«Soy un enamorado del mundo de la seguridad». Eduard Zamora, director de Seguridad Corporativa de Banco Sabadell

Aún conserva los ecos de una mirada infantil, mezcla de inocencia y curiosidad. Se pierde en el pasado y futuro con el deseo de recuperar emociones, revivir momentos olvidados y adivinar cercanas aventuras. No es tarea sencilla confesar a viva voz los más íntimos pasajes de tu historia. Pero hoy afronta ante «Un Café con…» la valiente labor de reconstruir, capítulo a capítulo, la semblanza de un hombre de pocos silencios, firmes convicciones y espíritu luchador… Un rebelde incondicional.

28A77Bastan unos instantes para que Eduard Zamora, director de Seguridad Corporativa de Banco Sabadell, reciba con confianza una batería de preguntas descolocadas y, sin darse cuenta, se «despoje» del protocolario traje de ejecutivo. Detrás se descubre a un hombre que, rebasadas tres décadas en el escenario de la seguridad, pública y privada, se declara «un enamorado del mundo de la seguridad». Y a las pruebas nos remitimos. Sus comienzos, en la Jefatura de la Policía Local de Sabadell donde realizó funciones de gestión interna. Años después, el empeño y voluntad por poner en práctica claros principios empresariales le llevaron al área de Seguridad de Banco Sabadell. Una carrera profesional que «culminó» –«trabajando duro y desde abajo», matiza– asumiendo la dirección de Seguridad de la entidad financiera.

Con una visión siempre optimista de la seguridad privada, Zamora, valiente en el discurso y directo en los mensajes, marca territorio lejos de evasivas o ambigüedades al manifestar que «en el sector debería haber menos regulación. Siempre he pedido que nos dejasen más libertad. ¡Ya nos preocuparemos nosotros de proteger la actividad que está en nuestras manos. Es nuestro objetivo y función!». Inagotable trabajador – ha sido durante 6 años el máximo responsable de la Asociación de Directivos de Seguridad Integral (ADSI) y es el actual presidente de Security Forum–,  solo aspira a ser recordado por un sector, «del que no me jubilaré nunca», como «alguien que se esforzó por mejorarlo y dignificar la figura del director de seguridad».

Por unos minutos retomamos esa mirada infantil que proyecta una vida que palpita a cada segundo. Imágenes de unos padres que abandonaron Sevilla con destino a Cataluña soñando con un futuro mejor o la de aquel chaval que con 14 años dejó los estudios para ponerse a trabajar porque «en casa hacía falta dinero para comer». Inteligente, carismático y cortés, durante la entrevista se descubre como un hombre cariñoso y un entrañable padre de familia. «La felicidad –matiza- es poder disfrutar de la familia. Cada momento de la vida es único y hay que aprender a valorarlo».

Avispado, irónico, y con un gran sentido del humor, se aisla del caótico ajetreo diario tomando el sol y escuchando música –«me gusta el flamenco, la música clásica, Leonard Cohen,…»– y es asiduo al gimnasio. Hombre de buen paladar –«como de todo, menos lo muy picante; si cocino yo, nada de sal ni azúcar», solo se decanta por gin-tonic en la sobremesa. Dice ser un tipo afortunado porque intenta ver el lado bueno de la vida sin negar la realidad. Hoy aprendimos con él que la actitud determina casi siempre el éxito. Él es un claro ejemplo de ello.