fbpx
InicioEntrevistas«La prioridad es mantener nuestra organización en los actuales ratios de incidencias,...

«La prioridad es mantener nuestra organización en los actuales ratios de incidencias, de entre los más bajos del sector en nuestro país»

Eduard Zamora Peral. Director de Seguridad del Grupo Banco Sabadell

«Mejorar los índices de calidad en el servicio y actividades que la Dirección de Seguridad desarrolla para la red de oficinas y centros corporativos, aumentando la satisfacción de nuestros clientes internos en la prestación de nuestra actividad, cosa difícil ya que no hay que olvidar que los requerimientos de seguridad con frecuencia les «dificultan» sus actuaciones», es en palabras de Eduard Zamora, director de Seguridad de Grupo Banco Sabadell, una de las prioridades de seguridad  para un responsable de Seguridad de una gran entidad bancaria, quien además analiza en esta entrevista, la especialización de los profesionales de la seguridad , o la repercusión de las órdenes ministeriales en el ámbito de la seguridad bancaria.

 

imagen noencontrada
Eduard Zamora, director de Seguridad del Grupo Banco Sabadel

 

–Tras más de dos años de crisis económica, ¿cómo cree que está afectando al sector de la Seguridad en general? ¿En qué aspectos está teniendo más repercusión en el ámbito de la seguridad bancaria?
—La grave crisis que ha afectado de manera importante a todos y cada uno de los diversos campos de nuestra sociedad, no podía dejar de incidir también en el de la seguridad.
Pero vayamos por partes. En primer lugar, remarcar que, afortunadamente, no se han materializado las previsiones más negativas que auguraban que las dificultades económicas y penurias que han vivido muchas familias provocaría un notable incremento de la delincuencia en general. Eso no ha sido así y la tasa anual de criminalidad (delitos y faltas por cada 1.000 habitantes) se va reduciendo levemente respecto a ejercicios anteriores (47,6 en 2008; 45,8 en 2.009 y 45,1 en 2.010), habiendo llegado al cierre de 2010 con los mejores datos de los últimos 10 años.
Los delitos contra el patrimonio, en general, se han reducido un 2,5 %. Y de entre ellos, tan sólo se han incrementado los robos a domicilios (+8%) y «tirones» en vía pública (+3%).
También el sentimiento de inseguridad del ciudadano se ha reducido, según los datos de la encuesta de victimización, aunque quizás aquí haya que atender a que le preocupen en mayor manera otros aspectos de mayor perentoriedad en que pueda verse involucrado por la crisis económica.
Para las empresas de seguridad si que ha habido afectación grave, puesto que en los dos últimos años han sufrido un descenso acumulado de aproximadamente el 9% de su facturación, sin duda, debido a que la crisis en los usuarios de la seguridad ha hecho reducir ciertos consumos servicios e instalaciones de seguridad.
En cuanto a las entidades financieras, seguimos viendo cómo aminoramos año tras año los delitos más habitualmente asociados a nuestra actividad, como son el robo y el atraco, que se han reducido un 30% en el ejercicio 2010 respecto al 2009.
En el primer semestre de 2011 se apunta a un aumento de un 8%, con especial incidencia en las cajas de ahorro, respecto al año anterior, pero siempre manteniéndonos dentro de unas cifras realmente contenidas y, no olvidemos, viniendo de una cifra de récord histórico en 2010.
Los fraudes operativos se mantienen estables y se incrementan levemente los hurtos y amenazas a empleados por parte de clientes descontentos (las ejecuciones hipotecarias tienen mucho que ver en ello).
Los delitos tecnológicos se incrementan exponencialmente, pero ello es debido a que se trata de delitos de reciente eclosión y vienen de cifras iniciales muy bajas, tanto en número como en perjuicio. Podemos afirmar, pese a ello, que siguen también en cifras muy moderadas.
Para los departamentos de Seguridad la crisis no ha repercutido en el incremento de delitos, como hemos visto, sino que la mayor incidencia y dificultad ha venido motivada por las obligadas contenciones presupuestarias a que nos hemos visto obligados, como el resto de ámbitos de nuestras empresas. Ello ha motivado que restringiéramos las actuaciones a las instalaciones de mayor riesgo potencial, debiendo evaluar a conciencia en qué campos u oficinas centrábamos nuestras acciones, en espera de los anunciados como muy próximos tiempos mejores, que nos permitan retomar el nivel de inversiones precisas para no descuidar la actualización y modernización de nuestros sistemas y procedimientos de seguridad.

—¿Cuáles considera que son los elementos fundamentales a la hora de plantear un Seguridad Integral en una entidad bancaria?
—El concepto de seguridad «integral» no se está llevando a cabo en la mayoría de entidades, sean del sector que sean, y el financiero no ha sido una excepción en ese sentido.
Es evidente que la integración en un solo ámbito de todas las «seguridades» (física, electrónica, personal, tecnológica, operativa, de la información, laboral-PRL, etc.) puede aportar un mayor conocimiento de la repercusión global de los delitos, una visión transversal de su incidencia y riesgos y, por ende, una mejor determinación de las políticas globales a aplicar para contrarrestarlos;  pero lo cierto es que se sigue «combatiendo» contra el delincuente en muchos casos, mediante compartimentos estancos, con responsabilidades y ubicaciones en los organigramas muy diferenciadas en nuestras entidades, circunstancia que redunda en una menor optimización y eficiencia de recursos y, en menor grado, en la minimización de incidencias.

