Responsabilidades en eventos de pública concurrencia

La noche del 31 de octubre al 1 de noviembre 2012 (Noche de Halloween), se había organizado en el pabellón multiusos, propiedad del Ayuntamiento de Madrid, denominado como «Madrid Arena» y ubicado en la Casa de Campo, un evento consistente en un espectáculo musical. Simultáneamente y coincidiendo con este evento, también estaba convocado en los alrededores, un macro-botellón que fue declarado ilegal.

shutterstock_333722789

Según consta en las diligencias previas del Juzgado 1, al parecer el aforo autorizado era de 10.620 entradas, mientras que se vendieron aproximadamente 23.000, entrando posteriormente unas 3.000 personas más, a través de un portón previsto como salida de emergencia.

De las 8 vías de evacuación existentes, 3 eran practicables, pero 5 estaban obstruidas tanto por barras, escenario y demás artilugios relacionados con el evento. Además, el denominado «portón cota cero» (una puerta para entrada de mercancías y salida de emergencias) se abrió para que entraran más personas.

Debido a un cúmulo de circunstancias, se produce una avalancha en el interior del establecimiento que causó cinco fallecimientos y más de treinta heridos, principalmente por aplastamiento.

En principio, grosso modo se imputan indiciariamente 8 delitos de homicidio por imprudencia grave y 10 delitos de lesiones. Además, las correspondientes responsabilidades civiles directas de las aseguradoras y subsidiarias de las empresas que de una u otra manera intervinieron o tuvieron relación con el evento.

A modo de resumen, el Juzgado considera que lo sucedido fue un proceso de integración y concurrencia de codicias, negligencias, dejación de funciones y actuaciones irracionales y temerarias que dieron como resultado el fallecimiento de 5 niñas, que pudo y debió haberse evitado y que hubo inactividad criminal por parte de todas aquellas personas que tenían que haber velado por la seguridad.

Destinatarios y propósito

Este artículo está especialmente destinado a responsables, técnicos e interesados, fundamentalmente en la planificación de la autoprotección en emergencias y protección civil y de manera singular, a los técnicos competentes para formular planes de autoprotección. A estos últimos puede servirles para poner «acentos» y especial cuidado en determinadas partes de los planes.

También es útil para empresas de seguridad, de control de accesos, videovigilancia y similares.

El propósito de este artículo es reflexionar, desde un punto de vista profesional, sobre la prevención y organización del dispositivo de atención de emergencias del evento, las personas y empresas afectadas y su grado de participación, todo ello en base a lo recogido, hasta ahora, en los Autos del mencionado Juzgado.

Dr. José Julián Isturitz, doctor en Derecho Público. Profesor de la Escuela de Prevención y Seguridad Integral de la Universidad Autónoma de Barcelona. 

El artículo íntegro aparecerá publicado en próximos números de CUADERNOS DE SEGURIDAD.