de su biografía de forma extraordinaria, porque hoy, inmersos en un mundo convulso, ha sabido buscar y encontrar lo bueno de cada instante. Esta es la crónica de un encuentro plagado de franqueza y sinceridad, donde nuestro protagonista ofrece, casi sin darse cuenta, pequeñas pistas de cómo afrontar las pruebas y retos de toda una vida.

No erraríamos al decir que Ignacio Gisbert, jefe de Personal, Seguridad y Servicios de Cecabank, es de aquellos que creen en el compromiso, el esfuerzo y la generosidad. El que hoy habla para «Un café con…» ha desarrollado gran parte de su trayectoria profesional en el ámbito jurídico –es licenciado en Derecho, diplomado en Derecho Laboral, director de Seguridad…– en distintos organismos y sectores –CEOE, patronal de las Cajas de Ahorros, sector pesquero…–, antes de asumir su actual puesto, que le sumergió de lleno en el mundo de la Seguridad Privada.

Escucha con una inquebrantable tranquilidad una ráfaga de preguntas profesionales mientras se intercala una curiosidad de obligado interés, ¿y qué tal el cambio hacia este sector? Gisbert, de pausada y clara conversación, responde veloz: «Esta es una profesión tremendamente interesante y adictiva. Un sector honesto, donde he encontrado unos profesionales con una ilimitada solidaridad y generosidad para compartir sus conocimientos y experiencia». Su discurso continúa con un sincero y amable reconocimiento hacia todos aquellos «padres» de la Seguridad Privada, sin los cuales hubiera sido imposible alcanzar «un sector cada vez más profesional y competitivo en el ámbito empresarial e intelectual», matiza.

Inteligente, educado, ingenioso y con un sorprendente sentido del humor, solo ha hecho falta virar la temática de la conversación hacia temas más personales para conocer a un ser humano de gran talante, con una visión global del mundo… y, además, oceanógrafo. Describe una infancia feliz, que le enseñó a extraer lo positivo de la vida, con recuerdos de horas de estudio y tardes de juego. Sincero, emotivo, carismático e inquieto –«soy nervioso y activo por naturaleza … ¡pero nunca me estreso!. Disfruto por igual tanto de mi trabajo como del ocio». Tiempo libre que dedica en exclusiva a su mujer y sus hijas, a quienes ha inculcado la afición a la lectura, acompañándolas una vez al mes a coger libros en la biblioteca.

De vestir clásico y elegante, y «nada coqueto», asegura cuidar su alimentación y practicar deportes náuticos. Disciplinado, curioso, hombre de claros y rotundos principios –«en la vida se aprende del ayer –afirma– pero siempre se mira hacia el futuro», parece tener la fórmula mágica para sobrevivir hoy en día: unas gotas de generosidad, humildad, tolerancia… Tomaremos nota.