—Recientemente han entrado en vigor las nuevas órdenes ministeriales, ¿qué aspectos tienen una mayor repercusión en el ámbito de la seguridad bancaria?
—Sin duda, el que nos obligue a la renovación de todas las instalaciones electrónicas de seguridad a medio plazo.
Se adaptan los requerimientos a nuevos criterios y exigencias tecnológicas, lo que va a repercutir en una mayor seguridad intrínseca de nuestras instalaciones, aunque siempre nos quedará el pensar que si con los sistema actuales hemos logrado unos mínimos históricos, por qué substituirlos….
En todo caso, bienvenida sea la nueva normativa, en global, muy necesitada de adaptación en muchos de sus apartados caducos.

—¿Hacia dónde cree que debe evolucionar el sector de la Seguridad Privada y cuáles son los pilares básicos en los que debería apoyarse en un futuro?
—La Administración debería de tener unos criterios estandarizados de actuación, sin importar el ministerio o consejería que los regule. Ahora tenemos normativas muy diferenciadas en función de que la regulación sea para la seguridad laboral (riesgos laborales), la seguridad de la información, la seguridad física o electrónica o los servicios de vigilancia. Cada ámbito dispone de regulación específica, a la que sería de agradecer una misma tipología normativa, en forma y fondo.

imagen noencontrada
Vista general de una instalación de la entidad bancaria

—¿Cree que la figura del director de Seguridad está totalmente integrada y reconocida dentro del entramado departamental de una gran entidad bancaria?
—Depende de la entidad podemos afirmar o negar tal circunstancia. Determinadas entidades financieras han detectado que el director de Seguridad les aporta un importante valor añadido y han reforzado su función y competencias, disponiendo de departamentos de Seguridad potentes y bien dimensionados. En otras, todavía demasiadas según mi opinión, aún se la considera una función residual, que en muchos casos se tiene porque la ley obliga a disponer de dicha figura en una entidad financiera, pero sin que estén realmente concienciados de sus beneficios y aportación a los resultados económicos, reputacionales y de imagen que pueden aportarles.
Cierto es que nuestro colectivo ha de mejorar también su formación y capacitación directiva, para evidenciar ante los máximos responsables de nuestras entidades los beneficios que les supone nuestra actividad bien desarrollada.

—¿Considera que sería necesario establecer una mayor especialización entre los profesionales de la Seguridad Privada?
—La nueva legislación ha cuadriplicado las horas de formación para obtener la titulación de director de Seguridad (ahora 600 horas), pero seguimos sin disponer de una carrera universitaria exigible para poder desarrollar nuestra función, con lo que continuamos siendo un cargo de «segundo nivel», en comparación con otras actividades a las que, dentro de la empresa, se les exige formación universitaria, sin que las funciones, responsabilidades y necesidades de conocimientos técnicos y organizativos sean inferiores a las de aquellos en muchos de los casos.
Deberíamos disponer de ese grado universitario obligatorio, dentro del cual se pudieran, además, disponer de dos cursos comunes y los dos finales permitieran desarrollar una especialización concreta, en función del campo de la seguridad en el que quieras desarrollar tu tarea.
También habría que desarrollar en la FP diversos estudios relacionados con la seguridad, que para ocupar puestos intermedios en las direcciones de seguridad serían de mucha utilidad.

—¿Cuáles son las prioridades de seguridad para el responsable de Seguridad de una gran entidad bancaria como Grupo Banco Sabadell?
—La prioridad básica es mantener a nuestra Organización, y las diversas empresas que la configuran, dentro de las actuales ratios de incidencias delictivas, de entre las más bajas del sector en nuestro país.
Otro aspecto importante es el de mejorar los índices de calidad en el servicio y actividades que la Dirección de Seguridad desarrolla para la red de oficinas y centros corporativos, aumentando la satisfacción de nuestros clientes internos en la prestación de nuestra actividad, cosa difícil ya que no hay que olvidar que los requerimientos de seguridad con frecuencia les «dificultan» sus actuaciones.
Y, finalmente, remarcar que hemos de aunar esfuerzos en lograr el punto de equilibrio entre la necesidad de nuestras entidades de implantar cada vez mayor número de productos y servicios bancarios y el nivel intrínseco de seguridad de que han de disponer cada uno de ellos, partiendo de una afirmación clave en nuestra organización: el mayor volumen de negocio, por supuesto, pero no a cualquier precio y riesgo.
Ese equilibrio entre beneficios que rinden y la correcta cobertura de los riesgos delictivos que puedan tener en cada caso es el que, con frecuencia, nos conlleva mayores dificultades en la relación interna con los ámbitos responsables de su implantación.

Fotos: Grupo Banc Sabadell

 

 

artículos relacionados