El estrés en los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado

Es por todos conocido, ya sea por el boca a boca, o por los medios de comunicación, que los policías, los guardias civiles o los militares están sometidos a una gran presión mental en el ejercicio de su puesto de trabajo. Llegan noticias a nuestros oídos de casos de estrés postraumático, bajas por depresión, crisis nerviosas… Muchos son los factores que causan los altos niveles de estrés que muestran estos trabajadores y conocerlos ayudará a saber cómo prevenirlos, identificarlos y tratarlos.

Las personas que dedican su vida laboral a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad son individuos especialmente vulnerables al estrés

*Por  Delia Majarín Zacarías, Arina Gruia, Lourdes Luceño Moreno y Jesús Martín García. Laboratorio de Psicología del Trabajo y Estudios de Seguridad de la Universidad Complutense de Madrid.

La primera pregunta que debemos hacernos es, ¿qué es el estrés? Es un mecanismo  biológico que se produce cuando las personas necesitamos realizar repuestas de «emergencia», y por tanto las demandas del medio superan a nuestras capacidades durante un espacio de tiempo prolongado, que supone perder más energía que la que producimos. Aunque en el lenguaje cotidiano el estrés ha llegado a ser un sinónimo de ansiedad y angustia, con más precisión podemos definirlo como «el conjunto de reacciones fisiológicas y psicológicas del organismo ante factores tales como las emociones positivas y negativas, originadas por los sucesos de la vida y el ritmo en que éstas se producen» (Marín Rodríguez, 2007).
Aunque un mínimo de estrés es necesario para mantener las motivaciones y no hacer una vida excesivamente monótona, un exceso del mismo puede producir, según las personas, efectos altamente nocivos para la salud. Son síntomas habituales de las personas con estrés:
•Dificultades para conciliar el sueño.
• Mal humor, irritabilidad.
• Sentimiento habitual de fatiga.
• Pérdida de apetito o por el contrario ansia excesiva de comer.
• Dolores de cabeza.
• Acidez y/o dolor estomacal.
• Diarreas.
• Aumento del consumo de tabaco y/o alcohol.
La respuesta de estrés es inicialmente adaptativa ya que necesitamos «un pequeño empujón» cuando las demandas a las que tenemos que hacer frente son muy altas. Sin la activación adecuada no podríamos responder adecuadamente, sin embargo una reacción desproporcionada no solo no producirá la respuesta adecuada sino que incidirá negativamente en el rendimiento del individuo.

Tipos de estrés

Una vez que podemos identificar una reacción de estrés es importante saber que no hay una sola respuesta adaptativa, sino que hay diferentes reacciones que pueden catalogarse como normales o como trastornos derivados del estrés.
–Reacción normal de estrés: implica activación fisiológica. Si se mantiene demasiado tiempo deriva en:
* Agotamiento, hiperactividad, insomnio y falta de concentración.
* Tensión muscular, dolor y mareos.
* Molestias digestivas.
* Trastornos cardiovasculares.
* Desórdenes dermatológicos.
–Traumática: se produce cuando hay un peligro para la supervivencia como un atentado o una violación. Se produce un shock, pánico e hiperactivación emocional.
–Trastorno por estrés postraumático: se detecta por una serie de síntomas que se mantienen durante más de un mes tras el suceso traumático. Se sucede con una reexperimentación de las escenas traumáticas. Los síntomas son:
* Elevada activación fisiológica.
* Evitación de la situación.
* Generalización del suceso traumático a otras situaciones.
* Ataques de pánico.
* Síntomas depresivos.
* Consumo de sustancias.
Un ejemplo ilustrativo sería el siguiente: un policía interviene en un tiroteo durante un robo a mano armada de un banco. Ante una situación de emergencia es una respuesta normal de estrés la activación fisiológica del policía aumentando su ritmo cardiaco y su presión sanguínea. Si la intervención sale mal y el policía es herido por una bala o ve morir a algún compañero es posible (no tiene por qué ocurrir siempre) que su organismo interprete que sigue en una situación de amenaza demasiado tiempo y que, por tanto, la activación se mantenga y llegue a desbordar la resistencia del organismo. Esto desembocará en una serie de trastornos fisiológicos y cognitivos causados por un estrés prolongado. Si, además, el trauma ha sido muy fuerte y los síntomas se prolongan más de un mes, el policía puede sufrir de estrés postraumático y ser incapaz de acercarse de nuevo a un banco o ver sangre por lo que, probablemente, pedirá la baja hasta que se trate.

Diversos estudios han demostrado que las personas con ansiedad elevada dirigen su atención en mayor medida hacia los estímulos amenazantes.

 

Consecuencias del estrés

El estrés desajustado no solo incide negativamente en la salud, también afecta directamente al rendimiento y, más importante aún, a la seguridad con la que desempeñamos un trabajo. Al ser un proceso que pone en funcionamiento recursos fisiológicos y cognitivos puede alterar negativamente otros procesos de nivel perceptivo o atencional que se estén llevando a cabo simultáneamente.
El fenómeno básico de sesgo atencional consiste en la atención preferente hacia estímulos indicadores de peligro o amenaza potencial. Puede conllevar una facilitación en la detección e identificación de estímulos de amenaza, particularmente cuando éstos se presentan en condiciones difíciles de percibir (como baja intensidad, interferencia por otros estímulos, etc.), en comparación con estímulos emocionalmente neutros. Además, puede implicar selección o priorización en el procesamiento de los estímulos de amenaza frente a otros de carácter neutro, cuando todos ellos se presentan de modo concurrente.
Diversos estudios (ver Chen, Lewin y Craske, 1996) han demostrado que las personas con ansiedad elevada dirigen su atención en mayor media hacia los estímulos amenazantes. A primera vista este efecto parece ser positivo, sin embargo puede ser todo lo contrario ya sea por exceso o por defecto. Podría darse (y se ha dado con anterioridad) el siguiente ejemplo: un militar está encargado de vigilar en un sonar la presencia de objetivos enemigos, dependiendo del tamaño de la señal mostrada en la pantalla del dispositivo el soldado debe discriminar entre lo que podría ser un submarino enemigo o un banco de peces. La mayoría de veces la diferencia de tamaño será tan grande que no habrá ninguna dificultad pero, en otras ocasiones el soldado puede no estar muy seguro y en una situación  de incertidumbre pueden producirse dos respuestas negativas. En caso de que se produzca el efecto anterior de sesgo atencional puede que el soldado siempre piense que los estímulos son submarinos, ya que su mente está siempre en situación de alarma por lo que se produciría una falsa alarma. La consecuencia directa es que el ejército malgastaría muchos recursos en responder a esas falsas alarmas sin necesidad. Otro caso más grave sería que el soldado estuviera tan agotado por mantener una desmesurada activación fisiológica que no atendiera correctamente y pensara que los estímulos son siempre bancos de peces (siempre en casos de incertidumbre). El resultado sería una serie de omisiones que pondrían en peligro no solo el rendimiento adecuado en el puesto de trabajo, sino la seguridad e incluso la vida de muchas personas.
Un número considerable de experimentos ha encontrado una interacción entre el estrés y el rendimiento, causando un deterioro del mismo. Pero como ya se ha insistido anteriormente, todo depende de los niveles de las respuestas de estrés, ya que un nivel moderado ayuda a rendir mejor y  un exceso o un déficit causa el fracaso.

 

Prevención y tratamiento

Como ya se ha aclarado anteriormente, el estrés puede perjudicar gravemente la salud y repercutir en el puesto de trabajo. En ocasiones, ante los requerimientos de la presión del propio trabajo no es fácil mantener un autocontrol emocional, y la sabiduría de dedicar a cada situación la atención, el tiempo y la ocupación que requiere; o que un fuerte nivel de exigencia en el trabajo, se traduzca en una dificultad para transmitir tranquilidad a la gente que tienen a su cargo. Podemos encontrar profesionales, que tras haber estado largamente expuestos a condiciones de diferente presión, ante la más mínima dificultad o adversidad, se desbordan emocionalmente, y transmiten su estrés a gran parte, sino a toda, la organización. Queda un gran camino por recorrer en estas profesiones que, debido a sus requerimientos, son especialmente susceptibles al estrés, ya que mucho de lo que se está haciendo por prevenir el estrés, no dejan de ser medidas puntuales y, a veces, poco elaboradas.
Otras variables que influyen en la gestión del estrés son el neuroticismo, el rasgo de ansiedad, una implicación muy profunda de la persona con su profesión o una gran rigidez a la hora de exigir cambios a los usuarios. Estas variables aumentan la vulnerabilidad de estos profesionales y, por tanto, se concluye que en muchas ocasiones las demandas del trabajo desbordan la capacidad del profesional, haciéndose necesaria una intervención preventiva sobre el mismo, así como sobre el entorno de trabajo.
Respecto a la prevención del estrés en la empresa se señalan algunos aspectos como los que más comúnmente originan este problema dentro de la organización: demandas de trabajo excesivas, un ritmo de trabajo impuesto, ambigüedad y conflicto de rol, malas relaciones personales, estilos de dirección y supervisión inadecuados, una falta de adaptación al puesto, grandes responsabilidades o inestabilidad en el empleo. La estrategia que se propone está basada en el control personal de las situaciones estresantes, los sistemas de información  y comunicación, el ejercicio del poder o estilos de dirección, el interés de la tarea, la regulación de conflictos, los procesos de socialización y de formación, tanto técnica como emocional.
Con respecto a las estrategias que se centran en el trabajador y viendo la imposibilidad de eliminar todas las fuentes de estrés en el origen, se destaca la importancia de dotar al individuo de una serie de estrategias para afrontar dichas situaciones y, si éstas son difíciles de afrontar, dotarle de habilidades para controlar las experiencias y consecuencias que el estrés produce.
Para prevenir el estrés de forma proactiva o para tratarlo cuando ya se ha producido, se proponen las siguientes técnicas:
–Técnicas generales: incrementar en el individuo una serie de recursos personales de carácter genérico para hacer frente al estrés.
* Desarrollo de un buen estado físico.
* Dieta adecuada.
* Apoyo social.
* Distracción y buen humor.
–Técnicas cognitivas: cambiar la forma de percibir la situación.
* Reorganización cognitiva.
* Modificación de pensamientos automáticos y de pensamientos deformados.
* Desensibilización sistemática.
* Inoculación de estrés.
* Detención del pensamiento.
– Técnicas fisiológicas: reducir la activación fisiológica y el malestar emocional y físico.
* Técnicas de relajación física.
* Técnicas de control de la respiración.
* Técnicas de relajación mental.
* Biofeedback.
–Técnicas conductuales: dotar al individuo de una serie de estrategias de comportamiento que le ayuden a afrontar un problema.
* Enfrentamiento asertivo.
* Entrenamiento de habilidades sociales.
* Técnicas de solución de problemas.
* Modelamiento encubierto.
* Técnicas de autocontrol.
Una de las técnicas más usadas y con resultados muy favorables y rápidos es el control de la respiración. Fisiológicamente, la respiración es un proceso de intercambio de gases en el organismo que, tras la combustión e intercambio de oxígeno en la sangre, sirve para expulsar el anhídrido carbónico y otras toxinas. Por ello, además de suponer una limpieza a nivel mental es una técnica magnífica para controlar las crisis de ansiedad en las que se produce hiperventilación. Aprender a respirar correctamente reduce el nivel de estrés y previene trastornos mayores.
Una breve introducción a la técnica de control de la respiración sería constituir los pasos de  la integración de la respiración diafragmática en un único movimiento respiratorio: en primer lugar se vacía completamente el aire de los pulmones, con objeto de llenarlos posteriormente. A continuación, con una mano sobre el vientre  se puede valorar la movilidad del abdomen, haciéndolo subir ligeramente por efecto del aire que va llenando los pulmones. Progresivamente también se llenará de aire el pecho, dilatando las costillas, y se terminará por llenar la parte superior del tronco. Sin forzar ni retener el aire, se espira en orden inverso hasta deshinchar un globo imaginario. La sensación de ligereza de la fase de inspiración va dando paso a la pesadez en la fase de espiración, comprobando como desciende la mano apoyada en el vientre.
Las personas que dedican su vida laboral a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado son individuos especialmente vulnerables al estrés, debido al ejercicio de su profesión. Sin embargo, un adecuado conocimiento de los factores causantes del estrés y de cómo prevenirlos puede mejorar tanto la calidad de vida de los trabajadores como favorecer el rendimiento y la seguridad del puesto. Hay que tener en cuenta que aunque la mayoría de las técnicas se ponen en práctica con los trabajadores, el punto clave está en la gestión de la organización y en la integración de un plan de prevención que englobe desde el estilo de dirección de los mandos hasta las misiones individuales de sus subordinados.